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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Juan Antonio Ruiz, Espartaco, será
distinguido hoy por la Asamblea Legislativa por sus esfuerzos en recaudar
ayuda para el Colegio de España Padre Arrupe, institución
que desarrolla una notable labor educativa en el país. El gran
torero, el primero en los ruedos españoles durante una década,
ha realizado varias corridas para recolectar fondos a beneficio del Colegio,
una en Zaragoza, donde sufrió un percance al ser embestido por
el toro.
El Colegio fue fundado por el sacerdote Juan Ricardo Salazar Simpson,
que antes de su muy sentida y prematura muerte hizo realidad su sueño:
establecer un gran centro de formación juvenil en una área,
Soyapango, que no contaba con esa clase de instituciones. El Colegio no
sólo educa y forma moralmente a los jóvenes, sino que además
les introduce al mundo de la cultura y el arte. Y en adición a
su labor educativa, el Colegio es un ejemplo de arquitectura, jardinería,
orden y belleza.
Coincidiendo con la sexta promoción, se anunció que juntamente
con la Universidad José Matías Delgado iniciará dentro
de poco en el campus del Colegio, la escuela de enfermería, para
preparar profesionales en esta rama de salud. La escuela será parte
de la Facultad de Medicina de la Universidad, que no sólo suministrará
los docentes y va a dirigir los programas, sino que además se ocupará
de dar las prácticas a los estudiantes. Con la nueva escuela se
llena una necesidad creciente en nuestro país, con la adicional
ventaja de que dada la carencia que hay en todo el mundo de profesionales
en enfermería y técnicos afines, muchos de los graduados
podrán obtener empleo en otras partes. Eso, por cierto, es uno
de los objetivos de la otra escuela de enfermería recientemente
fundada en Sonsonate bajo los auspicios de la alcaldía de Segrate,
en Italia. El propio alcalde, el honorable Bruno Colle, estuvo presente
en la inauguración de la escuela.
Cada egresado lleva su tesoro
El Colegio de España Padre Arrupe vive en buena medida por el entusiasmo
y los esfuerzos que le dedican tanto los salvadoreños que integran
la fundación aquí en el país, encabezada por don
José Panadés, como además y en primera línea,
lo que hace en España doña Felicidad Salazar Simpson, hermana
del padre Juan Ricardo, y el permanente y muy generoso apoyo de un grupo
de benefactores que también nos visitan. Felicidad organiza conciertos,
festivales y de manera incansable busca ayuda para la institución
e inspira las labores y la marcha general del Colegio.
Esto nos lleva a una cuestión fundamental de la enseñanza:
que el entusiasmo, alegría y vocación de aquellos que educan
y orientan jóvenes, e inclusive mayores, es decisivo en su formación
integral. Viene a ser el duende de que hablaba García
Lorca, lo que se mueve en el alma de los verdaderos conductores y maestros.
Hacen lo suyo con enormes ganas, con fruición, con deseos irresistibles
de que cada promoción de graduados supere a la anterior. Y ese
espíritu se descubre en todo el Colegio. Sigue allí, en
las aulas, los pupitres y las paredes del Colegio, el padre Juan Ricardo,
como en el esfuerzo de los docentes que vuelcan cada día su saber,
su experiencia y sus visiones. Pero además los alumnos que van
saliendo llevan consigo mucho de ese espíritu.

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