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| Santiago Cañizares sufre por la eliminación
del Valencia. Foto EDH |
Agencias
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El Valencia se despide de la Liga de Campeones tras perder por 0-2 ante
el Werder Bremen, en un encuentro en el que los españoles dominaron
y merecieron mejor suerte ante un sólido equipo alemán que
supo leer perfectamente el partido y que sentenció su clasificación
en el tramo final del choque.
Los de Ranieri comenzaron bien el encuentro, con un juego hilvanado,
como hacía jornadas que no se recordaba en Mestalla, aunque faltaba
la puntilla del remate, ante la seguridad mostrada por la pareja de centrales
germanos y la dificultad para ajustar el último pase en un terreno
de juego muy rápido debido a la lluvia.
En la primera ocasión en la que Mista logró zafarse de su
marcador, el Valencia dispuso de su primera ocasión en un libre
directo que Baraja lanzó mal.
Con el paso de los minutos, el Werder Bremen afinó su presión
y con una línea defensiva muy avanzada frenó la salida de
balón de los valencianistas. Micoud cogió la batuta del
juego ofensivo alemán y el Valencia empezó a pasarlo mal
también en defensa.
Cerca del gol
Micoud puso a prueba a Cañizares a la media hora de partido y el
Werder se animó. Cuando mejor jugaba el campeón alemán
llegó la mejor ocasión local, pero Aimar no se atrevió
a chutar solo ante el meta Reinke y cedió a Mista, al que un defensa
le impidió el remate.
Ahí acabó el bagaje de unos y otros. Las espadas seguían
en alto y lo dejaron todo para la segunda parte.
En la reanudación, Aimar pudo desequilibrar el choque con un centro-chut
envenenado que pasó entre una maraña de piernas y que Mista
no aprovechó en el segundo palo con todo a su favor para marcar.
El Valencia le metió una marcha más al encuentro y empezó
a encerrar al Werder en su parcela. El gol se cocía y Ranieri quiso
echar más leña al fuego con un triple cambio en el que dio
entrada a Corradi, Di Vaio y un ovacionado Vicente, que reaparecía
tras dos meses de ausencia.
La conexión italiana a punto estuvo de servir el gol minutos después,
pero la espectacular volea de Di Vaio fue repelida por el larguero.
El Werder trató de anestesiar el encuentro y el Valencia, sin
Aimar sobre el terreno de juego, apeló al juego directo. A base
de fuerza y garra el campeón español buscó a la desesperada
el gol de la clasificación y en una contra llegó su sentencia
de muerte.
Valdez, que acaba de saltar al terreno de juego, rompió el fuera
de juego y batió con habilidad a Cañizares en su salida.
El partido había acabado y los jugadores del Valencia, excesivamente
nerviosos, entraron en una guerra de juego sucio que acabó con
la expulsión de Angulo y el segundo gol del paraguayo Valdez.
El italiano Claudio Ranieri, entrenador del Valencia, cargó durísimamente
contra la labor del árbitro sueco Anders Frisk tras la eliminación
de su equipo de la Liga de Campeones a manos del Werder Bremen. Ahora
entiendo por qué le abrieron la cabeza en Roma, dijo el técnico.
Se mostró muy disgustado por las decisiones del árbitro.
Siempre que hubo dudas, señaló a favor de los alemanes.
Por eso la gente se calentó. No me extraña que le abrieran
la cabeza en Roma porque cosas así son difíciles de explicar,
dijo.

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