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La nota del día
Un adefesio fiscal que se debe anular

Por ahora la Asamblea sólo aprobó ese “impuesto sobre la renta” a cuatro municipios, pero ya hay una cola de 35 más que quieren permiso para desplumar a sus comunidades

Publicada 9 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Sólo Dios sabe la clase de gusanera que se destaparía, si cada municipio de El Salvador diseña su propia política fiscal y se mete a cobrar impuestos sobre la renta a negocios y personas en sus jurisdicciones. El adefesio aprobado el jueves pasado por la Asamblea Legislativa debe estrangularse en la cuna, a menos que querramos generar a futuro un caos. Comenzando porque son pocos los que invierten en países del tercer mundo donde de la noche a la mañana aparecen impuestos no anticipados.

La sana política tributaria separa lo que son las competencias de los gobiernos centrales, de las propias de los municipios y gobiernos locales. Los primeros se ocupan de fijar impuestos de aplicación general para cubrir sus costos de operación, además de emprender otra suerte de programas y obras, incluyendo lo que se da en llamar “lo social”. Los municipios, por su parte, no deben involucrarse en lo que rebalsa sus capacidades y sus naturales atribuciones.

El ejemplo más lustroso de lo que ocurre cuando gobiernos municipales andan en lo que no deben, lo da la Alcaldía de San Salvador. La entidad no sólo está en bancarrota, sino que ha hecho gran fiesta con los dineros de sus súbditos, amén de que se sirve de toda clase de subterfugios para evitar rendir cuentas. Comenzando porque nadie sabe cómo se clavaron 60 millones de dólares con el “relleno sanitario”, la “gran obra” que antes cacareaban desde que amanecía hasta que anochecía. La lista de los negocios fracasados o no explicados incluye los quioscos, los rótulos luminosos en las aceras, los parquímetros, las empanadas en las fiestas, el enjambre de activistas políticos que sostienen y, de mayor gravedad de lo que parece, su ejército privado, el CAM, al que entrenan cubanos. El CAM, que a la hora de las horas le entra a balazos a otras turbas.

Esos remedios agravarán al paciente

El país carece de los instrumentos, el personal y la estructura institucional para fiscalizar los gastos de las 262 alcaldías que hay, amén de que éstas no disponen, ni de lejos, de la capacidad de formular proyectos y ejecutarlos con eficiencia. Como además es muy difícil que se pongan de acuerdo para llevar a cabo obras de cierta envergadura, el dinero, aun suponiendo que se gaste honestamente, en gran parte se va a despilfarrar sin verdadero provecho. De allí que lo primero que hacen los municipios al incrementarse sus ingresos es aumentar personal, adquirir vehículos e instalar aparatos de aire acondicionado.

Aclaremos más: por lo general, lo de mayor beneficio a las comunidades son caminos, sistemas de agua potable, seguridad, etcétera, lo que no puede hacer cada una de ellas actuando en forma aislada. De allí que recursos que mejor los emplea el Gobierno central, son disipados en asuntos menos importantes por los municipios.

Por ahora la Asamblea sólo aprobó ese “impuesto sobre la renta” a cuatro municipios, pero ya hay una cola de 35 más que quieren permiso para desplumar a sus comunidades.
La consideración más importante, sin embargo, es que lo peor para una economía letárgica, es incrementar impuestos. Con la reforma fiscal hay un alza en la tributación, a lo que se sumaría la que discutimos.

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