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Miguel Ventura
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Juan Carlos Mosquera, el guardameta del Atlético Balboa, quiere
seguir los pasos de Emiliano Pedrozo. A sus 27 años, el arquero,
de buen suceso en el equipo del departamento de La Unión, confiesa
su deseo de convertirse en salvadoreño y cumplir su sueño
de formar parte de la Selección Nacional.
El jugador originario de Cali, Colombia, ya comenzó a buscar la
asesoría sobre cómo tramitar los documentos que exige la
Dirección General de Migración para poder optar a la nacionalidad
salvadoreña.
Tiene tres años de residir en el país junto con su esposa
Ivonne y su hijo Álvaro, tiempo suficiente para que pueda comenzar
el proceso de nacionalización.
Llegé al país en 2001 para cuidar la meta del Dragón,
que militaba en esos días en la Primera División. Fue allí
que nació la idea de buscar la doble nacionalidad, dice el
guardían.
Mosquera tiene un amplio currículo en su profesión. Se inició
en las escuelas de fútbol de Cali, luego alzó vuelo para
defender las metas de los equipos Deportivo Cali e Independiente de Santa
Fe. Después llegó a la nación a defender los colores
de Dragón y ahora lo hace con el Balboa, al que ha ayudado a clasificarse
por primera vez en su historia a la semifinal del torneo.
Con lo pasivo que se vive en La Unión, y la hospitalidad
que ofrecen las personas, uno se encariña de este lugar, es por
eso que iniciaré los trámites para la ciudadania,
confiesa, convencido, el futbolista sudamericano.
De lograr la residencia permanente, tiene planificado continuar jugando
en Balboa, ayudar a los niños que necesitan la pedagogía
necesaria para formarse como futbolista de buen nivel y asistir siempre
a la iglesia cristiana Misión Cristiana Elim, donde se congrega
desde hace meses.
Según el jugador, el deseo de nacionalizarle es porque quiere retribuirle
a El Salvador lo que le ha dado, lo que le ha permitido seguir ayudando
al resto de su familia en Colombia. La idea, de acuerdo con Mosquera,
es formar a los menores que necesitan una buena orientación para
que puedan convertirse en grandes profesionales del fútbol.
Pero no sólo es eso. Mosquera quiere seguir los pasos de Emiliano
Pedrozo de vestirse de azul y blanco y cuidar la portería de la
selección, como lo hizo algún día otro guardameta
sudamericano, Albert Fay, que defendió los colores nacionales en
la década de los 70.
Me gusta El Salvador, quiero ser nacional con mi esposa y mi hijo,
para vivir mejor hasta con mis padres y tener la oportunidad de cuidar
la meta de la Selección Nacional, confesó el portero.

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