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La nota del día
El día para pensar sobre el sida

Lo grave, repetimos, es que en nuestras zonas rurales, como entre los adolescentes, no hay ni mayor conciencia ni conocimientos sobre el morbo

Publicada 1 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

“El día mundial del sida”, 1 de diciembre, tiene el propósito de crear conciencia en la gente, los gobiernos y los sectores sociales, de la amenaza que este gran mal del siglo representa y de la vital necesidad de educar para prevenir. En este año además se afronta un hecho muy grave: que por vez primera más mujeres que hombres están contrayendo la enfermedad, lo que obliga a nuevas medidas y cuidados especiales para las familias y los bebés por nacer.

Lo que en la actualidad ocurre en África debe aleccionarnos sobre lo que podría suceder en nuestra América y el Tercer Mundo, si no se adoptan urgentemente estrategias para disminuir los contagios. Lo primordial es que la gente sepa a cabalidad lo que es el sida; lo segundo, saber que por ahora sólo hay tres maneras de evitar contraer el morbo: la abstinencia, los condones y el uso de jeringas estériles; lo tercero, que los grupos más vulnerables son los jóvenes y los “trabajadores del sexo”, precisamente aquellos que menos saben de la enfermedad y cómo evitar contraerla. No lo saben y las más de las veces, no les importa.

Por fortuna opera en El Salvador una organización, Fundasida, que trabaja con ahínco para afrontar las múltiples facetas del problema. Asimismo hay nueva conciencia en el Gobierno de la amenaza que se cierne sobre el país y de los crecientes costos que esto tendrá sobre el sistema de salud, los que en la actualidad sobrepasan los treinta millones de dólares.
Sólo leamos la descripción que hace el The New York Times de la tragedia de una aldea en África:

“En Lamuvisa, Swazilandia, el sida mató a la hija del alcalde, a uno de cada diez maestros, a la quinta parte del negocio más grande del poblado, a dos de los diez encargados de combatir la enfermedad, a dos de los 13 empleados municipales...” Prosigue el artículo señalando que en grandes regiones del África por vez primera las expectativas de vida han disminuido; se anticipa que para el año 2010, el promedio de vida será menor de 30 años, cuando hace 20 años era de 50. Muchas de las aldeas están pobladas por personas mayores de cincuenta y menos de veinte; el resto, la población productiva, está sucumbiendo al sida. En Swazilandia dos de cada cinco adultos están contagiados de sida; para colmo, el mismo gobierno cree que la enfermedad no es causada por un virus.

Puritanismo contra realidad

Lo grave, repetimos, es que ni los pobladores rurales ni los adolescentes, saben mayor cosa sobre el morbo. Se armó una algarabía cuando un grupo fue a aleccionar a estudiantes sobre el uso del condón para protegerse; por desgracia las perversas campañas antinatalidad coinciden con los esfuerzos para evitar la propagación del sida.

No hay ordenanza que obligue a chupaderos y prostíbulos a colocar de forma visible advertencias sobre el riesgo de contraer la enfermedad. Tampoco se exige que los encargados de esos sitios, en especial los “hospedajes”, dispensen condones a sus clientes, que entran sanos, pero con frecuencia salen enfermos. La mayor barbaridad es que no se distribuye condones a la población reclusa, como se hace, digamos, en España. Un puritanismo absurdo propicia una catástrofe.

 

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