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Relativa calma en Las Chinamas

Normalidad. Las policías salvadoreña y guatemalteca coinciden en que los asaltos a turistas han disminuido

Publicada 6 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Zona de riesgo. Los salvadoreños intentan sobrevivir del comercio con los turistas que cruzan la frontera sobre el Río Paz
Foto EDH

Mirella Cáceres
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El ambiente que ayer reinaba durante la mañana en la frontera Las Chinamas-Valle Nuevo era un tanto silencioso. El poco ruido lo hacían un exiguo comercio, pocos turistas y unos cuantos cambistas de quetzales y dólares.

Autoridades migratorias salvadoreñas y comerciantes de la zona coincidían en que la delincuencia en el lugar y las nuevas medidas tomadas por El Salvador y Guatemala con el llamado “Paso fácil” podrían ser las causantes de que esta frontera se haya convertido de la intensa actividad comercial e intenso flujo migratorio al silencio.

Ambos factores, dicen, han provocado que la gente ya no viaje por temor o que no baje de los autobuses por recomendaciones de las mismas autoridades; además, porque los trámites de entrada y salida de los dos países han sido prácticamente eliminados.

Algunos transportistas manifestaron que la policía guatemalteca ha reforzado la seguridad en esa zona con retenes, patrullajes y revisiones repentinas a los autobuses. Pero esto no parece haber bastado para infundir confianza en los turistas. Aureliano Samayoa, de la empresa Litegua, expresó que la carga de pasajeros ha menguado en un 60%.

La policía guatemalteca vigila especialmente el trayecto más peligroso, que comprende desde el puente fronterizo hasta la aldea El Coco, municipio de Jutiapa.

Agentes de la motorizada explicaron que han incrementado la seguridad en un radio de 25 kilómetros, en respuesta a las denuncias de asaltos, y que ya se han decomisado armas blancas y de fuego.

Sin embargo, reconocieron una debilidad: las bandas de asaltantes les superan en número y armas, y que en un atraco es poco lo que pueden hacer. Un ejemplo es el asalto, hace un mes, a una unidad de Ticabus en el que resultaron heridos dos de los policías que protegían a los pasajeros.

El efecto

Autoridades migratorias salvadoreñas detallaron que en realidad el número de asaltos a buses y carros de lujo ha disminuido, pero es innegable que esta inseguridad afecta el flujo migratorio, el cual ha disminuido en un 50%. El cabo Miguel Mena sostiene que el número de turistas que por esta misma época alcanzaban los siete mil. Ahora apenas supera el millar.

Comerciantes opinan que el tema de los asaltos no es nada nuevo en la zona, y se lamentan de que ahora que han tomado relevancia para las autoridades les esté afectando en sus ventas.

“Los asaltos siempre han existido, pero, lamentablemente, ahora que han tocado a gente que tiene plata, sí les hayan escuchado”, aseguró Rogelio Godoy, un chalchuapaneco que ayer por la mañana fue uno de los salvadoreños que desafiaron el temor y se enrumbaron hacia Guatemala.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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