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El árbitro se robó el protagonismo

Rodolfo Sibrián expulsó a tres jugadores de Metapán y fue insultado por los aficionados

Publicada 10 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Roja. El uruguayo Juan Carlos Reyes se va a los camerinos tras la expulsión. Erick Prado lo consuela. Foto EDH

Mauricio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Los aficionados del Metapán pasaron de la euforia al descontento en apenas unos segundos, lo mismo que le sucedió al delantero Juan Carlos Reyes. El uruguayo, desbordado de felicidad tras anotar el segundo gol de su equipo, se quitó la camisa y la echó a volar al viento.

No pensó ni en las reglas de la FIFA ni en la tarjeta amarilla que le habían mostrado un rato antes. Y ahí estaba el árbitro Alexander Sibrián para indicarle el camino a los camerinos antes de lo pensado.

Fue un baldazo de agua fría para la multitud que llegó al “Calero” Suárez. Todavía le estaban reprochando al central cuando sucedió lo impensado. Mientras muchos aficionados pedían penal en favor de los caleros por falta a Alcides Banderas, Sibrián dejó a todos con la boca abierta. Interpretó que el delantero uruguayo se dejó caer a propósito y le mostró la amarilla. Como ya tenía una, le siguió la roja. No se habían cumplido los primeros 45 minutos y los locales ya tenían dos menos.

Los aficionados de Metapán querían devorarse al árbitro, a quien consideraban no sólo demasiado rigorista, sino totalmente desacertado en su decisión, ya que consideraban que lo justo era la sanción de un penal. El primero en reaccionar fue un explosivo Edwin Portillo, quien también se fue expulsado.

Más tarde, cuando los caleros aguantaban como fuera el partido y trataban de que pasaran los minutos, llegó al expulsión de Erick Dowson Prado, quien también había sido amonestado.

Si bien la victoria sobre FAS en esas condiciones –con tres jugadores menos– fue festejada por los aficionados, el hecho de saber que para el partido de vuelta, que se disputará en Santa Ana el próximo domingo, no podrá contar con sus tres jugadores más importantes hizo deslucir un poco el gran triunfo.

Mientras que Agustín Castillo elogió la tarea de Sibrián, el presidente de Metapán, Gumercindo Landaverde, trató de corrupto al árbitro al finalizar el partido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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