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Brown vive entre Ángeles y Demonios

La Iglesia Católica ya había inspirado al autor de El Código Da Vinci a escribir 606 páginas

Publicada 3 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

El escritor se ha autorrecluido, después de obtener fama.Foto EDH

Ana Giralt/Guadalajara
En México
Enviada especial
Ana Giralt
agiralt@elsalvador.com

El pasado se monta sobre el presente, mientras que el protagonista de las dos épocas intenta retraerse de las consecuencias de la fama. Eso ocurre alrededor de la obra y vida de Dan Brown.

Mientras que el escritor estadounidense se ha autorrecluido y se niega a conceder entrevistas sobre su repentino éxito literario gracias al El Código Da Vinci, la casa editorial que lo lanzó al estrellato en América Latina, Umbriel, promociona lo que muchos creen es su segunda obra: Ángeles y Demonios.

Lo que pocos saben es que ésta se escribió tres años antes de la trama ficticia sobre la historia oculta del Opus Dei.

Irónicamente, fue el rechazo que El Código géneró y sigue generando entre algunos católicos –incluyendo un sector del Vaticano-, lo que ha permitido que Ángeles y Demonios figure entre las novedades de la FIL aquí en Guadalajara.

Así, cuando en marzo de 2003 se percibió que Brown estaba por convertirse en otro escritor con seguidores, los editores decidieron “desempolvar” el primer relato en que el “professor Robert Langdon” (personaje central en el Código) hace las funciones de detective.
Desde que se dio a conocer el texto en septiembre de 2004, se han vendido 17 mil ejemplares, a pesar de su poca publicidad.

Cuestionamientos

“Ángeles y Demonios retoma a un grupo conocido como los Illuminati”, explicó Aranzazu Sumalla, editora de Umbriel. Esa orden se originó en los cultos precristianos y en la masonería de la época medieval.

Lo que hace Brown en su libro es vincular a los Illuminati con el asesinato de un científico.
Para la editorial, la reacción de la iglesia por El Código Da Vinci fue exagerada, aunque adecuada para sus fines comerciales. “El libro no es una verdad absoluta, sino un buen ‘thriller’ que se lee de un tirón”, justifica Sumalla.

Fueron las diferentes reacciones las que hicieron que 1,700,000 ejemplares, en un lapso de 13 meses se vendieran y se le viera como un futuro proyecto de cine.

 



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