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| Fachada. Así lucía la iglesia
San Jacinto recién construída en el siglo pasado. Su
infraestructura fue modificada debido al terremoto del 10 de octubre
de 1986. Foto EDH |
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
La historia que ha transcurrido en San Salvador a través de los
años, ha provocado cambios en la imagen urbana de la ciudad, entendiéndose
este concepto como todos aquellos elementos naturales y construídos.
El Barrio San Jacinto no ha sido la excepción, y pese a que esa
zona se ha ido transformando a través del tiempo, aún conserva
antiguos lugares con valor histórico y alberga entre sus muros
a personalidades sobresalientes.
Con esa idea en mente, conociendo que San Jacinto es uno de los barrios
más antiguos de San Salvador, surge la iniciativa de escribir un
documento que recopile todos aquellos datos que forman la historia de
ese sector.
Rescatar los orígenes, costumbres, tradiciones, religiosidad, forma
de vida de los ciudadanos, personajes, familias sobresalientes, acontecimientos
que más han influido en el desarrollo del barrio, es lo que pretende
realizar la Casa de la Cultura de la localidad a través de este
documento.
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| Centro. Esta arteria se ubica ahora frente a
la Plaza Morazán. Foto EDH |
La directora de esa entidad, Susana Barahona de Sánchez, explicó
que la obra llevará por nombre El libro del pueblo.
Este será un documento popular en el que se rescatará la
historia en sus diferentes aspectos: cultura, política, economía,
patrimonio cultural, personajes, tradiciones, leyendas, cuentos, formas
de hablar, eventos, entre otros y todos los interesados tendrán
acceso a él.
Un detalle curioso del documento es que será transcrito a mano.
El
contenido del libro del pueblo
Los hechos históricos que guardará entre pasta y pasta
será muy variado. En sus páginas llevará:
- La historia general del barrio. Fecha en que pasó de ser
pueblo y se convirtió en barrio.
- Anécdotas de los chinteños.
- Historia de personajes y familias importantes del barrio.
- Las fiestas religiosas y culturales que ser celebraban hace más
de un siglo.
- Los edificios más antiguos y más valiosas por su arquitectura.
- Dibujos, pinturas, postales y fotografías antiguas de diferentes
zonas del barrio.
- La evolución de la infraestructura de la zona, por ejemplo.
- La antigua forma de hablar y las creencias que existían. |
Cada página llevará impresa la historia desde el puño
y letra de alguna persona. Pero aún están en la búsqueda
de quien tendrá ese privilegio, que además de poseer buena
letra y ortografía, debe ser alguien que respete los lineamientos
del libro y que guste del trabajo voluntario.
Metodología
La principal fuente para recopilar la información necesaria ha
sido a través de la tradición oral, es decir, de los relatos
de los mismos chinteños, como comúnmente se les llama a
los residentes de San Jacinto.
Para lograr que los habitantes del barrio participaran, se organizaron
tertulias a lo largo de este año.
Además de pláticas personalizadas, también se realizó
un certamen de tradición oral, en el que se dio oportunidad a los
escolares de diferentes centros educativos pertenecientes a la localidad
para participar.
Otra forma en la que han recolectado información ha sido a través
del Archivo General de la Nación, sobre todo a la hora de buscar
fotografías y postales que ilustren el artículo histórico.
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| Jinetes. Cabalgan por la calle polvosa hacia
Panchimalco. Foto EDH |
También han recibido el apoyo incondicional del sociólogo
Francisco Ponce Escalante, a quien corresponde toda la parte histórica.
Él reside actualmente en Guatemala y desde ahí manda los
adelantos de su trabajo.
Ponce asegura que hay mucha información que no se encuentra en
los archivos del país, pero que ha encontrado información
en la Universidad de San Carlos, siempre en Guatemala.
La misma fuente afirma que el contenido del libro está avanzado
en un 60 por ciento.
Los trabajos iniciaron a principio de este año y esperan concluirlos
antes que finalice el 2005.
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| Cuartel. Las antiguas instalaciones
del edificio militar. Foto EDH |
Natalia. Era el nombre de la quinta
sobre la que se edificó. |
Obra recibió un importante premio por valor histórico
El sábado pasado, el Libro del Pueblo recibió
un merecido galardón. El premio le fue otorgado por su contenido,
el cual resulta cultural e históricamente valioso.
Para Susana de Sánchez, directora de la casa de la cultura de San
Jacinto, el galardón denominado Emma Escalante Rubio,
es en realidad una mención honorífica para los chinteños,
como comúnmente se les llama a los residentes del barrio San Jacinto.
Son los habitantes del barrio los que fueron premiados porque ellos
son los autores de este libro, gracias a ellos, a la riqueza de su tradición
oral, se está realizando esta obra, expresó De Sánchez
con entusiasmo.
También explicó el origen del legado.
Emma Escalante Rubio fue una artista excepcional, maestra y pionera del
feminismo organizado.
Su labor en el arte y la cultura en defensa de los derechos de los artistas,
las mujeres y la niñez fue reconocida y premiada por la República
de El Salvador con la Orden Nacional José Matías Delgado.
Además recibió la medalla Diego de Holguín, por su
valor artístico otorgada por la municipalidad de San Salvador,
y recibió numerosos reconocimientos de instituciones culturales.
Pese a no haber nacido en el Barrio San Jacinto, vivió desde su
juventud en él y dedicó gran parte de sus esfuerzos en la
conservación del patrimonio cultural Chinteño.
La casa de la cultura de ese lugar organizó una comisión
cultural y la denominó Carmen Navarro, seudónimo
artístico de doña Emma.
En el 2003 se estableció la presea Legado Emma Escalante
Rubio y fue la comisión Carmen Navarro la cual otorga cada
año un reconocimiento al promotor cultural más distinguido
de la República.
En 2004, se decidió otorgar a la comunidad chinteña en general
por el esfuerzo conjunto en concretizar el proyecto Libro del Pueblo.
Para este evento se invitó al director Nacional de Espacios de
Desarrollo Cultural, Dr. José Manuel Bonilla Alvarado y al antropólogo
Francisco Ponce Escalante. Además de las autoridades de la Casa
de la Cultura también hubo asistencia de los residentes del barrio.

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