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| Esfuerzo. Los soldados trabajaron con entusiasmo
en la retirada de desechos de la reserva. Foto/EDH
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Marlon
Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Un envoltorio
de dulces o una botella plástica, destacan entre la hojarasca de
una área boscosa situada a más de dos mil metros sobre el
nivel del mar. Esto facilitó el trabajo de quienes participaron
en una jornada de limpieza en el área turística del cerro
El Águila, en Juayúa.
Quienes asistieron a la campaña estaban entusiasmados, pero también
más de alguno lamentaba la irresponsabilidad de quienes al llegar
a esta región de vegetación y fauna muy especiales por las
condiciones atmosféricas; dejan desechos que muchas veces tardan
siglos en degradarse.
Acciones
Durante varias semanas se preparó el día de aseo desarrollada
el viernes. Encantados se unieron la Asociación Cerro El Águila,
representantes del Ministerio del Medio Ambiente, PNC, soldados del Destacamento
Militar Número Seis y empresa privada.
La campaña buscaba reducir la contaminación por desechos
sólidos en esa zona, considerada un área natural protegida
con características de bosque nebuloso.
Los participantes se reunieron en el DM6. De ahí viajaron en diferentes
vehículos. Al llegar al cerro tuvieron dificultades por el mal
estado de la única vía de acceso. Debe ser una prioridad
del gobierno mejorar esta calle, consideró el Lic. Francisco
Henríquez, presidente de la Asociación Cerro El Águila.
Al llegar al lugar considerado área ecoturística, todos
los voluntarios, militares y policías fueron instruídos
sobre la manera de buscar entre la hojarasca, y recoger la basura existente.
Caminaron por las veredas, entre los árboles y cerca del mirador
construido en el sitio.
Por todos lados hallaban desechos, algunos ya cubiertos por hojas y otra
materia orgánica en descomposición.
No hubo distinciones. Soldados, policías vecinos y directivos se
inclinaban a cada momento en busca de envases plásticos, envoltorios
de golosinas y otros artículos arrojados por visitantes inescrupulosos.
La basura era depositada en grandes bolsas plásticas. Al concluir
la campaña, había varias de estas llenas, con un peso total
de más de cien libras.
Imagine lo que pesa un papel y calcule la cantidad de suciedad que
han dejado aquí, comentó uno de los voluntarios
Gracias a la considerable cantidad de personas asistentes, el programa
duró sólo dos horas, pero las dificultades del acceso aumentaron
el tiempo a casi seis.
Los desechos fueron llevados a un botadero autorizado por el Ministerio
del Medio Ambiente, pero antes hubo una charla para los asistentes, sobre
la importancia de proteger los recursos naturales.
Este es apenas el inicio de un programa dirigido a mejorar las condiciones
naturales del sitio. La Asociación Cerro El Águila quiere
promover programas de orientación a las comunidades vecinas para
que, a cambio de dañar la zona, colaboren para su conservación.
Aquí vienen a veces a sacar orquídeas que venden a
personas que las dejan morir, explicó un poblador.

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