
Luis
Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy
editoriales@elsalvador.com
La Asociación Latinoamericana de
Estudiantes y Graduados en Ciencia Política (Alegcipol), interesada
por el estudio académico de la política, invitó hace
algunos meses a un grupo de jóvenes estudiosos de la ciencia política,
a constituir en El Salvador el capítulo de esta importante asociación,
con lo cual son ya más de nueve países en Latinoamérica
los que cuentan con una organización que se interesa, principalmente,
en los sólidos fundamentos teóricos que autores de la talla
de Norberto Bobbio, Giovanni Sartori, Scott Mainwaring, Manuel Alcántara,
entre otros, han creado y recopilado para estudiar temas trascendentales
como el sistema político, los partidos políticos, el sistema
de partidos, las formas de gobierno, los sistemas electorales, la democracia,
así como para repasar la historia de las ideas políticas,
con el solo propósito de opinar sobre diversos temas, no ya desde
una simple percepción intuitiva, sino a través de la academia
y las bases teóricas de la ciencia política.
Involucrarse en la constitución de este capítulo no ha sido
tema fácil. Primero, porque todo aquello que en El Salvador lleve
el nombre de política (o) es inmediatamente relacionado
con los diputados, los funcionarios de gobierno, la corrupción,
los tratos bajo la mesa o infrapolítica, así
como con las aspiraciones de poder de aquellos que pretenden llegar a
ostentar un cargo público. De hecho, las primeras preguntas de
los distintos comunicadores que nos entrevistaron cuando dimos a conocer
el lanzamiento del capítulo fueron, principalmente, las relacionadas
con el desprestigio de la clase política actual.
Segundo, porque intentar cambiar el concepto tradicional de política
que los salvadoreños tenemos en mente, y empezar a hablar de la
ciencia política, como aquella que nos permite, con bases sólidas
y científicas, por medio de datos empíricamente comprobados,
afirmar o negar la realidad de determinadas teorías, o la conveniencia
de adoptar ciertas transformaciones, como por ejemplo la reforma del sistema
electoral, o su forma de gobierno, pasando del presidencialismo al parlamentarismo,
sin hacerlo politiqueramente como sucedió en Nicaragua, no es fácil
en una sociedad en la que siempre los temas y las decisiones políticas
se han discutido con base en el olfato político que
nadie sabe qué es, pero muchos decimos poseerlo.
Y tercero, porque siempre es difícil crear la conciencia gremial
que se necesita para constituir una organización, sea de la naturaleza
que fuere, debido a los intereses, egocentrismos, afanes de protagonismo
y distinta manera de pensar de sus miembros.
Todo ello no ha sido obstáculo para que varios jóvenes nos
animáramos a conformar el capítulo de Alegcipol en El Salvador.
Esta asociación no es un partido político, cuyos líderes
aspiran a obtener el poder, ni un movimiento como el MIRE, que pretende
la reforma electoral en el país. No es una organización
de fachada de ningún instituto político, ni
una plataforma para que los miembros nos lancemos a optar por cargos públicos
en la elecciones de 2006 o las del año 2009.
La Asociación Latinoamericana de Estudiantes y Graduados en Ciencia
Política es una entidad que pretende hacer conciencia en los ciudadanos,
en los políticos, en los profesionales y en todo aquel interesado
en el estudio de la política, sobre la necesidad de abordar los
distintos problemas del país desde una óptica estrictamente
académica, realizando investigaciones y debatiendo las ideas con
todos aquellos, que si bien ideológicamente estén ubicados
en distintos lados del espectro político, les interese discutir
planteamientos teóricos que indiquen el deber ser en
que tendrían que fundamentarse las distintas decisiones políticas.
La asociación no limitará el ingreso de personas de distinto
sexo, raza, religión o ideología política. Tengamos
claro que no se persigue la constitución de un partido político,
sino la creación de una entidad de estudio y reflexión teórica.
Eso sí, sus miembros no estarán limitados para participar
en el futuro en la política partidista. Al contrario, creemos en
la formación de una nueva generación de políticos
que se interesen por estudiar, analizar y profundizar en la ciencia política,
para que el abanico de soluciones a las necesidades de los ciudadanos
sea más amplio al tener conocimientos de administración
pública, así como de la mejor forma de elaborar políticas
públicas en distintas materias de interés nacional.
Sin duda alguna que la democracia de hoy exige la participación
ciudadana y la agrupación de personas para influir en las decisiones
de poder. Esta reflexión, que ha sido el tema principal del último
documento del PNUD en el que presentó el estudio de la democracia
en América Latina, nos invita a tomar en serio el papel de ciudadanos
sofisticados, al que llegamos cuando nos preocupamos por conocer
la realidad política de nuestro país, ya sea a través
del estudio, o del interés que podemos tener en los resultados
que los políticos deben presentar al final de sus mandatos. Seamos
exigentes con los gobernantes, pero también seámoslo con
nosotros mismos, tratando de analizar la política de forma seria,
responsable y académica.
*Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos
de la Presidencia de la República. Columnista de El Diario de Hoy.

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