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José Alberto Barrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El cultivo de algodón despierta luego de 20 años de saldos
negativos: ayer inició la recolección de una cosecha en
la que los agricultores ponen todas sus esperanzas.
Sin embargo, a pesar del optimismo, el sector algodonero no se recupera
de la crisis que empezó al final de la década de los 70,
derivada de la implementación de la Reforma Agraria, así
como por los daños que generó el incipiente conflicto armado,
que golpeó las zonas de producción y provocó que
el cultivo experimentara una vertiginosa caída que culminó
con el abandono de los campos entre 1996 y 1998.
Trabajo
arduo
- Extraer la suave fibra del algodón es una tarea extenuante
que realizan hombres y mujeres al calor de la costa y entre afiladas
aristas que se originan cuando las bellotas se abren.
- Los cortadores trabajan desde las 6:00 de la mañana hasta
las 3:00 de la tarde, usan ropa gruesa y en promedio logran llenar
dos quintales de algodón, aunque los más experimentados
llenan cuatro.
- Por cada quintal los agricultores reciben $3.42. |
Para los productores el sombrío panorama comienza a cambiar, y
en plantaciones de San Luis Talpa, en La Paz, y otras del departamento
de Usulután y San Vicente, decenas de cortadores realizan una actividad
que estuvo en el abandono.
En total se calcula que el cultivo involucra a más de 400 mil personas,
ya que la recolección por manzana demanda 128 jornaleros.
Según proyecciones de la Corporación Algodonera Salvadoreña
(Copal), la situación lentamente comienza a cambiar y se calcula
que las tres mil 200 manzanas de terreno cultivado este año producirán
128 mil quintales de algodón oro, cifra que les alienta a seguir
trabajando, esta vez aplicando nuevas técnicas de producción.
Mario López, presidente de la Copal, explicó que pese al
decrecimiento registrado en los últimos 20 años, las proyecciones
actuales ofrecen esperanzas de revertir la situación, satisfacer
la demanda local y, hacia el futuro, pensar en su exportación.
Los pronósticos indican que la cosecha 2004/2005 apenas equivaldrá
al 8% de la demanda del país, pero el sector busca lograr el mayor
rendimiento por manzana cultivada (de 40 quintales).
Menos costos
La producción será el resultado de la aplicación
de nuevas técnicas a las que el sector le apuesta ya que con las
mismas disminuye costos. En 1985 sembrar una manzana costaba $1,000; hoy
vale menos de $600.
El panorama les alienta, según detalló Jorge Zelaya, gerente
general de la Copal, a duplicar el área de producción para
el próximo año.
Según los productores, el repunte registrado este año se
debe a la implementación de políticas claras, que permitieron
el acceso a créditos y asesorías para mejorar el manejo
de las plantaciones.
La asesoría y asistencia técnica de expertos israelíes
permitió que haya una baja incidencia de plagas, también
reducidas por los continuos períodos de inactividad.
De seguir así, explica Copal, la reactivación del sector
ayudará a aprovechar las oportunidades que se abren con la implementación
del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.
Este convenio comercial abre una gran oportunidad al sector textil nacional,
ya que las plantaciones son clave para implementar el sistema de full
package (paquete completo), que la industria textil busca adoptar
para competir con las ropa de China.
Renovación
Lo anterior, manifestaron los agricultores, sólo será posible
uniformando al sector, creando normas para la reincorporación de
los rastrojos, y la implementación de controles biológicos
para disminuir o eliminar el uso de químicos con los que se combaten
las plagas que afectan al cultivo.
López dijo que no es justo que por el descuido de un agricultor
se contaminen las plantaciones vecinas.
Destacó que actualmente negocian la ampliación de los créditos
para el sector.
Los ejecutivos de la Copal esperan recibir la aprobación de financiamientos
para diez mil manzanas, mientras que los desembolsos serían de
hasta 700 dólares por manzana cultivada, otorgados por los bancos
Hipotecario y de Fomento Agropecuario.
Luis Méndez Novoa, quien tiene 42 manzanas cultivadas en San Luis
Talpa, La Paz, consideró que otro factor que incide positivamente
en la reactivación del sector es la búsqueda de nuevas técnicas
de cultivo.
Méndez Novoa aseguró que en su caso trabaja con técnicas
estadounidenses, aplicando químicos madurantes, defoliantes y maduradores
de bellota que facilitan la recolección del algodón, en
especial de una variedad que rinde frutos en 45 días y que permite
realizar una sola corta.
Según Adrían Henrríquez, administrador de la Hacienda
San Luis, explicó que eso les favorece, especialmente por la escasez
de la mano de obra.
Henrríquez consideró que en el pasado, cuando no se contaba
con dichas opciones, se realizaban varias cortas en el mismo lugar, porque
era preciso esperar la maduración de las bellotas más tiernas.
Lo anterior, agregó el administrador, retrasaba la producción
y elevaba la posibilidad de que las plantaciones fueran atacadas por plagas
como el picudo.
El mercado demanda 125 mil pacas (una equivale
a cinco quintales de algodón, pero la producción es de nueve
mil para abaste-cerlo debemos cosechar 45 mil manzanas.
Luis Méndez Novoa
Productor de algodón
Ya hicimos una solicitud para obtener el financiamiento
de diez mil manzanas, esperamos que los créditos (de $700 por manzana)
estén listos en febrero.
Mario López
Presidente de Copal

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