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Enfado. Durante una celebración religiosa,
la gente se enteró del robo en su iglesia .
Fotos EDH |
René Serrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los feligreses de la parroquia de San Isidro se mostraron sorprendidos
en la misa del domingo, cuando el párroco Miguel Barrera denunció
el robo de una de las dos campanas de la iglesia.
Sujetos desconocidos llegaron la madrugada del jueves pasado, y aprovechando
que uno de los accesos al campanario estaba abierto entraron fácilmente.
Luego, utilizando lazos bajaron la campana.
Lamento informarles con mucha tristeza que nos hace falta una campana
en nuestra parroquia, porque se la llevaron hace tres noches, expresó
el sacerdote.
Este agregó que ya denunciaron el caso en el puesto policial de
la localidad.
Se desconoce desde cuando data el artículo religioso, pero algunos
lugareños afirman que tenía más de 50 años
de permanecer en la torre.
Líderes de la iglesia dijeron que no es la primera vez que las
comunidades son víctimas de saqueos por parte de antisociales,
quienes aprovechan la falta de vigilancia para hurtar objetos religiosos.
Esta gente no tiene piedad, quizá son ateos, porque han irrespetado
la Casa de Dios. Esperamos que las autoridades nos ayuden, agregó
el clérigo.
Hace año y medio también robaron otra campana en la capilla
del cantón El Amate del mismo templo. En esa ocasión, tres
hombres llegaron en un pick up, en horas del mediodía, y aprovecharon
que la ermita estaba sola para cometer el hecho.
Estamos preocupados, porque en otras capillas como la de Corazón
de María y San Francisco El Dorado han entrado y se han llevado
equipos de sonido, sillas y otras cosas, agregó un feligrés.
El sargento Wilfredo Castellanos, jefe de la Policía Nacional Civil
(PNC) de la localidad, manifestó que el día del saqueo el
personal policial se encontraba dando refuerzo a la seguridad de las fiestas
de Sensuntepeque.
Esto fue aprovechado por los hampones. Ya tenemos la denuncia sobre
este nuevo caso, aunque sabemos que en este tipo de delitos es bastante
difícil dar con los responsables, puntualizó el sargento
Castellanos.

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