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El delirio del ensayo de dos autores

Con el respaldo de Alfaguara, Restrepo y Saramago se refirieron a sus obras en Guadalajara

Publicada 1 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Invitados. Laura Restrepo y José Saramago compartieron protagonismo en la FiL.
. Fotos Cortesía Fill / Joaquin Riva

Ana Giralt
El Diario de Hoy
agiralt@elsalvador.com

 Pertenecen a la misma firma. Los dos tienen fama –aunque uno la posee desde más tiempo atrás-. Son escritores, novelistas, amantes de las letras, pero con ideas muy distintas cuando de crear una obra se trata.

José Saramago y Laura Restrepo son las dos estrellas del Grupo Santillana dentro de la XVIII Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. La casa decidió que ellos mismos, por separado, presentaran sus últimos libros al público, a pesar de que tienen varios meses de estar en el mercado y que para muchos dejaron de ser novedad.

El tipo de evento que se organizó para cada quien reflejó la abismal diferencia en estilo literario y personalidad que existen entre ambos representantes de la firma Alfagura (la editorial es parte del grupo).  

Al Premio Nobel de Literatura le acompañó el escritor mexicano Carlos Montemayor, en un salón colmado de cientos de seguidores. La charla giró en torno a los tintes políticos que tiñen las 423 páginas de Ensayo sobre la lucidez.

A lo largo de una hora y 30 minutos, el segundo, con una exagerada adulación, resumió los pasajes que consideró más relevantes, a tal punto que Saramago confesó haber “aprendido de mi propio trabajo”.

El relato del literato portugués no es más que una fábula sobre la decisión que toma un pueblo durante un proceso electoral. “Es una sátira que ridiculiza al poder mismo (…) Nada en el libro es explícito, sino implícito. El lector debe descubrirlo”, subrayó con un atropellado español que por momentos confundía.

La presentación continuó. Montemayor trató de ser divertido a través de sus palabras. El público captó su intención. Saramago no no lo quiso reflejar. Es difícil hacer reír a quien da la impresión de ser un imponente y frío escritor.

Aunque en honor a la verdad, el mexicano sí logró arrebatarle un comentario gracioso después de que se atrevió a despedirse con una frase en otro idioma. “Él habla más mal el portugués que yo el español”, dijo el Nobel de Literatura antes de dejar el micrófono sobre la mesa y salir por la puerta de emergencia del salón Juan Rulfo en la Expo Guadalajara.

La Restrepo entre amigos

A quien sí le fue difícil dejar de hablar fue a la ganadora del Premio Alfagura de Novela 2004. A diferencia de sus otras presentaciones -como parte de la gira que la editorial organizó después de su galardón-, la que ocurrió en el pequeño salón 3 de la FIL el lunes, con no más de 500 personas, entre ellas Saramago, fue especial al menos para la autora de Delirio.

No hubo una figura reconocida a su lado, más bien cinco personas con trabajos y actividades tan comunes como ser ama de casa, maestro, contador, catedrático y alumno. Todos coincidieron al afirmar que la obra de la colombiana es una narración fluida y agradable.

Delirio, resaltó uno de los expositores, es una mezcla de historias paralelas con un personaje central: Agustina.  “Una ficción con lenguaje embriagante”, resaltó otro.
La escritora se observaba agradecida. Aplaudía cuando merecía hacerlo y reía al escuchar un comentario divertido por parte de los interlocutores.  
La misión fue cumplida. Logró crear una novela íntima, una confesión con el lector, que refleja algo de su vida.


Curiosidades de grandes
.“Se acabó la Navidad, a la mierda los pastores”, dijo Restrepo como mofa de lo que le comenzó a ocurrir a partir del lunes.
.“Ahora le tocará a otro”, aclaró con cierto pesimismo. Reconoció haberse acostumbrado a que tanta gente estuviera al tanto de ella.
. La fiel compañía de Saramago ha sido su esposa Pilar.
. Entre las presentaciones de Alfaguara, también figura Xavier Velasco, con El materialismo histérico; y Sergio Ramírez con Mil y una muertes.




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