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Conversando sobre política
Alegcipol, capítulo El Salvador

La asociación no limitará el ingreso de personas de distinto sexo, raza, religión o ideología política. No se persigue la constitución de un partido político, sino la creación de una entidad de estudio

Publicada 8 de diciembre 2004, El Diario de Hoy


Luis Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy

editoriales@elsalvador.com

La Asociación Latinoamericana de Estudiantes y Graduados en Ciencia Política (Alegcipol), interesada por el estudio académico de la política, invitó hace algunos meses a un grupo de jóvenes estudiosos de la ciencia política, a constituir en El Salvador el capítulo de esta importante asociación, con lo cual son ya más de nueve países en Latinoamérica los que cuentan con una organización que se interesa, principalmente, en los sólidos fundamentos teóricos que autores de la talla de Norberto Bobbio, Giovanni Sartori, Scott Mainwaring, Manuel Alcántara, entre otros, han creado y recopilado para estudiar temas trascendentales como el sistema político, los partidos políticos, el sistema de partidos, las formas de gobierno, los sistemas electorales, la democracia, así como para repasar la historia de las ideas políticas, con el solo propósito de opinar sobre diversos temas, no ya desde una simple percepción intuitiva, sino a través de la academia y las bases teóricas de la ciencia política.

Involucrarse en la constitución de este capítulo no ha sido tema fácil. Primero, porque todo aquello que en El Salvador lleve el nombre de “política (o)” es inmediatamente relacionado con los diputados, los funcionarios de gobierno, la corrupción, los tratos bajo la mesa —o infrapolítica—, así como con las aspiraciones de poder de aquellos que pretenden llegar a ostentar un cargo público. De hecho, las primeras preguntas de los distintos comunicadores que nos entrevistaron cuando dimos a conocer el lanzamiento del capítulo fueron, principalmente, las relacionadas con el “desprestigio” de la clase política actual.

Segundo, porque intentar cambiar el concepto tradicional de política que los salvadoreños tenemos en mente, y empezar a hablar de la ciencia política, como aquella que nos permite, con bases sólidas y científicas, por medio de datos empíricamente comprobados, afirmar o negar la realidad de determinadas teorías, o la conveniencia de adoptar ciertas transformaciones, como por ejemplo la reforma del sistema electoral, o su forma de gobierno, pasando del presidencialismo al parlamentarismo, sin hacerlo politiqueramente como sucedió en Nicaragua, no es fácil en una sociedad en la que siempre los temas y las decisiones políticas se han discutido con base en el “olfato político” que nadie sabe qué es, pero muchos decimos poseerlo.

Y tercero, porque siempre es difícil crear la conciencia gremial que se necesita para constituir una organización, sea de la naturaleza que fuere, debido a los intereses, egocentrismos, afanes de protagonismo y distinta manera de pensar de sus miembros.
Todo ello no ha sido obstáculo para que varios jóvenes nos animáramos a conformar el capítulo de Alegcipol en El Salvador. Esta asociación no es un partido político, cuyos líderes aspiran a obtener el poder, ni un movimiento como el MIRE, que pretende la reforma electoral en el país. No es una organización de “fachada” de ningún instituto político, ni una plataforma para que los miembros nos lancemos a optar por cargos públicos en la elecciones de 2006 o las del año 2009.

La Asociación Latinoamericana de Estudiantes y Graduados en Ciencia Política es una entidad que pretende hacer conciencia en los ciudadanos, en los políticos, en los profesionales y en todo aquel interesado en el estudio de la política, sobre la necesidad de abordar los distintos problemas del país desde una óptica estrictamente académica, realizando investigaciones y debatiendo las ideas con todos aquellos, que si bien ideológicamente estén ubicados en distintos lados del espectro político, les interese discutir planteamientos teóricos que indiquen el “deber ser” en que tendrían que fundamentarse las distintas decisiones políticas.

La asociación no limitará el ingreso de personas de distinto sexo, raza, religión o ideología política. Tengamos claro que no se persigue la constitución de un partido político, sino la creación de una entidad de estudio y reflexión teórica. Eso sí, sus miembros no estarán limitados para participar en el futuro en la política partidista. Al contrario, creemos en la formación de una nueva generación de políticos que se interesen por estudiar, analizar y profundizar en la ciencia política, para que el abanico de soluciones a las necesidades de los ciudadanos sea más amplio al tener conocimientos de administración pública, así como de la mejor forma de elaborar políticas públicas en distintas materias de interés nacional.

Sin duda alguna que la democracia de hoy exige la participación ciudadana y la agrupación de personas para influir en las decisiones de poder. Esta reflexión, que ha sido el tema principal del último documento del PNUD en el que presentó el estudio de la democracia en América Latina, nos invita a tomar en serio el papel de “ciudadanos sofisticados”, al que llegamos cuando nos preocupamos por conocer la realidad política de nuestro país, ya sea a través del estudio, o del interés que podemos tener en los resultados que los políticos deben presentar al final de sus mandatos. Seamos exigentes con los gobernantes, pero también seámoslo con nosotros mismos, tratando de analizar la política de forma seria, responsable y académica.

*Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia de la República. Columnista de El Diario de Hoy.

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