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Las penurias de un exiliado
En el aire. De los 84 diputados, al que más
cuesta localizar es a Miguel Navarrete: no tiene oficina. Por eso se ha
refugiado en las salas de las secretarias y de técnicos
Publicada 6 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
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El castigo sigue. El FMLN le quitó un viaje a las Filipinas
Foto EDH
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Antonio Soriano
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El miércoles pasado (1 de diciembre) fue un día negro
y amargo para Miguel Navarrete, el diputado del FMLN que votó por
las reformas fiscales.
Ese día, sus tres hijos (Miguel Ernesto, Cristian Alexander y Gustavo
Enrique) decidieron acompañarle a su lugar de trabajo.
Los Navarrete no entraron en el edificio del Palacio Legislativo, debido
a que su progenitor no cuenta con una oficina en donde atenderles.
Ante eso, a los pequeños no les tocó otra que esperar a
su padre, de 53 años, en el parqueo del Parlamento. Los niños
no estuvieron solos. Les acompañó su abuelo (Misael de Jesús
Navarrete).
¡No es posible que no tenga una oficina para recibir a mis
hijos!, se quejó el diputado por el departamento de Usulután.
Navarrete ha solicitado al presidente de la Asamblea Legislativa, Ciro
Cruz Zepeda, que le asigne un local, una secretaria y dos agentes del
cuerpo de Protección de Personalidades Importantes (PPI). Hasta
la semana pasada sus demandas no habían sido cumplidas.
Yo gané la diputación con más votos que algunos
diputados que están en la Asamblea. No es posible que yo no tenga
una oficina, criticó el farabundista.
Marginado
La diferencia entre el veterano y el resto de diputados es que éstos
no se han peleado con su partido.
Desde el día en que Navarrete perdió los beneficios, el
diputado deambula por los pasillos del Parlamento o se refugia en las
oficinas de las secretarias y técnicos de las comisiones legislativas.
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Los Navarrete Los hijos del diputado rebelde no pudieron ingresar
al edificio a conocer las salas en donde su padre trabaja.
Foto EDH
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En esos lugares, el veterano estudia los expedientes que discuten las
comisiones a las que está asignado, realiza llamadas telefónicas
o simplemente se toma una taza de café.
Yo siempre me he llevado bien con el personal de la Asamblea, por
eso me están apoyando, explicó el efemelenista.
Lo que no puede hacer en esas oficinas es recibir a las personas que le
buscan para que les ayude. Menos, atender a los periodistas.
A los comunicadores les atiende en los pasillos de la Asamblea.
De acuerdo con Navarrete, durante su exilio ha encontrado dos amigos en
la Asamblea: Miguel Bennett, del PCN, y Héctor Silva, del CDU.
Ellos son, según Navarrete, sus amigos incondicionales.
Yo he tenido cantidad de llamadas felicitándome por haberme
opuesto a la fracción del partido. Mis compañeros de partido
no me han respaldado
Miguel Navarrete
Diputado del FMLN

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