elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Reconocimiento
Grupo Poma, sinónimo de progreso

Felicidades, familia Poma, Grupo Poma y Grupo Roble, por sus éxitos en visionarios proyectos, que colocan a nuestra patria en un sitio vanguardista y de honor en el progreso de los pueblos centroamericanos

Publicada 6 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Evangelina del Pilar de Sol *
El Diario de Hoy

editoriales@elsalvador.com

Eventos que impactan en la vida de una persona cobran mayor vivencia en el recuerdo cuando han ocurrido en la niñez. Uno de ellos me sucedió a mí cuando posiblemente contaría con unos siete años.

Me encontraba un día en la Librería Caminos, propiedad de mi padre, cuando entró una pareja de espectacular atractivo, dos jóvenes esposos.

Para que una niñita de pocos años se fije en personas mayores, éstas tienen que ser algo “nunca visto”. Así fue, pues este suceso quedó tan profundamente impreso en mi entonces infantil memoria, que aún lo recuerdo vívidamente.

Ella poseía una extraordinaria belleza. De piel muy blanca y cabello rubio, su elegancia al caminar hacía volver las miradas a su paso. A él le recuerdo también rubio, alto, delgado, guapísimo y distinguido. Llevaban con ellos a una igualmente hermosa bebé, peloncita, con apenas una pelusita rubia, y ojizarca como su padre. Le pregunté a mi madre quiénes eran. Son Luis Poma y su esposa Alicia Delgado, me respondió. La bebé era su primogénita, María Elena, ahora de Bracete.

La Librería Caminos era una especie de “department store”, donde además de libros y papelería se vendían, entre otros, adornos, cristalería, cuadros, carteras para dama, juguetes importados y otros fabricados en el país y toda clase de muebles para el hogar tallados magistralmente en finas maderas, al estilo colonial, muy en boga en ese tiempo.
Según mi padre, Luis estaba ya empezando a vislumbrarse en el ámbito empresarial salvadoreño como el exitoso hombre de negocios que llegó a ser.

Ellos habían llegado aquel día a comprar muebles para su recién formado hogar.

Pocos años más tarde, entablé entrañable amistad con Celita Delgado, hermana menor de Alicia, por quien Alicia sentía tal amor que le trataba más bien como a una hija, pues recuerdo que aunque algunos de los cumpleaños de Celia eran celebrados en la casa de su madre ya viuda, doña Tere Gamboa de Delgado, la mayoría de agasajos se efectuaba en la casa de Alicia, situada entonces frente al Salvador del Mundo.

Posteriormente, en nuestra temprana adolescencia, las celebraciones para Celita eran en la bella residencia que construyeran Luis y Alicia en el Paseo Escalón, fruto del trabajo tesonero y exitoso de Luis, logrado mediante ese absoluto derecho y libertad de que goza todo individuo en los países democráticos, que hacen que el hombre trabajador pueda alcanzar las metas que se ha trazado en la vida, para el bienestar de sus seres queridos y desarrollo de la población.

Es por esa amistad con Celia, y por la posterior amistad de María Elena Poma con mis dos hermanos menores que puedo “dar fe” de la historia Poma, aunque no sea desde sus inicios, pero sí de cuándo y cómo esta familia de personas emprendedoras y visionarias lograra su rápido ascenso empresarial al paso de muy corto tiempo.

Pero antes, de manera especial, debo exponer un importante antecedente que no se puede omitir. Recuerdo cómo Luis y Alicia, jamás planificaban una reunión con sus amistades, sin, al mismo tiempo, hacer similar reunión, fiesta o lo que fuera, para todos sus empleados, a quienes siempre trataron con la justa consideración que se merece toda persona que ha colaborado con su trabajo en la conducción al éxito de una empresa y, por ende, al progreso de la patria. El Grupo Poma debe ser, para El Salvador, un verdadero ejemplo a seguir.

La historia certifica que don Bartolomé Poma, padre de Luis, fue en 1919 el verdadero fundador del Grupo Poma, aunque entonces se llamaba “B. Poma Ltd”.

En esta compañía participaron como socios sus hijos Luis y Didine. Empezaron distribuyendo automóviles Hudson y Essex y proporcionando servicios para la industria automovilística.

En 1930, Luis y Didine tomaron el liderazgo del negocio llamándolo Poma y Cía., habiendo obtenido la distribución de los automóviles General Motors.

En el año de 1953, la visión de Luis le llevó a convertirse en el primer distribuidor de automóviles japoneses fuera de Asia y el segundo distribuidor en el mundo: Toyota. Recuerdo cómo más de alguien temiera por su audacia de importar marcas desconocidas y de “dudosa calidad”, como afirmaban. Al poco tiempo la venta de Toyota superaba las otras marcas. Remonto mi memoria a los años 1957 o 58 posiblemente, porque estaba recién casada cuando se popularizó aquel famoso eslogan: “Mi Toyota, con una gota”. Y así era, Toyota era el carro más económico del mundo.

En 1966, Luis logró el sueño de su vida, construir el mayor centro comercial de Centro América, Metrocentro.

Su exitosa visión empresarial heredada por su descendencia, especialmente por su hijo Ricardo, quien tomara las “riendas” al fallecer su padre, ha llevado al Grupo Poma a construir múltiples complejos comerciales y hoteleros en toda Centro América. El próximo jueves 9 se inaugura el gigantesco centro Multiplaza, habiendo, asimismo inaugurado en estos días otros tantos en toda el área centroamericana.

Felicidades, familia Poma, Grupo Poma y Grupo Roble, por sus incontables éxitos en visionarios proyectos, que colocan a nuestra patria en un sitio vanguardista y de honor en el progreso de los pueblos centroamericanos.

*Columnista de El Diario de Hoy.


elsalvador.com WWW