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| Coraje. Rafael Nadal dio cátedra de pundonor
ayer ante Roddick. .Foto/EDH |
EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La seguridad de Carlos Moyá y la raza y coraje de Rafael Nadal
se combinaron para que España domine a EE. UU. por 2-0 al término
de la primera jornada de la final de la Copa Davis, y el equipo ibérico
sueñe ya con la segunda Ensaladera de la historia.
Ni Jordi Arrese, capitán del conjunto hispano, podría soñar
que el triunfo estaría tan al alcance de sus manos. Todo gracias
a la victoria de Moyá sobre Mardy Fish, por 6-4, 6-2 y 6-3, y la
más importante, la de Rafael Nadal ante Andy Roddick, por 6-7 (6),
6-2, 7-6 (6) y 6-2.
Moyá, el hombre que ha puesto la ilusión de su vida en esta
final, no falló en el crucial primer partido. Y eso que comenzó
con una desventaja de 3-0 en el primer parcial, cuando Fish jugó
todo lo que sabía en tierra para crear algo de incertidumbre en
la contienda.
Entonces, la descomunal pista central instalada en el Estadio Olímpico
se transformó en una plaza de toros. Pasodobles y gritos de A
por ellos se unieron en un festival de colorido en el que Moyá
se integró por completo.
El coraje
Y Nadal no falló, y en un juego trepidante se impuso a Roddick
como a él le gusta, con garra, con pundonor, haciendo piruetas
en el aire con el puño en alto, disfrutando y a punto de convertirse
en el más joven ganador en la historia de esta competición.
Roddick se lo puso difícil, ya en el primer juego envió
un servicio a 239 kilómetros por hora, y durante el partido conectó
11 directos. Su saque, a una media de 211 kilómetros por hora,
era dinamita, incluso en la pesada pista central, impregnada por la humedad
de las últimas lluvias.
Pero Nadal jugó de forma inteligente. Había que desgastar
al número uno americano con interminables peloteos, con cambios
de ritmo y con endiablados cruces que desquebrajaran las piernas del rival.
Las dos victorias de ayer colocan el título al alcance para los
españoles. Hoy se disputará el juego de dobles entre Tommy
Robredo-Rafael Nadal y Mike y Bob Bryan, en teoría favorable a
los americanos, pero con la moral española en lo más alto.

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