Abusos
en el consumo de licor impulsaron a muchos a provocar desórdenes
durante el carnaval migueleño, lo cual les llevó a terminar
la noche en las bartolinas policiales.
Esas fueron las circunstancias comunes en la mayoría de las 27
detenciones hechas por la Policía Nacional Civil en la más
grande fiesta de San Miguel, el carnaval del sábado anterior.
El inspector Miguel Ostorga dijo que la mayoría de capturas se
efectuaron en el estadio Miguel Charlaix.
En el estadio tuvimos que echar mano de la Unidad de Mantenimiento
del Orden y la Unidad Táctica Operativa para evitar mayores desórdenes,
dijo Ostorga.
La labor de la PNC fue ardua pues, además de garantizar el orden
de la fiesta, tuvo que mantener el control de la delincuencia en el resto
de la ciudad.
Para ello se apoyó en los Grupos de Tarea Antipandillas (GTA),
que patrullaron los barrios y colonias en conjunto con un pelotón
de la 3a. Brigada de Infantería.
A algunos detenidos se les presentarán cargos por parte de la Fiscalía,
por cometer delitos, tales como amenazas de muerte o agresiones.
Las últimas detenciones se produjeron cerca de las cinco de la
mañana. Eran borrachos que causaron desórdenes.
La Cruz Roja prestó 70 servicios durante el desarrollo de las fiestas,
la mayoría relacionados con golpes y heridas leves en los distintos
escenarios artísticos.
Destacan la localización de 14 niños extraviados, la mayoría
de ellos fueron regresados a sus padres la misma noche del sábado.
También hubo 3 atenciones por quemaduras de diferente nivel, provocadas
por contacto con artefactos pirotécnicos y planchas de asar carne.
Salgado prefirió unir a los escandalosos
El estadio Miguel Charlaix fue seleccionado para colocar
los grupos internacionales de perreo en el carnaval. Ahí
se produjo la mayoría de desórdenes. La malla metálica
colocada para separar a músicos del público fue botada.
Incluso miembros de la Unidad de Mantenimiento del Orden de la PNC advirtieron
que si el desorden continuaba, ordenarían la suspensión
del espectáculo.
Para el alcalde Wilfredo Salgado, la situación del estadio Charlaix
fue algo normal pues, según dijo, es difícil tomar
medidas de control en un sitio donde están congregadas más
de 30,000 personas.
Pensó que es sano tener un lugar destinado a la gente que
le gusta el desvergue.
Imagínese qué hubiera pasado si esos 30,000 jóvenes,
en lugar de estar concentrados en el Charlaix, se hubieran disgregado
en toda la ciudad, sostuvo Salgado.
Aunque es muy temprano para tomar decisiones, Salgado dijo que para el
próximo Carnaval se tomarán algunas medidas para evitar
mayores consecuencias.
Entre ellas, la malla metálica volverá a ser usada, pero
sostenida por rieles para evitar que sea tumbada por los jóvenes.