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Pecados de la derecha
Bipartidismo es una gruesa ignorancia

Por derecha nacional entiendo un conglomerado de fuerzas que pasan por mucho al partido ARENA, aunque evidentemente éste es de primer rango. Busca, igual que su competencia, la exclusividad.

Publicada 30 de noviembre 2004, El Diario de Hoy



Roberto López -Geissmann
Penúltima entrega
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Lo primero que vale la pena aclarar es que esta apuesta no sólo es un error de la derecha, sino igualmente es el sueño de la izquierda. Cierto pudor busca explicar que “muchos partidos” tienden a confundir a la ciudadanía, que son un dispendio inútil de gastos públicos, que es más sencillo sólo dos. Pero lo que en realidad persiguen no lo expresan. En esta entrega rebatiremos la bondad del bipartidismo, develando lo que en verdad pretenden los dos que sólo quieren ser ellos dos e indicaremos el por qué este es un gran error a nivel nacional que no traería, sino mayores desaciertos.

¿Maniqueísmo real o excelencia de opciones?

Entendamos “maniqueísmo” como una posición simplista (y por tanto restringida y excluyente) en la que sólo se tienen dos posiciones sobre una cuestión. No se trata de extremas o no, son sólo dos posturas, puntos de vista o bandos. Si le parece a usted horrible, compartimos sentimientos; los pocos que están contentos con esta posición y no son realmente unos simples serán los que aprovechan individualmente de la misma. Dicen: Orden o caos... como si no existieran distintos tipos de orden. Sistema o antisistema, como si no hubiera formas de estar en el sistema, o éste fuera el único. En lo sociopolítico esta posición no se sostiene. Y cuando lo hace no puede resistir un tiempo histórico muy largo. Aún en esos casos requiere de la lobotomización del electorado.

Para volver discutible esta alternativa se tendrían que haber dado dos grandes ententes en el conglomerado político.

Una, del lado de todas las izquierdas, comprendiendo hasta la democracia cristiana (con sabor local) y por el lado de las derechas debieran incluirse a las ideológicas. Sólo en esta suerte de participación cabría hablar de bipartidismo real. Que conste que a mí estos “guisos” no me van, pero reconozco que tienen lógica, aunque son muy difíciles de concretar. De otra manera la oferta no resiste un análisis serio ni representa todas, ni las mejores, opciones posibles a la nación.

¿Qué persigue el FMLN? – Lo que realmente está haciendo.

Monopolio, claro. De marca de fábrica, de patente, de imagen hacia el exterior. De los únicos que propugnan una vía revolucionaria más o menos marxista, hacia “la justicia social y por los pobres explotados”. Única posibilidad de afrontar el oficialismo imperante. Recipiente sin par de las iras, descontentos y resentimientos de la población. Adalid exquisito que ha de liberar a todo el pueblo!!

Quinto pecado de la derecha: Mas lo que está haciendo es sólo lo primero, lo de intentar un monopolio, con su patente de corso exclusiva, enquistado en el sistema hasta el tuétano, repitiendo lemas desfasados, promoviendo (eso sí) toda suerte de descontentos, incluso algunos que se le van a revertir, sin sangre joven, en proceso de anquilosamiento y reprimiendo a todo corriente heterodoxa. En esta situación le cae de perlas un bipartidismo que lo oponga a la única derecha.

¿Qué persigue la derecha? – Lo que realmente está haciendo.
Por derecha nacional entiendo un conglomerado de fuerzas que pasan por mucho al partido ARENA, aunque evidentemente este es de primer rango. Busca, igual que su competencia, la exclusividad. Ser el único representante y adversario a oponer al FMLN, y quiere, ama y desea que éste sea su eterno rival, pensando en que la grotesca formación de aquel sea mantenida para poder derrotarlo una y otra vez, hasta el fin de los tiempos.

Mas lo que realmente está haciendo con la pretensión de monopolizar la representatividad de la derecha es limitar por mucho las opciones políticas que pudieran derivarse de este lado del espectro. Porque sería plausible que existiera una verdadera alianza de posiciones, fuerzas y corrientes (ya dijimos que es difícil), pero si se escoge una sola de ellas, al desplazar toda otra, se empobrecen por fuerza las opciones. Independientemente del valor que se le dé a la escogida, no es toda la derecha.

Debieran de pensar —estas fuerzas— que si las cosas no van lo bien que la gente necesita (y ello es independiente de su gestión, con otros irían peor, claro) la mentalidad general pueda verse tentada a intentar cualquier cambio, con las consecuencias y costes catastróficos que ninguno queremos. Luego, la “penitencia” o purga de este pecado político sería: dejar que fuerzas distintas de las existentes pudieran surgir en la izquierda y, principalmente permitir o incluso favorecer que en el ruedo nacional puedan surgir otros grupos de derecha auténtica, sin molerlos a palos de entrada, sin acosarlos económicamente, viéndolos como adversario respetable y aliado eventual, más que como enemigos acérrimos. Sus enemigos son el ser cerrado de mente y de alcances históricos.

* Lic. en Ciencias Políticas.


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