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Reflexiones sobre partidos políticos

La historia debe servir como lección de vida, ejemplos que tenemos que evitar o imitar. Nadie en su sano juicio puede decir que los países comunistas vivieron en abundancia, una economía fuerte y con democracia

Publicada 3 de diciembre 2004, El Diario de Hoy



Guillermo Gallegos*
El Diario de Hoy

editoriales@elsalvador.com

Los salvadoreños hemos sido testigos en muchas ocasiones del nacimiento y muerte de partidos políticos. Algunos han tenido una vida jurídica tan fugaz que sólo sobreviven una elección, mientras que otros sufren fraccionamientos que los debilitan eternamente, a tal grado de quedar en un estado de “coma electoral”.

De acuerdo con la Constitución de la República, el sistema político es pluralista y se expresa por medio de los partidos políticos, que son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del Gobierno.

Existe una amplia variedad de partidos políticos en El Salvador, configuración que es buena, porque el pueblo tiene diversas opciones para escoger.

Dado nuestro sistema electoral y los tiempos que duran en sus funciones los diputados, alcaldes y presidentes de la República, el país prácticamente vive siempre en campañas electorales. Este hecho hace necesario revisar los períodos electorales para no saturar a la población con campañas y generar estabilidad política.

Una de las características principales de todo partido político serio es su carácter permanente y su vinculación directa con la sociedad.

Con propiedad y conociendo internamente su trabajo, puedo dar fe que Alianza República Nacionalista (ARENA) cumple a cabalidad su función como instituto político, prueba de ello son las cuatro elecciones presidenciales consecutivas ganadas.

¿Cuál es el secreto de ARENA? No existe ningún secreto, simple y sencillamente saber interpretar las necesidades, demandas e intereses del pueblo, servir de ve- hículo efectivo para canalizar el sentir y pensar de la sociedad y, sobre todo, trabajar para concretar estos anhelos.

Todo ello con una visión de nación, haciendo a un lado los intereses de grupo o personales, así como también contar con el líder indicado en el momento oportuno. (Desde nuestro máximo líder y fundador, Roberto d’Aubuisson, hasta nuestro actual Presidente Elías Antonio Saca).

La renovación dentro de ARENA ha sido una constante, ya que se cree firmemente en el perfeccionamiento y la democratización interna, a fin de continuar siendo una verdadera opción para el electorado. La madurez política de nuestras autoridades permite propiciar cada vez más una mayor participación a las bases.

Dentro del esquema de multipartidismo, es común observar el nacimiento de nuevos partidos políticos —con los mismos personajes de siempre—, que se presentan como una panacea a los problemas del país. Algunos juegan al centro, tercera vía o la izquierda.
El electorado siempre es el que decide el futuro de estas agrupaciones, dándoles su confianza y rechazándolos.

En una democracia como la nuestra, los partidos políticos son indispensables, porque cumplen una función de mediación entre la sociedad y el gobierno. Debido a que son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del gobierno, es de suma importancia que los dirigentes políticos tengan claridad absoluta sobre las funciones de los partidos políticos y el papel que éstos desempeñan dentro de la democracia.

Parte de este papel es adaptarse a la realidad. Por ejemplo, después de 15 años de la caída del Muro de Berlín, los países que estaban subyugados por el comunismo (Polonia, Alemania, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria, Albania, Yugoslavia, Rumania) han cambiado totalmente. En contraste con ello, en América Latina muchos partidos de izquierda continúan proponiendo políticas económicas y sociales similares a las instauradas en Europa Oriental. Para ellos sigue en pie la “cortina de hierro”, porque se niegan a abrir los ojos a la realidad.

La historia debe servir como lección de vida, ejemplos que tenemos que evitar o imitar. Nadie en su sano juicio puede decir que los países comunistas vivieron en abundancia, una economía fuerte y con democracia, porque fue todo lo contrario.
Hubo una dictadura que llevó a retrocesos económicos, políticos y sociales, mientras que Occidente creció en todos los ámbitos.

Todo partido moderno de carácter permanente debe estar abierto a los cambios, en especial en esta época de globalización, potenciando siempre una cultura democrática basada en valores como la tolerancia, la democracia, la paz, la justicia, la solidaridad y el respeto a las leyes. Sólo así se tendrá poco a poco mayor credibilidad ante la gente.

*Diputado de ARENA.


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