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Conversatorio. El premio Nobel charla con cientos de jóvenes
en Guadalajara. Foto EDH
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Feria del libro
Enviada especial en méxico
agiralt@elsalvador.com
El Diario de Hoy
Escuchar a José Saramago es oír a un hombre que disfruta
del privilegio que la libre expresión le otorga.
Si tu crees algo, al abrir la boca vas a dejar salir lo que piensas,
afirmó durante un encuentro con periodistas y mil jóvenes,
en el marco de la XVIII Feria Internacional, en Guadalajara, México.
Él no oculta la preocupación política que le genera
la reelección del Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush
y; la tristeza que le da vivir en un mundo pésimo,
aunque asegura no ser pesimista.
No entiendo por qué hemos llegado a esto. No entiendo por
qué nos hemos resignado, se pregunta el intelectual.
El portugués tampoco entiende por qué la mala aplicación
de la palabra democracia por parte de algunos gobiernos, y se confiesa
aturdido por la decisión de los estadounidenses de
continuar con el estilo republicano por cuatro años más;
y de los peruanos que contemplan la posibilidad de regresar al poder a
Alberto Fujimori.
Un pueblo que tiene tan poca memoria, tan vaga memoria, que vivió
bajo autoritarismo y corrupción como con Fujimori, preocupa. Habría
que saber por qué ha fracasado y por qué un pueblo desesperado
admite volver a un gobernante, espetó.
Lejos de ser un mesías político, Saramago asegura
que sólo es un ciudadano mitad hombre, mitad escritor,
con conciencia cívica.
Un ciudadano que no se aprovecha de la fama que le otorga un título
para darse a conocer, pues antes de cualquier premio yo ya decía
las cosas, pero claro a partir de que uno es un Nobel (de
Literatura) lo que diga, aunque sea una tontería, da la vuelta
al mundo.
El premio nobel piensa que un escritor que se aprecie como tal no es el
que tiene una lista de premios en su vida, sino aquel que por una sola
palabra es reconocido.
Llegas a la gloria cuando en los primeros dos renglones el lector
te identifica. La gloria no es el premio, sino que por una palabra dicha,
la gente sepa que es tuya, dice el autor de Ensayo sobre la ceguera.
Saramago ofreció sus confidencias como antesala a la presentación
de su ultima creación Ensayo sobre la lucidez.
Allí confesó ser un escritor desprogramado con
mente libre y no un robot que cumple con determinado sistema. Así,
después de poner el punto final a un escrito, no se somete a una
tortura mental para darle continuidad a ésta.
Al terminar una novela no tengo nada que hacer hasta que se
presente otra idea. En la actualidad trabaja en Intermitencias de
la muerte.

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