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Al rescate de la escultura

Los cursos se imparten durante todo el año en la biblioteca municipal. El costo de las clases es accesible. Además cuentan con otras disciplinas

Publicada 29 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Interés. Diana Jandré, de 10 años, busca abrirse paso en el mundo del cincel y el martillo a través de sus clases.
Foto EDH

Enrique Carranza
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


El deseo de aprender a trabajar la ventonita (arcilla elástica) y ser mayor de diez años, son los únicos requisitos para asistir a las clases de escultura impartidas en la Biblioteca Municipal de Nejapa.

El taller, adornado por el polvo de la arcilla, las figuras colgadas en las paredes y algunos trabajos a punto de concluir, es el ambiente donde se imparten las clases a 17 pequeños, quienes por curiosidad u otra razón se vieron motivados a integrarse al grupo de alumnos.

“Un día vine a hacer mis tareas a la biblioteca, vi a unos niños que estaban tallando y me llamó la atención, así es como comencé las clases”, explicó José Castro, al relatar su inicio en la aventura del mundo del cincel y el martillo.

Pero la enseñanza no se limita a la arcilla, ya que las clases abarcan varios módulos: el modelado en barro, el tallado en madera, en piedra y para completar el curso las tareas en mármol.

Según el profesor Alberto Romualdo, el trabajo con un material flexible que permita su moldeo, es un buen inicio para que los niños aprendan a tallar diferentes tipos de figuras.
Opina que esta rama del arte ha decaído con el paso del tiempo.

“Ahora cualquiera aplasta una lata, le pone una pita y dice que es una escultura, aquí se parte del concepto antiguo en el que se interactúa con los materiales”, sostuvo Romualdo.

Agregó que la falta de interés en esta rama ha hecho que muchas personas se alejen de ella y de otras formas de expresión.

“En nuestro país, mucha gente pasa su vida sin tocar un pincel y por eso queremos que las personas se incorporen a las clases”, dijo.

Esmero. Roger González afina detalles de un busto.
Foto EDH

Sostiene también que otro factor que afecta al arte en el país, es la falta de apoyo por parte de la población, para que lo valoren y lo adquieran.

“Quienes hacemos esto es por amor al arte, en realidad no es rentable”, argumentó.

Las autoridades de la comuna explicaron que la disciplina en la escultura nació en el 2003, junto a la escuela Froilán Elespe, con la ayuda del Ayuntamiento Vasco, con el objetivo de reforzar el arte y otras disciplinas en El Salvador.

En la escuela también se destacan otras actividades como la carpintería y natación, que es impartida en el Polideportivo de la ciudad, entre otras.

Costo

El valor del curso es de dos dólares para las personas que viven en el municipio y diez para los visitantes.

El dinero extra de los alumnos provenientes de otros lugares, permite a los encargados de la biblioteca subsidiar parte de los costos de los materiales que los niños de Nejapa utilizan en sus clases.

Cabe mencionar que los estudiantes han participado en varias exposiciones, la última fue el pasado 13 de noviembre en el Museo de Arte de El Salvador (Marte).

Los cursos se imparten durante todo el año, los horarios son flexibles.

Las autoridades de la comuna hacen una atenta invitación a conocer los cursos.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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