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Opinando
Rectificar errores es señal de sensatez

Rogamos al Todopoderoso que nos proteja, para que nunca llegue a gobernar en El Salvador un régimen despótico similar. Y también le pedimos que nuestros actuales gobernantes sean personas sensatas y correctas

Publicada 8 de diciembre 2004, El Diario de Hoy



Carlos Adalberto Fonseca*
El Diario de Hoy

editoriales@elsalvador.com

En el momento histórico que estamos viviendo en El Salvador, es oportuno hacer mención del libro de Mijail Gorbachev “Perestroica: Nuevas ideas para Rusia y el mundo”. Y en donde, entre muchas otras cosas, indica que es necesario un nuevo pensamiento político, que debía tener en cuenta, sobre todo, el tiempo que en su país se estaba viviendo, y no teorías que quizás ni solucionaron nada en el período histórico que pasaba en Rusia.

Perestroica es una palabra rusa con varios significados: reapertura, renovación, reestructuración. Pero el escritor Gorbachev prefiere el término revolución, pues, con su amplio criterio, veía en su tierra una gradual erosión de los valores ideológicos y morales del pueblo. Amén de las apremiantes dificultades para el suministro de productos alimenticios, escasez de viviendas, falta de artículos de consumo y servicios más esenciales.

Confiesa abiertamente ser comunista. Y no obstante denunció que la conducción del partido al que pertenecía se había relajado, perdiéndose la iniciativa de algunos de los vitales procesos sociales. Y por todo ello, en su libro aconsejaba y sugería luchar para cambiar aquel régimen nefasto y opresor. Lo cual logró en gran parte. Opinaba que era una dictadura deshumanizada.

De tal manera que Gorbachev afrontó con aplomo los errores que existían y analizó con sinceridad y abiertamente los problemas internos. Además acusó a Stalin de arbitrariedad política, y a Breznev, del estancamiento económico.

Traigo a cuenta todo lo anterior, porque aquí, en nuestro país, los comunistas ortodoxos, a décadas de años de distancia de doctrinas equivocadas, continúan en su empecinamiento con prácticas de la KGB y de la GPU, expulsando a sus correligionarios, cuando no doblan la cerviz ante los errores de los líderes, quienes, por ignorancia y testarudez, se obstinan en propugnar líneas políticas, sociales y económicas que llevarían al desastre a nuestro país.

Y en la ceguera de su equivocada doctrina, no dejarían piedra sobre piedra de nuestra sociedad. Despojando de sus bienes —entre otras cosas— a los actuales propietarios, dándoselos de premio a sus seguidores. Y el pueblo siempre seguiría lo mismo o peor, careciendo de libertades, sufriendo racionamientos en ropas, alimentos; soportando además la vigilancia de los sicarios de barrios y obligados a enmudecer, porque cualquier opinión contraria al régimen sería sancionada con cárcel y vejámenes sin nombre.

Rogamos al Todopoderoso que nos proteja, para que nunca llegue a gobernar en El Salvador un régimen despótico similar. Y también le pedimos que nuestros actuales gobernantes sean personas sensatas y correctas, y les ilumine a fin de que aquí haya justicia, paz y bienestar para todos y no únicamente para unos cuantos.

*Dr. en Derecho y Lic. en Filosofía.

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