Son casi
dos meses los que deben proteger los nidos de tortugas. Luego éstas
nacen y son liberadas como una forma de aumentar su población.
Es un esfuerzo que desde hace tres años impulsa la Asociación
Cooperativa de Pescadores Artesanales de la Playa El Cuco.
Son más de 100 pescadores los que iniciaron la campaña en
2001 y que hoy buscan apoyo para darle un nuevo impulso.
Francisco Antonio Ramos, es el encargado del vivero de tortugas. Él
rastrea los huevos por su cuenta y trata de motivar a otros pescadores
a que hagan lo mismo. Les pide que de cada nido que es de entre 50 y 60
huevos, donen una docena.
Gracias a ello, han logrado liberar en tres años cerca de 14 mil
quelonios.
La naturaleza tiene muchas bondades pero debemos ayudarle, no sólo
dañarla, considera.
Pedro Alvarado, presidente de la cooperativa explica que el esfuerzo de
Ramos no le representa ingresos económicos. Lo hace por el afán
de rescatar a las tortugas y asegurar que en años próximos,
haya huevos para recolectar.
Esfuerzo
En la playa El Cuco y sitios cercanos anidan tortugas de las especies
Negra y Golfina.
Cada vez que un recolector entrega su docena de huevos al vivero, recibe
una boleta que confirma la donación.
En el mercado local, la docena de huevos tiene un precio que oscila entre
2.50 y 3 dólares.
Así, aunque representa una pérdida inmediata para quienes
apoyan el plan, también es una forma de asegurar que en una década
o más, aún haya suficientes ejemplares de este animal como
para garantizar su supervivencia.
Para fortuna de los organizadores de la campaña, hay muchos lugareños
conscientes de la importancia de apoyarles.
Sabemos que de ellas logramos nuestros ingresos y debemos cuidarlas,
sostiene uno de ellos.
Otros lamentan la apatía de muchos pescadores que lejos de ayudarles,
ven su esfuerzo con indiferencia.
Los cooperativistas esperan que otras autoridades les ayuden a montar
campañas para hacer conciencia en las comunidades sobre la importancia
de reproducir estos animales.
Con ello podrían lograr mucho más apoyo y estimular la reproducción
de esta especie para luego pensar en otras que también son amenazadas
por la depredación humana que aumenta mientras los programas de
recuperación disminuyen.
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| Privilegio. Una cría en el momento de
salir del huevo. Fotos EDH |
Se necesitan nuevos estímulos
En 2001 se esperaba que un centenar de pescadores donara
los huevos al vivero. La mayoría lo hacía. Hoy, son cerca
de 20 los que apoyan el programa.
La razón es sencilla. Cuando iniciaron recibían apoyo del
Fondo Nacional de El Salvador. Con ello podían ofrecer víveres
a los donantes a cambio de los huevos.
En 2001, esto significó liberar cerca de cinco mil 500 quelonios.
Pero cada año la cifra disminuye. En 2002, fueron mil menos, en
2003 apenas tres mil y éste año sólo 1,200.
Los recolectores no quieren colaborar a pesar de que el Ministerio
del Medio Ambiente exige que por cada diez docenas recolectadas, den dos
para los viveros, lamenta Pedro Alvarado.
Hoy ellos esperan que otros organismos se interesen en su trabajo, para
poder establecer planes de ayuda permanente con los pescadores y motivarlos
a apoyar el método aplicado en el sitio.
A la fecha no han encontrado eco a sus inquietudes. Pero confían
en que autoridades municipales, gubernamentales, organismos no gubernamentales
o empresas privadas les ayuden.
Una especie de difícil desarrollo
- Los cooperativistas indican que una tortuga hembra empieza a desovar cuando
tiene cerca de 17 años de vida
- En cada postura deposita hasta 60 huevos.
- Nacen aproximadamente a los 55 días.
- Desde que salen de los huevos afrontan peligros.
- En condiciones naturales, muchas mueren antes de llegar al mar.
- Las que alcanzan el agua se exponen a los numerosos depredadores naturales.
- Algunas redes de pescadores las atrapan y mueren ahogadas si no logran
liberarse a tiempo.