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| Vulnerables. Las mujeres son el sector que está
más expuesto a ese mal, según un informe presentado
por Onusida.. Fotos EDH |
Ronald Jovel
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Sus experiencias son lecciones de fe, esperanza, coraje y dignidad.
A pesar de la estigmatización, mitos y la discriminación,
no han sucumbido ante la oscuridad y para dar fe, sus historias han sido
escritas.
La organización Visión Mundial presentó ayer el libro
Acercándonos, que compila 28 testimonios de personas infectadas
con esa enfermedad.
La institución impulsa el programa Iniciativa Esperanza en todo
el planeta, para disminuir la propagación del VIH/Sida.
El documento, que fue elaborado este año, presenta historias de
América Latina y el Caribe, acompañadas de fotografías
de los protagonistas, quienes narran - en primera persona- las vivencias
y la difícil lucha para poder abrirse paso en una sociedad que
les discrimina.
Cada uno de ellos está relacionado con un mito, que contrasta con
lo que la realidad demuestra. Eso lo han comprobado los afectados por
el VIH/Sida.
En este libro hemos querido presentar la realidad del dolor y el
estigma al que esas personas tienen que someterse, dijo la directora
ejecutiva de Visión Mundial de El Salvador, Marta Aurelia Martínez.
Experiencia local
En la obra están incluidas las historias de dos salvadoreños
que han logrado salir adelante.
Uno de ellos es Odir, quien encabezó una campaña para frenar
la exclusión y conseguir que les den los tratamientos adecuados.
En un libro es difícil recavar todas las impresiones de estas
personas. Acercándonos busca que todos nos acerquemos a las personas
con VIH/Sida, derribar todas las barreras que existen de la estigmatización
y la discriminación, que no es una enfermedad de otro planeta,
manifestó el gerente del programa de Salud de Visión Mundial.
Por su parte, el jefe del Programa Nacional de Control y Prevención
del VIH/Sida del Ministerio de Salud, Rodrigo simán, espera que
el material ayude a fomentar la tolerancia.
Es un libro que servirá para darle voz a los que no la tienen,
y sabiduría a la sociedad para que se acerque a la realidad que
viven las personas con VIH/Sida, expresó.
No hay nada peor que la muerte social
Vivir con el VIH es algo bien difícil. Tuve que aprender
a vivir con mi soledad, aprender a darme fuerzas por mí misma en
un momento en el que aparentemente todo se había terminado.
Así comienza el testimonio de María, una mujer salvadoreña
que desde hace ocho años padece la enfermedad.
Ella tiene tres hijos, el menor de siete meses y sin el VIH, relata la
discriminación que el niño padeció al nacer.
Siempre que iba a visitar a mi bebé me di cuenta que lo tenían
bien lejos de los otros niños, y me extrañó ver que
las pachitas que le habían dado las habían botado en el
basurero, menciona.
Ayer, María estuvo presente en el lanzamiento del libro, y reiteró
su principal consigna: frenar la intolerancia por parte de muchas personas.
Yo quiero que la sociedad se de cuenta que somos seres humanos,
que necesitamos seguir viviendo, no que nos sigan matando. No hay peor
muerte que la muerte social, expresó la mujer, quien emplea
todas sus fuerzas par lograr un mayor respeto.

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