 |
|
Zona de riesgo. Los salvadoreños intentan sobrevivir del
comercio con los turistas que cruzan la frontera sobre el Río
Paz
Foto EDH
|
Mirella Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El ambiente que ayer reinaba durante la mañana en la frontera
Las Chinamas-Valle Nuevo era un tanto silencioso. El poco ruido lo hacían
un exiguo comercio, pocos turistas y unos cuantos cambistas de quetzales
y dólares.
Autoridades migratorias salvadoreñas y comerciantes de la zona
coincidían en que la delincuencia en el lugar y las nuevas medidas
tomadas por El Salvador y Guatemala con el llamado Paso fácil
podrían ser las causantes de que esta frontera se haya convertido
de la intensa actividad comercial e intenso flujo migratorio al silencio.
Ambos factores, dicen, han provocado que la gente ya no viaje por temor
o que no baje de los autobuses por recomendaciones de las mismas autoridades;
además, porque los trámites de entrada y salida de los dos
países han sido prácticamente eliminados.
Algunos transportistas manifestaron que la policía guatemalteca
ha reforzado la seguridad en esa zona con retenes, patrullajes y revisiones
repentinas a los autobuses. Pero esto no parece haber bastado para infundir
confianza en los turistas. Aureliano Samayoa, de la empresa Litegua, expresó
que la carga de pasajeros ha menguado en un 60%.
La policía guatemalteca vigila especialmente el trayecto más
peligroso, que comprende desde el puente fronterizo hasta la aldea El
Coco, municipio de Jutiapa.
Agentes de la motorizada explicaron que han incrementado la seguridad
en un radio de 25 kilómetros, en respuesta a las denuncias de asaltos,
y que ya se han decomisado armas blancas y de fuego.
Sin embargo, reconocieron una debilidad: las bandas de asaltantes les
superan en número y armas, y que en un atraco es poco lo que pueden
hacer. Un ejemplo es el asalto, hace un mes, a una unidad de Ticabus en
el que resultaron heridos dos de los policías que protegían
a los pasajeros.
El efecto
Autoridades migratorias salvadoreñas detallaron que en realidad
el número de asaltos a buses y carros de lujo ha disminuido, pero
es innegable que esta inseguridad afecta el flujo migratorio, el cual
ha disminuido en un 50%. El cabo Miguel Mena sostiene que el número
de turistas que por esta misma época alcanzaban los siete mil.
Ahora apenas supera el millar.
Comerciantes opinan que el tema de los asaltos no es nada nuevo en la
zona, y se lamentan de que ahora que han tomado relevancia para las autoridades
les esté afectando en sus ventas.
Los asaltos siempre han existido, pero, lamentablemente, ahora que
han tocado a gente que tiene plata, sí les hayan escuchado,
aseguró Rogelio Godoy, un chalchuapaneco que ayer por la mañana
fue uno de los salvadoreños que desafiaron el temor y se enrumbaron
hacia Guatemala.

|