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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Los esfuerzos y medidas que se están
emprendiendo para erradicar el bandolerismo en sus carreteras, expuso
una delegación guatemalteca de alto nivel que visitó nuestro
país la semana pasada. La comitiva se reunió con varias
de las víctimas de los asaltos, tuvo conversaciones con sus homólogos
salvadoreños y estuvo en las oficinas de EL DIARIO DE HOY.
El caso ha resonado después de que en este periódico se
publicaron las declaraciones de una de las víctimas, don Eduardo
Palomo, se expuso el historial de atracos y asesinatos que han sucedido
a lo largo del tiempo y se hizo un llamado a las autoridades del hermano
país a intervenir a fondo en el asunto. Asimismo, se ha pedido
a las víctimas llamar a nuestra redacción y narrar sus amargas
experiencias. Pero no es algo que tratamos por vez primera, sino que es
un tema recurrente en estas páginas.
El Gobierno guatemalteco, nos aseguran sus representantes, está
dispuesto a acabar con la plaga con los medios que sean necesarios. Por
ahora se han iniciado investigaciones en las comunidades donde con mayor
frecuencia ocurren los asaltos y se tienen ya identificados a individuos
y grupos responsables de los crímenes. Además se van a efectuar
patrullajes frecuentes con vehículos donados por el Gobierno japonés
y/o adquiridos recientemente, como seiscientas motocicletas policiales.
La labor requerida siempre pasa por un trabajo de inteligencia que llegue
al fondo del asunto. Comencemos por un hecho: que en las poblaciones mucha
gente sabe quiénes perpetran los delitos o son parte de las bandas
criminales. Hay botines que se venden, riquezas inexplicables, movimientos
de vehículos con características iguales a las de los que
participan en los asaltos. Sobra incluso aquellos que se ufanan de lo
que hacen aunque lo hagan de manera indirecta. Y en todo hay una realidad:
que no pueden bandas andar asaltando, sin contar con la complicidad de
algunos miembros de las delegaciones policiales de sus comunidades. Proceder
a interrogatorios a fondo y pruebas de polígrafo es de rigor.
Todos a combatir el bandolerismo
La lacra, lo enfatizaron los funcionarios guatemaltecos, no sólo
la sufren los salvadoreños que viajan a Guatemala, sino también
los propios guatemaltecos que viajan dentro de su territorio. Y si bien
hasta ahora, pese a las advertencias la gente continuaba yendo a Guatemala
por carretera, en las últimas semanas el volumen ha disminuido,
afectando a los operadores de turismo del vecino país.
Dentro de tal panorama, las declaraciones de la diputada comunista Nidia
Díaz son una burla sangrienta a los centenares de víctimas
de los asaltos. Con su macabro sentido del humor, la señora dijo
que las advertencias eran movidas por comerciantes que quieren que los
potenciales viajeros se queden comprando en El Salvador. Olvida
que también fue asesinado en un asalto el hijo del diputado efemelenista
Centeno, quien al clamar que se le haga justicia no lo hace para prestarse
a un imaginario juego comercial.
Sólo se puede acabar con la delincuencia cuando hay una férrea
voluntad política de hacerlo. Nosotros, los buenos salvadoreños,
le tomamos la palabra al gobierno guatemalteco, al que las autoridades
de este país han ofrecido compartir experiencias e información.
El éxito del plan mano dura y la lucha contra los secuestradores
son dos excelentes ejemplos.

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