elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La leyenda de Vilas continúa

A 30 años de su primera hazaña, el argentino sigue siendo admirado en el mundo

Publicada 30 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Con pareja. El tenista argentino Guillermo Vilas acompañado por su pareja tailandesa Piang Phathu.
Foto EDH

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


“Ahí viene Dios”. La frase pertenece al padre del tenista argentino Guillermo Coria, y la pronunció mientras con su dedo índice apuntaba hacia Guillermo Vilas, una de las glorias vivientes del tenis mundial.

Ganador de cuatro torneos de Grand Slam y un total de 62 torneos en el circuito ATP, Vilas fue el gran impulsor del tenis en Argentina, aquel que con sus hazañas raqueta en mano logró sacarlo del marco elitista de los clubes y hacerlo popular en la década del setenta.

Precisamente, por estos días Vilas festeja el aniversario de uno de sus primeros grandes impactos, el Masters de Melbourne 1974.

“Mientras tenga vida voy a seguir festejando, es un placer, 30 años son muchos”, dijo Vilas sobre el Masters que ganó en Australia el 15 de diciembre de 1974, uno de los dos obtenidos por un latinoamericano (el otro fue ganado por el brasileño Gustavo Kuerten en Lisboa 2000).

El ex tenista celebró por anticipado en Houston, sede de la Copa Masters 2004, el aniversario de aquel logro la semana pasada.

“Cuando cumplo años en algún torneo siempre voy; aunque no sepa si van a hacer algo, yo voy igual”, se sinceró. Esta vez sí hubo homenaje: recibió una plaqueta en el court central del Westside Tennis Club, de manos de Coria, el mejor jugador argentino en la actualidad, sexto en el ranking de la ATP.

“Conseguir un diez por ciento de lo que logró Vilas en su carrera sería espectacular. Lo felicito por su trayectoria”, dijo Coria, cuyo padre le dio el nombre de Guillermo en honor a la leyenda del tenis.

Acompañado inseparablemente por su pareja tailandesa Piang Phathu -tras haber pasado unos días en la ciudad balnearia de Acapulco, donde fue concebida su hija, de un año de edad- Vilas se dedicó en Houston a desgranar pacientemente sus recuerdos de su gesta en Melbourne 1974.

“Después de Wimbledon de ese año había dicho que el pasto era para las vacas, pero después del título tuve que reconocer que hay un pasto para las vacas y otro para jugar al tenis”.

“Nadie pensó que podía ganar sobre el césped, pero hice un trabajo durísimo durante tres semanas, venía de una racha de muchos títulos y me había preparado para ganar”, rememora Vilas, que se llevó el Masters de 1974 sin perder un solo partido.

En la actualidad, Vilas, a sus 52 años, se dedica a dar cursos de tenis y jugar partidos de exhibición en el mundo entero. Tiene residencia legal en Montecarlo, pero vive alternadamente en París, Buenos Aires y Tailandia.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW