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Relatos que dan vida a la Flor Blanca

Más que residencias hermosas, la colonia alberga huellas de las vidas de sus propietarios

Publicada 30 de noviembre 2004, El Diario de Hoy



Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
rmixco@elsalvador.com

Es un ícono que guarda memorias de una de las épocas del San Salvador del siglo pasado. Es el único castillo que existe en El Salvador. Réplica de un alcázar escocés del que se prendó Margarita Morán Guirola, durante su paso por Europa.

Hoy, el Castillo Venturoso es el identificativo de una de las colonias más hermosas que sobreviven al crecimiento poblacional de la capital. Símbolo de un patrimonio intangible que da vida a esos diseños arquitectónicos de la mitad del siglo XX.

Si para Ana Patricia Segovia y Karina Franco, arquitectas de la Unidad de Sitios y Monumentos Históricos del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, Concultura, los inmuebles son parte crucial del atractivo de la Flor Blanca; para los vecinos Evelyn de Henríquez y Alejandro Bustillo, las historias que guardan las paredes de cada uno de esos edificios es vital.

Mientras las arquitectas pulen el estudio del patrimonio tangible para el Plan de Manejo Integral del sector, los residentes recolectan nombres de personajes, historias peculiares, situaciones pintorescas, sitios con valor cultural, fechas importantes. Todo para dar vida a ese patrimonio que sólo se encuentra en ese lugar.

Así los relatos fantásticos que rondan las murallas del castillo toman importancia en ese afán de documentar la historia. Algunos vigilantes a cargo de custodiar la ex propiedad de las Guirola aseguran que ruidos extraños se escuchan al caer la noche. “Nadie sube al mezzanini...”, expresó uno de los guardias que prefirió el anonimato.

Vida. Más que viviendas son cajas de pandoras con miles de relatos. Foto EDH

El tercer nivel de la fortaleza fue construido de madera. Allí, doña Margarita ofrecía presentaciones teatrales a grupos selectos de la burguesía salvadoreña. Luego, los invitaba a pernoctar en una serie de pequeños cuartos que dan vida a una especie de laberinto.

Alejandro Bustillo tiene más que contar. Frente a la entrada de atletismo del Estadio Jorge Mágico González se encuentra la casa donde vivía Alfredo Díaz Nuila hijo. En el jardín de la casa, el propietario mantenía una pecera con su mascota: un lagarto llamado Pancho.

El reptil escapó durante una borrascosa tormenta y desde entonces los vecinos creen que habita en el sistema de alcantarillas.

No muy lejos de allí, en la 4a. Calle Poniente, entre la 45ª y 43ª Avenida Sur, hay un área peculiar que fue rescatada por el Colegio Queen’s. Los vecinos le bautizaron como El pasaje de la vuelta del tope.

Allí quedaron los ecos de juramentos de amor, batallas de gatos y perros, desfloración de doncellas y galanteos impertinentes.


En busca de aliados

• Ana Zoila Flores, etnógrafa a cargo de la parte intangible del Plan de Manejo Integral, trabaja junto a Miguel Huezo, de la Casa de los Mestizos de Suchitoto, en la armonización del proyecto entre los vecinos.
• Uno de los proyectos para popularizar el conjunto urbano entre los ciudadanos, es realizar un Festival Cultural que hable de la importancia de la colonia. Éste se realizaría año con año
• El Distrito 2 de la Alcaldía de San Salvador, tiene entre sus proyecciones para 2005 (Área de Urbanismo), la ejecución del estudio para determinar los usos de suelo en la Flor Blanca.
• El Viceministerio de Transporte propuso gestionar la elaboración de un plan de señalización especial para conjuntos históricos, con base en los tratados internacionales que protegen el patrimonio.
• Los vecinos y Concultura buscan apoyo entre la empresa privada, cooperación internacional y entidades públicas que les ayuden a rescatar y embellecer la colonia.
• Los residentes esperan que la alcaldía les ayude a contrarrestar la proliferación de basureros, prostíbulos y salas de estética.
• De la PNC, esperan el apoyo necesario para incrementar la vigilancia.



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