Evangelina
del Pilar de Sol *
El Diario de Hoy
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Eventos que impactan en la vida de una
persona cobran mayor vivencia en el recuerdo cuando han ocurrido en la
niñez. Uno de ellos me sucedió a mí cuando posiblemente
contaría con unos siete años.
Me encontraba un día en la Librería Caminos, propiedad de
mi padre, cuando entró una pareja de espectacular atractivo, dos
jóvenes esposos.
Para que una niñita de pocos años se fije en personas mayores,
éstas tienen que ser algo nunca visto. Así fue,
pues este suceso quedó tan profundamente impreso en mi entonces
infantil memoria, que aún lo recuerdo vívidamente.
Ella poseía una extraordinaria belleza. De piel muy blanca y cabello
rubio, su elegancia al caminar hacía volver las miradas a su paso.
A él le recuerdo también rubio, alto, delgado, guapísimo
y distinguido. Llevaban con ellos a una igualmente hermosa bebé,
peloncita, con apenas una pelusita rubia, y ojizarca como su padre. Le
pregunté a mi madre quiénes eran. Son Luis Poma y su esposa
Alicia Delgado, me respondió. La bebé era su primogénita,
María Elena, ahora de Bracete.
La Librería Caminos era una especie de department store,
donde además de libros y papelería se vendían, entre
otros, adornos, cristalería, cuadros, carteras para dama, juguetes
importados y otros fabricados en el país y toda clase de muebles
para el hogar tallados magistralmente en finas maderas, al estilo colonial,
muy en boga en ese tiempo.
Según mi padre, Luis estaba ya empezando a vislumbrarse en el ámbito
empresarial salvadoreño como el exitoso hombre de negocios que
llegó a ser.
Ellos habían llegado aquel día a comprar muebles para su
recién formado hogar.
Pocos años más tarde, entablé entrañable amistad
con Celita Delgado, hermana menor de Alicia, por quien Alicia sentía
tal amor que le trataba más bien como a una hija, pues recuerdo
que aunque algunos de los cumpleaños de Celia eran celebrados en
la casa de su madre ya viuda, doña Tere Gamboa de Delgado, la mayoría
de agasajos se efectuaba en la casa de Alicia, situada entonces frente
al Salvador del Mundo.
Posteriormente, en nuestra temprana adolescencia, las celebraciones para
Celita eran en la bella residencia que construyeran Luis y Alicia en el
Paseo Escalón, fruto del trabajo tesonero y exitoso de Luis, logrado
mediante ese absoluto derecho y libertad de que goza todo individuo en
los países democráticos, que hacen que el hombre trabajador
pueda alcanzar las metas que se ha trazado en la vida, para el bienestar
de sus seres queridos y desarrollo de la población.
Es por esa amistad con Celia, y por la posterior amistad de María
Elena Poma con mis dos hermanos menores que puedo dar fe de
la historia Poma, aunque no sea desde sus inicios, pero sí de cuándo
y cómo esta familia de personas emprendedoras y visionarias lograra
su rápido ascenso empresarial al paso de muy corto tiempo.
Pero antes, de manera especial, debo exponer un importante antecedente
que no se puede omitir. Recuerdo cómo Luis y Alicia, jamás
planificaban una reunión con sus amistades, sin, al mismo tiempo,
hacer similar reunión, fiesta o lo que fuera, para todos sus empleados,
a quienes siempre trataron con la justa consideración que se merece
toda persona que ha colaborado con su trabajo en la conducción
al éxito de una empresa y, por ende, al progreso de la patria.
El Grupo Poma debe ser, para El Salvador, un verdadero ejemplo a seguir.
La historia certifica que don Bartolomé Poma, padre de Luis, fue
en 1919 el verdadero fundador del Grupo Poma, aunque entonces se llamaba
B. Poma Ltd.
En esta compañía participaron como socios sus hijos Luis
y Didine. Empezaron distribuyendo automóviles Hudson y Essex y
proporcionando servicios para la industria automovilística.
En 1930, Luis y Didine tomaron el liderazgo del negocio llamándolo
Poma y Cía., habiendo obtenido la distribución de los automóviles
General Motors.
En el año de 1953, la visión de Luis le llevó a convertirse
en el primer distribuidor de automóviles japoneses fuera de Asia
y el segundo distribuidor en el mundo: Toyota. Recuerdo cómo más
de alguien temiera por su audacia de importar marcas desconocidas y de
dudosa calidad, como afirmaban. Al poco tiempo la venta de
Toyota superaba las otras marcas. Remonto mi memoria a los años
1957 o 58 posiblemente, porque estaba recién casada cuando se popularizó
aquel famoso eslogan: Mi Toyota, con una gota. Y así
era, Toyota era el carro más económico del mundo.
En 1966, Luis logró el sueño de su vida, construir el mayor
centro comercial de Centro América, Metrocentro.
Su exitosa visión empresarial heredada por su descendencia, especialmente
por su hijo Ricardo, quien tomara las riendas al fallecer
su padre, ha llevado al Grupo Poma a construir múltiples complejos
comerciales y hoteleros en toda Centro América. El próximo
jueves 9 se inaugura el gigantesco centro Multiplaza, habiendo, asimismo
inaugurado en estos días otros tantos en toda el área centroamericana.
Felicidades, familia Poma, Grupo Poma y Grupo Roble, por sus incontables
éxitos en visionarios proyectos, que colocan a nuestra patria en
un sitio vanguardista y de honor en el progreso de los pueblos centroamericanos.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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