Mauricio
Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Llegaba como el cuarto mejor equipo a la semifinal, pero a la vez muy
motivado por el último resultado de la fase regular.
Con 29 puntos y un 5-1 contra Atlético Marte en el cierre de las
dos vueltas de clasificación, Balboa enfrentaría en la antesala
de la final del Apertura 2000 a Municipal Limeño, líder
con 40 unidades.
Favorito era sin duda el club limeño, que había relegado
a Luis Ángel Firpo (con 36 puntos) y a Águila (con 31) al
segundo y al tercer lugar respectivamente. Aún así, el Ciclón
del Golfo estaba para soplar y derribar a cualquiera.
El Ramón Flores Berríos fue escogido para el juego de ida.
la fecha: el 17 de diciembre.
Los de Santa Rosa de Lima sacaron provecho de jugar en un estadio repleto
de entusiastas hinchas. Carlos Villareal (de penalti), Deris Umanzor y
Rudis Corrales pusieron un 3-0 casi mortal para los rojinegros.
Jugadores como Franklin Webster, Dennis Centeno Renau y Herbert Márquez,
poco pudieron para hacer que Balboa marcara al menos un gol como visitantes.
Fue mortal
El recién inaugurado Marcelino Imbers fue el escenario para el
juego de vuelta. A pesar del marcador adverso, miles de hinchas llegaron
el 23 de diciembre al estadio unionense, con más fe que pesimismo.
Pero el panorama se complicó más para los de casa, cuando
nuevamente Villarreal, por medio de un tiro de penalti, puso el 0-1 en
el marcador. Más tarde Limeño pondría los pies en
la final, cuando Josué Galdámez y Corrales dejaban el parcial
en 0-3.
Los pocos seguidores que aún permanecían sentados en las
gradas, se aferraron a un milagro cuando Webster redujó la cuenta
en el marcador. Pero pocos minutos después y en un nuevo tiro de
penalti, Santos Rivera puso el lapidario 1-4.
Hoy Balboa quiere escribir la historia a su favor contra el San Salvador.
No llega como cuarto clasificado, ni los panteras arriban como líderes.
Tal vez hoy sopla fuerte en casa, como lo hizo en el 6-1 del 10 de noviembre
anterior.
Tiene un mal recuerdo del repechaje
Otro al que la historia le traicionó ya en el pasado es el Isidro
Metapán. Una solo vez ha tenido que librar un juego extra en busca
de un cupo en la semifinal. Falló en el intento.
Fue en el Torneo Clausura 2002. Águila, Alianza y Limeño
ta tenían reservados los primeros tres lugares en la semifinal.
Metapán y FAS, ambos con 29 puntos, debían ir a un juego
extra para ver quién de los dos se enfrentaría al club emplumado
en esa fase.
Como terreno neutral se escogió el Estadio Cuscatlán y como
fecha se definió el miércoles 8 de mayo.
En cuanto a posesión de balón y dominio territorial se refiere,
el partido estaba para cualquiera de los dos equipos. Pero Metapán
era más incisivo que el cuadro tigrillo y eso le acercaba más
al triunfo.
Pero sobre el minuto 21 se vino la expulsión de Guillermo Rivera
y el panorama del juego cambió de manera drástica. Metapán
ya no fue el mismo y de ello sacó provecho FAS, que retomó
el juego ofensivo que le había hecho figurar en la segunda vuelta
de ese torneo.
Fue entonces que el hondureño Williams Reyes, al minuto 35, y el
colombiano Víctor Mafla, al 43, pusieron el 2-0 que se mantendría
hasta el final del emcuentro.
FAS al final se quedaría con el título del Clausura. Metapán
sólo con las ganas.
Por ello es que los metapanecos quieren saldar esa deuda que tienen con
sus hinchas desde hace dos años. Solamente habrá que esperar
si Firpo se lo permite.

|