
Guillermo
Gallegos*
El Diario de Hoy
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Los salvadoreños hemos sido testigos
en muchas ocasiones del nacimiento y muerte de partidos políticos.
Algunos han tenido una vida jurídica tan fugaz que sólo
sobreviven una elección, mientras que otros sufren fraccionamientos
que los debilitan eternamente, a tal grado de quedar en un estado de coma
electoral.
De acuerdo con la Constitución de la República, el sistema
político es pluralista y se expresa por medio de los partidos políticos,
que son el único instrumento para el ejercicio de la representación
del pueblo dentro del Gobierno.
Existe una amplia variedad de partidos políticos en El Salvador,
configuración que es buena, porque el pueblo tiene diversas opciones
para escoger.
Dado nuestro sistema electoral y los tiempos que duran en sus funciones
los diputados, alcaldes y presidentes de la República, el país
prácticamente vive siempre en campañas electorales. Este
hecho hace necesario revisar los períodos electorales para no saturar
a la población con campañas y generar estabilidad política.
Una de las características principales de todo partido político
serio es su carácter permanente y su vinculación directa
con la sociedad.
Con propiedad y conociendo internamente su trabajo, puedo dar fe que Alianza
República Nacionalista (ARENA) cumple a cabalidad su función
como instituto político, prueba de ello son las cuatro elecciones
presidenciales consecutivas ganadas.
¿Cuál es el secreto de ARENA? No existe ningún secreto,
simple y sencillamente saber interpretar las necesidades, demandas e intereses
del pueblo, servir de ve- hículo efectivo para canalizar el sentir
y pensar de la sociedad y, sobre todo, trabajar para concretar estos anhelos.
Todo ello con una visión de nación, haciendo a un lado los
intereses de grupo o personales, así como también contar
con el líder indicado en el momento oportuno. (Desde nuestro máximo
líder y fundador, Roberto dAubuisson, hasta nuestro actual
Presidente Elías Antonio Saca).
La renovación dentro de ARENA ha sido una constante, ya que se
cree firmemente en el perfeccionamiento y la democratización interna,
a fin de continuar siendo una verdadera opción para el electorado.
La madurez política de nuestras autoridades permite propiciar cada
vez más una mayor participación a las bases.
Dentro del esquema de multipartidismo, es común observar el nacimiento
de nuevos partidos políticos con los mismos personajes de
siempre, que se presentan como una panacea a los problemas del país.
Algunos juegan al centro, tercera vía o la izquierda.
El electorado siempre es el que decide el futuro de estas agrupaciones,
dándoles su confianza y rechazándolos.
En una democracia como la nuestra, los partidos políticos son indispensables,
porque cumplen una función de mediación entre la sociedad
y el gobierno. Debido a que son el único instrumento para el ejercicio
de la representación del pueblo dentro del gobierno, es de suma
importancia que los dirigentes políticos tengan claridad absoluta
sobre las funciones de los partidos políticos y el papel que éstos
desempeñan dentro de la democracia.
Parte de este papel es adaptarse a la realidad. Por ejemplo, después
de 15 años de la caída del Muro de Berlín, los países
que estaban subyugados por el comunismo (Polonia, Alemania, Hungría,
Checoslovaquia, Bulgaria, Albania, Yugoslavia, Rumania) han cambiado totalmente.
En contraste con ello, en América Latina muchos partidos de izquierda
continúan proponiendo políticas económicas y sociales
similares a las instauradas en Europa Oriental. Para ellos sigue en pie
la cortina de hierro, porque se niegan a abrir los ojos a
la realidad.
La historia debe servir como lección de vida, ejemplos que tenemos
que evitar o imitar. Nadie en su sano juicio puede decir que los países
comunistas vivieron en abundancia, una economía fuerte y con democracia,
porque fue todo lo contrario.
Hubo una dictadura que llevó a retrocesos económicos, políticos
y sociales, mientras que Occidente creció en todos los ámbitos.
Todo partido moderno de carácter permanente debe estar abierto
a los cambios, en especial en esta época de globalización,
potenciando siempre una cultura democrática basada en valores como
la tolerancia, la democracia, la paz, la justicia, la solidaridad y el
respeto a las leyes. Sólo así se tendrá poco a poco
mayor credibilidad ante la gente.
*Diputado de ARENA.

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