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| ¿A dónde vas? Eso es lo que parece
decirle el volante metropolitano Ramón Sánchez, al atacante
brasileño-salvadoreño Nildeson De Mello.Foto
EDH / Leonardo Gonzáles (vea
galería de fotos) |
Mauricio
Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Bienvenidos a La Unión se lee en un rótulo sobre
la carretera Panamericana. A sólo unos metros de la ciudad portuaria.
Pero el cálido recibimiento ayer no era para todos. Un muñeco
con el uniforme del San Salvador colgaba del cuello del distintivo mismo.
El mensaje no era personal, a pesar de que el muñeco tenía
el siete de Carlos Gómez. Era para todos los panteras y sus seguidores.
Ese era el ambiente hostil que el Atlético Balboa le tenía
preparado a los metropolitanos en el primer juego de la semifinal. El
fantasma del 6-1, de la mano del morbo, rondaban por las gradas del Marcelino
Imbers.
Pero bastó ver unos minutos tras el inicio del juego, para darse
cuenta que la historia sería muy diferente a la del miércoles
10 de noviembre anterior. San Salvador no estaba para otra paliza.
Eso porque sus jugadores se apegaron al libreto que Saúl Rivero
suele escribir para este tipo de encuentros: pararse bien en el terreno
de juego, cerrar espacios y mantener líneas. Todo esto, para luego
matar con el contraataque.
Eso le valió para salir con un empate ayer del estadio unionense.
A pesar de verse abajo en el marcador.
Porque si bien los del Golfo eran más frontales en la búsqieda
del arco rival, los metropolitanos se aplicaban muy bien en la marca.
Dos y hasta tres jugadores, iban sobre la marca de los mejores hombres
de Balboa: Abraham Monterrosa, Franklin Webster y Nidelson De Mello.
Pero hay que decirlo, un error o descuido de la zaga bastaría para
que estos tres hicieran de las suyas y lograran meterse hasta el arco
de Pablo Hernández. Eso pasó sobre el minuto 20.
Un pase de La Tortuga encontró mal parados a Ramón
Sánchez y a Bladimir Cubías. Entre ellos se coló
Nenei quien luego de bajar y acomodar el balón, sacó un
tiro en el que el esférico dio en el izquierdo. El rebote llegó
hasta Webster, quien se barrió para definir.
No se cayó
Estalló el éxtasis en las gradas y muy pocos apostaban por
una reacción de los capitalinos.
Pero contrario a lo que se pensó, los dirigidos por Rivero retomaron
el orden que había mantenido hasta antes del gol. De manera escalonada
, se incorporaban constantemente al ataque.
Crecieron Dennis Alas y Emilano Pedrozo en la media. Adelante les pasó
lo mismo a Álex Obregón y a Paulo Rodrigues. Los metropolitanos
alcanzaron su mejor momento en el juego, mismo que les llevó a
la igualdad.
Alas cobró sobre el minuto 27 un tiro libre raso, de esos buscapies.
El balón cruzó toda el área y ante la impotencia
de los zagueros de casa, encontró el desvío de Rodrigues
para el 1-1.
Se vino luego una serie de jugadas en las que ambos clubes pudieron haberse
adelantado en el marcador. Las de mayor peligro fueron una de Rodigues
que exigió a Mosquera y tiros de Nenei y Alexis González,
que saludaro de cerca los tubos.
Cada quién en lo suyo
Minutos después del silbatazo que anunciaba el inicio de la segunda
mitad, pudo apreciarse rápidamente el panorama que prevalecería
en ese periodo. Balboa era mucho más punzante en sus llegadas al
marco rival. San Salvador, aunque menos incisivo, lograba incomodar al
portero Juan Carlos Mosquera.
Webster dejó ir al menos dos jugadas en las que su equipo pudo
haber logrado el triunfo y con un marcador holgado. De Mello también
dejó ir el gol. Por los panteras, Rodrigues y Obregón también
asustaron a los hinchas locales.
Ahora ambos equipos deberán ir a muerte al juego de vuelta del
próximo domingo en el Estadio Cuscatlán. La victoria no
es una opción o alternativa, es simple y sencillamente una necesidad.
En
voz de los del golfo
Sólo se ha jugado el primer tiempo
La cara de los jugadores de Balboa, lo decía todo al final del juego.
Les costaba mucho creer que habían dejado pasar una gran oportunidad
de tomar ventaja en la semifinal. Esa que les hubiera hecho llegar mucho
más tranquilos al juego de vuelta el próximo domingo.
No vamos a quitarle méritos a San Salvador, porque supo pararse
bien en la cancha. No dio las facilidades del último partido,
expresó el zaguero Elmer Martínez. Pero nosotros tampoco
supimos aprovechar las ocasiones de gol que tuvimos. Si así hubiera
sido, otra historia fuera, añadió el defensor.
Esto no está perdido, ahora vamos a ver qué pasa en
el otro partido, concluyó.
Nildeson De Mello tampoco pudo negar que el empate no era el resultado que
esperaban, pero a pesar de ello, nada se ha perdido: Vamos a ver qué
pasa en el otro partido, nosotros hubiéramos querido ganar acá
y darle una satisfacción a los aficionados. Esto todavía no
termina, consideró el atacante.
Nosotros manejamos mejor el partido, pero no pudimos definir. Pero
este sólo es el primer tiempo y vamos a ver qué pasa el próximo
domingo, indicó Nenei.
En
voz de los panteras
Un buen resultado, pero no definitorio
Por el último resultado en la cancha unionense y por el hecho
de jugar como visitantes, los jugadores metropolitanos no podían
evitar el festejo tras el empate a uno. Pero sin marearse, ellos mismos
aceptan que el resultado no es definitorio. Aún falta por jugar
el partido de vuelta.
Moralmente sí nos ayuda este resultado, porque no perdés
y te da igualdad de condiciones. Lo importante era no perder, valoró
Emiliano Pedrozo.
Ellos no salen nada contentos, pero tampoco tristes, porque el trámite
del juego fue parejo para ambos equipos. Todavía falta el juego
de vuelta en San Salvador y ahí el que gane pasa a la final,
añadó el volante pantera.
Alex Obregón reconoció por su parte que Balboa fue un equipo
difícil de superar en su feudo, sobre todo porque se adelantó
primero en el marcador. Pero el colombiano dijo también que la
convicción de su equipo, les llevó a sacar el resultado.
Lo bueno es que no nos caímos tras el gol de ellos y eso
es porque tenemos fe de superar las adversidades de la vida y fe en nuestro
Señor. Eso, más la humildad con que trabajamos, nos llevó
a empatar y mantener el resultado hasta el final, precisó.

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