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| Fragilidad. Irene Argueta, de 53 años,
es el padre de ocho hijos con problemas de nutrición. Aun con
las dificultades, trata de enviarles a la escuela, porque las
letras son importantes. Foto EDH |
José Alberto Barrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El aislamiento,
la carencia de servicios básicos, el poco desarrollo agrícola
y la alta tasa de analfabetismo son las principales limitantes que afronta
Torola, uno de los municipios más pobres del país.
Según datos oficiales, proporcionados por Cecilia Gallardo, coordinadora
nacional del Área Social, en dicha localidad el 80 por ciento (de
los 2,500 habitantes), vive en condiciones de pobreza extrema, es decir,
dispone de menos de un dólar al día para sobrevivir.
La situación es analizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales (Flacso), que responde a una petición que realizó
el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL),
con la finalidad de crear un mapa con el que se identifique la pobreza
para combatirla creando oportunidades.
De acuerdo con el censo realizado por la Alcaldía de Torola, el
problema se agudiza en los cantones Agua Zarca, Tijeretas, Cerritos y
Progreso.
Sin embargo, empeora en los caseríos La Anona, El Limón,
El Picacho y El Portillo, sectores donde viven 150 familias que se dedican
a labores agrícolas de subsistencia y que trabajan en pequeñas
plantaciones que rinden poco por la falta de abono y la árida condición
del suelo.
Irene Argueta, un jornalero de 53 años y jefe de una familia de
diez integrantes, en El Portillo, conoce perfectamente la situación
y se lamenta de que cumiando apenas gana $1.14, sueldo que
únicamente recibe en extenuantes jornadas en invierno, durante
la siembra y cosecha de maíz, frijol y maicillo.
El trabajo hasta las 2:00 de la tarde es perro
y para mantener a los cipotes el pisto no alcanza
viera qué
triste es todo eso, dice Argueta, una persona en evidente grado
de desnutrición, condición que comparte con sus hijos.
María Lucila Martínez, esposa del jornalero, aseguró
por su parte que aun cuando los dos hijos mayores trabajan la tierra,
el dinero no alcanza.
Aquí, si ajusta para sal, no ajusta para el maíz,
y si tenemos para el desayuno, no tenemos nada para la tarde, lamenta
Martínez, que como su esposo no sabe leer y se dedica enteramente
a la agricultura, única actividad que da sustento a una comunidad
ubicada a 240 kilómetros de la capital.
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Carencia
Desnudos y sin calzado, los menores conocen la falta de dinero desde
su nacimiento. Foto EDH |
Alejandro Zelaya, síndico de la alcaldía
de Torola, reconoce que en la localidad la pobreza es dura y que para
muchos comienza con la imposibilidad de tener acceso de una vivienda digna.
Así, las pésimas condiciones de vida del pequeño
pueblo empeoran en la medida que se ingresa a los caseríos, separados
por malos caminos y la carencia total de agua o luz.
Casas como la de Argueta, en el caserío El Portillo apenas y tienen
paredes formadas por la unión de varas de bambú y sencillos
techos que no protegen de la lluvia.
Subsistencia
Ana Barahona, de 30 años, explica que la actividad agrícola
de la zona les sirve para subsistir, y que los pocos granos que recogen
apenas les sirven para el consumo propio, especialmente por lo caro que
sería sacar el producto hasta San Fernando o Perquín, viaje
en el que gastan hasta $3.00.
Las compras, asegura, se realizan con la venta de los animales que crían,
cerdos y gallinas, especies que no siempre comen, porque del dinero que
logran con ellos se destina a la compra de ropa y de otros alimentos.
Es así como la casa de Barahona, como muchas del camino vecinal
de Tijereta, tiene la posibilidad de conexión de energía
eléctrica, servicio que no se instala por la falta de dinero, ya
que hay otras prioridades.
Nosotros ya tenemos la instalación lista para la casa, pero
seguimos así porque nos falta dinero
sólo a los que
tienen familias en el norte (Estados Unidos) ya se los mandaron,
detalla.
Historia similar vive la familia Argueta en El Portillo, donde no pueden
conectar el servicio de agua potable porque les faltan los 22 dólares
para la conexión, dinero que no bastaría, porque tampoco
les solucionaría el pago mensual del servicio, que también
es deficiente.
Buscan promover desarrollo
El próximo año, el Ejecutivo lanzará
un plan contra la pobreza con el que se pretende identificar y reactivar
las zonas con menos desarrollo económico y en las que las condiciones
de subsistencia son extremas.
Cecilia Gallardo, coordinadora nacional del Área Social, explicó,
en una entrevista realizada el 4 de noviembre, que hasta entonces los
investigadores del Flacso habían identificado mayores problemas
en Torola y Nueva Granada, en los departamentos de Morazán y Usulután,
respectivamente, así como en municipios de Cabañas y Ahuachapán.
En casos como el de Torola, Gallardo reflexiona que la misma condición
ha disparado los niveles de analfabetismo hasta el 50 por ciento, mientras
que el promedio de escolaridad se reduce al tercer grado.
Según la funcionaria, para ello se ha creado un programa que dispondrá,
en 2005, de 50 millones de dólares, que servirá para reactivar
las zonas donde no la pobreza obliga a la gente a sobrevivir en condiciones
precarias, situación que se agudiza por la distancia y olvido de
poblados como Torola, que está a 20 minutos de la frontera con
Honduras y a 220 kilómetros de San Salvador.
Gallardo detalló que el programa, que será revelado en el
primer trimestre del próximo año, no sólo tratará
de entregar ayuda, sino de que los habitantes se integren a la vida productiva.
Lo anterior tiene como finalidad que la cooperación no les vuelva
dependientes, sino que, gracias a programas de capacitación y del
mejoramiento de la infraestructura, permitan el desarrollo autosustentable
de las zonas identificadas.
Torola en cifras
- Sólo 14 kilómetros separan a Perquín y Torola,
un estrecho camino vecinal en el que escasamente se ve un vehículo.
- La alcaldía calcula que en el municipio viven 2,500 personas,
aunque en los registros se registran más de cinco mil.
- Sólo el 20% de los habitantes cuenta con energía eléctrica.
- El 70% de los hogares carece de servicio de agua potable, además
la mayoría de viviendas ubicadas en los caseríos como El
Portillo tampoco tiene letrinas.
- Más del 50% de la población no sabe leer o escribir, existe
además un enorme porcentaje de deserción escolar.
- Al menos 36 niños tienen desnutrición severa en El Portillo.
- Cuatro buses cubren la ruta de Torola a Perquín, a los caseríos
sólo viaja un bus, cuatro camiones y un pick up, aparte de ellos
no hay más vehículos en la zona.

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