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Rincones en tierra Azteca

La historia de este país se puede conocer tanto en pasado como en su cotidianidad

Publicada 3 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Desde la pirámide de El Sol. La vista muestra la pequeña ciudadela al piel de esta monumental construcción y la calzada de los muertos. Fotos EDH/ Javier Maldonado

Javier Maldonado
El Diario de Hoy
jmaldonado@elsalvador.com

Tanto dentro como fuera de la ciudad de México, la cultura y los espectáculos están a la vuelta de la esquina. O por lo menos eso percibí en las cercanías del Castillo de Chapultepec.

El parque del mismo nombre sirve de soporte a una muestra fotográfica de cien años de historia. Cantinflas o sucesos registrados en etapas en blanco y negro están ahí, y se pueden ver sin pagar un centavo.

Cada fotografía de más de un metro de largo cuelga de la cerca de este parque. Sí, con vista a la calle para transeúntes y conductores.

Pero eso es sólo una parte de lo que se puede ver en tan sólo cuatro días de estancia. Tomando como referencia el mismo Chapultepec, en sus alrededores se puede conocer el museos y parques.

En las afueras, la más frecuentada son Las Pirámides de Teotihuacán.
Este tesoro arquitectónico del Estados de México alberga a dos monumentales construcciones: La pirámide de El Sol y la de La Luna.

Se dice que sirvieron de observatorios astronómicos y de templos para sus deidades.
Subir al de El Sol es quizá el reto de todo turista. Más de docientos escalones llevan a paso lento a multitudes que quieren experimentar llegar a la cima de esta estructura.
Al culminar el viaje, se puede observar desde lo alto toda la ciudadela, la calzada de los muertos y el templo menor dedicado a La Luna.

El plato fuerte. Además de un menú de platillos mexicanos, en La Gruta la comida no sabe igual sin su acostumbradas presentaciones de folclor y rituales autóctonos. Fotos EDH/ Javier Maldonado

Luego, a unos 200 metros se recuperan las energías en una cueva, en el restaurante La Gruta. Lo mejor de la cocina mexicana.

Aquí se disfruta de espectáculos y comida a más no poder.
Luego habrá que regresar a la capital y no perderse una vuelta por la capilla gigantesca de la Virgen de Guadalupe.

Tres iglesias y un derroche de arte aún sobreviven al tiempo en estas viejas construcciones antiguas que guarda la piel de el país de los aztecas.

Un manto de oxidiana al pie de los turistas

- A 45 minutos de la ciudad de México, hacia el norte, la Avenida Los Insurgentes lleva hasta Las Pirámides de Teotihuacán.
- Al pie de estos monumentos arquitectónico, fieles artesanos de la oxidiana reproducen totems aztecas.
- Luego el recorrido del complejo invita literalmente escalar los templos de El Sol o La Luna.
- La de El Sol es la más grande. Cuenta con 400 metros de diámetros y 63 de altos.

 



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