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La nota del
día
Una cosa es el deseo, otra la realidad
Con una población que
paulatinamente ha ido envejeciendo, cada vez había y hay menos
trabajadores para sostener a cada pensionado
Publicada 30 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
En todo el mundo la mayoría de pensionados pasa dificultades, como
se puede ver en España, ocurre en Estados Unidos, sucede en Sudáfrica
y es el caso de El Salvador. Los sistemas que se aplican, sea asignar
partidas presupuestarias para pagar las pensiones, o distribuyendo lo
que se recoge de la población activa, producen montos que son siempre
exiguos con relación a las necesidades del jubilado.
Se sabe de sobra que vivir con ciento catorce dólares mensuales
es muy difícil. Ese hecho obliga a las familias a unirse para que
entre todos los miembros saquen al grupo adelante, pues las pensiones
son más apoyo que otra cosa. En los países pobres nadie
espera que sean las necesidades las que determinen el piso inferior de
las pensiones, sino las realidades económicas. El buen deseo es
que los pensionados gocen de entradas dignas, pero éste choca con
los factores que establecen los niveles generales de salarios, ingresos
medios y presupuestos estatales.
Sin duda es frustrante para un pensionado pensar que el viejo INPEP, que
marchaba directo a la bancarrota, tenía suficientes reservas.
Nada menos ni nada más que mil y tantos millones de colones. Pero
esas reservas no alcanzaban a pagar más que unos cuantos meses,
amén de que los sindicalizados trabajadores del ente les habían
puesto el ojo y pensaban repartírselas. El público debe
recordar la serie de huelgas efectuadas por el dicho sindicato, con el
objeto de regalarse grandes prestaciones a costillas de los pensionados.
Con una población que paulatinamente ha ido envejeciendo, cada
vez había y hay menos trabajadores para sostener a cada pensionado.
Este es el gran dilema de naciones como las europeas, donde el sistema
de reparto (los que trabajan sostienen a los jubilados) va directo a la
quiebra. O cambian por un esquema como el salvadoreño, o llegará
el momento en que nadie podrá jubilarse antes de los setenta años.
La mejor pensión es la familia
Volvamos al tema de la pobreza. Estamos pobres como estamos principalmente
por la guerra enloquecida que lanzó el comunismo. De haber El Salvador
continuado con la marcha que tuvo hasta 1978, tendría niveles de
vida comparables a los de Portugal, con el consiguiente beneficio para
todos los jubilados. Pero el país se ha visto forzado a reconstruir
lo que la guerrilla devastó y encima de eso reponerse de los grandes
perjuicios causados por el desgobierno de Duarte. A esto hay que sumar
los terremotos, los huracanes, las crisis internacionales, el alza del
precio del petróleo y la baja en el precio de nuestras exportaciones.
¡Que nadie se extrañe de la lamentable situación por
la que pasan los pensionados!
Hay mejoras que se pueden hacer. Una de ellas es ampliar los valores que
las AFP pueden adquirir, incluidas empresas del exterior. En esa manera
los rendimientos de los fondos de pensiones serán incrementados.
El mejor ejemplo es el de Chile: los fondos de pensiones invierten en
bosques, desarrollos urbanísticos, centrales eléctricas,
carreteras
así se transforman en socios del crecimiento,
versus ser rentistas como hasta la fecha son las AFP de El Salvador.
Muchas veces hemos dicho que la mejor inversión que un trabajador
puede hacer para su futuro, es cuidar su familia y educar a sus hijos.

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