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Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
rmixco@elsalvador.com
Es un ícono que guarda memorias de una de las épocas del
San Salvador del siglo pasado. Es el único castillo que existe
en El Salvador. Réplica de un alcázar escocés del
que se prendó Margarita Morán Guirola, durante su paso por
Europa.
Hoy, el Castillo Venturoso es el identificativo de una de las colonias
más hermosas que sobreviven al crecimiento poblacional de la capital.
Símbolo de un patrimonio intangible que da vida a esos diseños
arquitectónicos de la mitad del siglo XX.
Si para Ana Patricia Segovia y Karina Franco, arquitectas de la Unidad
de Sitios y Monumentos Históricos del Consejo Nacional para la
Cultura y el Arte, Concultura, los inmuebles son parte crucial del atractivo
de la Flor Blanca; para los vecinos Evelyn de Henríquez y Alejandro
Bustillo, las historias que guardan las paredes de cada uno de esos edificios
es vital.
Mientras las arquitectas pulen el estudio del patrimonio tangible para
el Plan de Manejo Integral del sector, los residentes recolectan nombres
de personajes, historias peculiares, situaciones pintorescas, sitios con
valor cultural, fechas importantes. Todo para dar vida a ese patrimonio
que sólo se encuentra en ese lugar.
Así los relatos fantásticos que rondan las murallas del
castillo toman importancia en ese afán de documentar la historia.
Algunos vigilantes a cargo de custodiar la ex propiedad de las Guirola
aseguran que ruidos extraños se escuchan al caer la noche. Nadie
sube al mezzanini..., expresó uno de los guardias que prefirió
el anonimato.
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Vida. Más que viviendas son cajas de pandoras con miles
de relatos. Foto EDH
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El tercer nivel de la fortaleza fue construido de madera. Allí,
doña Margarita ofrecía presentaciones teatrales a grupos
selectos de la burguesía salvadoreña. Luego, los invitaba
a pernoctar en una serie de pequeños cuartos que dan vida a una
especie de laberinto.
Alejandro Bustillo tiene más que contar. Frente a la entrada de
atletismo del Estadio Jorge Mágico González se encuentra
la casa donde vivía Alfredo Díaz Nuila hijo. En el jardín
de la casa, el propietario mantenía una pecera con su mascota:
un lagarto llamado Pancho.
El reptil escapó durante una borrascosa tormenta y desde entonces
los vecinos creen que habita en el sistema de alcantarillas.
No muy lejos de allí, en la 4a. Calle Poniente, entre la 45ª y
43ª Avenida Sur, hay un área peculiar que fue rescatada por el
Colegio Queens. Los vecinos le bautizaron como El pasaje de la vuelta
del tope.
Allí quedaron los ecos de juramentos de amor, batallas de gatos
y perros, desfloración de doncellas y galanteos impertinentes.
En busca de aliados
Ana Zoila Flores, etnógrafa a cargo de la parte intangible
del Plan de Manejo Integral, trabaja junto a Miguel Huezo, de la Casa
de los Mestizos de Suchitoto, en la armonización del proyecto entre
los vecinos.
Uno de los proyectos para popularizar el conjunto urbano entre
los ciudadanos, es realizar un Festival Cultural que hable de la importancia
de la colonia. Éste se realizaría año con año
El Distrito 2 de la Alcaldía de San Salvador, tiene entre
sus proyecciones para 2005 (Área de Urbanismo), la ejecución
del estudio para determinar los usos de suelo en la Flor Blanca.
El Viceministerio de Transporte propuso gestionar la elaboración
de un plan de señalización especial para conjuntos históricos,
con base en los tratados internacionales que protegen el patrimonio.
Los vecinos y Concultura buscan apoyo entre la empresa privada,
cooperación internacional y entidades públicas que les ayuden
a rescatar y embellecer la colonia.
Los residentes esperan que la alcaldía les ayude a contrarrestar
la proliferación de basureros, prostíbulos y salas de estética.
De la PNC, esperan el apoyo necesario para incrementar la vigilancia.

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