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Confidencias de José Saramago

El escritor portugués se sinceró frente a más de mil jóvenes que gustan de sus obras

Publicada 30 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Conversatorio. El premio Nobel charla con cientos de jóvenes en Guadalajara. Foto EDH


Feria del libro
Enviada especial en méxico
agiralt@elsalvador.com
El Diario de Hoy

Escuchar a José Saramago es oír a un hombre que disfruta del privilegio que la libre expresión le otorga.

“Si tu crees algo, al abrir la boca vas a dejar salir lo que piensas”, afirmó durante un encuentro con periodistas y mil jóvenes, en el marco de la XVIII Feria Internacional, en Guadalajara, México.

Él no oculta la preocupación política que le genera la reelección del Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush y; la tristeza que le da “vivir en un mundo pésimo”, aunque asegura no ser pesimista.

“No entiendo por qué hemos llegado a esto. No entiendo por qué nos hemos resignado”, se pregunta el intelectual.

El portugués tampoco entiende por qué la mala aplicación de la palabra democracia por parte de algunos gobiernos, y se confiesa “aturdido” por la decisión de los estadounidenses de continuar con el estilo republicano por cuatro años más; y de los peruanos que contemplan la posibilidad de regresar al poder a Alberto Fujimori.

“Un pueblo que tiene tan poca memoria, tan vaga memoria, que vivió bajo autoritarismo y corrupción como con Fujimori, preocupa. Habría que saber por qué ha fracasado y por qué un pueblo desesperado admite volver a un gobernante”, espetó.

Lejos de ser un “mesías político”, Saramago asegura que sólo es un ciudadano “mitad hombre, mitad escritor”, con conciencia cívica.

Un ciudadano que no se aprovecha de la fama que le otorga un título para darse a conocer, pues antes de cualquier premio “yo ya decía las cosas”, pero claro “a partir de que uno es un Nobel (de Literatura) lo que diga, aunque sea una tontería, da la vuelta al mundo”.

El premio nobel piensa que un escritor que se aprecie como tal no es el que tiene una lista de premios en su vida, sino aquel que por una sola palabra es reconocido.

“Llegas a la gloria cuando en los primeros dos renglones el lector te identifica. La gloria no es el premio, sino que por una palabra dicha, la gente sepa que es tuya”, dice el autor de Ensayo sobre la ceguera.

Saramago ofreció sus confidencias como antesala a la presentación de su ultima creación Ensayo sobre la lucidez.

Allí confesó ser un escritor “desprogramado” con mente libre y no un robot que cumple con determinado sistema. Así, después de poner el punto final a un escrito, no se somete a una tortura mental para darle continuidad a ésta.

 “Al terminar una novela no tengo nada que hacer hasta que se presente otra idea”. En la actualidad trabaja en Intermitencias de la muerte.



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