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Migueleños culminaron sus festejos

San Miguel. Al cierre del carnaval, las autoridades no registraron muertes. Después del baile, muchos se fueron a descansar a El Cuco

Publicada 29 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Masivo. Las calles principales permanecieron abarrotadas por gente que quería ver el desfile de carrozas. Fotos EDH / Giovanni Lemus/ Sonia Bernal/ Miguel Ventura

Sonia Bernal
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

En una multitudinaria noche de carnaval en San Miguel, sin precedentes, la delegación policial de San Miguel no reporta incidentes trágicos. El subinspector Miguel Ostorga informó que sólo se realizaron 37 capturas en el marco de la celebración, pero “afortunadamente no hubo hechos que lamentar”.

Los motivos de las detenciones fueron variados y éstas se realizaron en diferentes sitios. Entre las causas se reportó desórdenes públicos, amenazas y tentativas de hurto. Ostorga agregó que se decomisaron cinco armas de fuego, cuyos portadores iban ebrios y por llevarlas en lugares públicos.

Según la policía, habría, el domingo, dos controles vehiculares, debido al alto flujo de automovilistas entre El Cuco y San Miguel, uno en el acceso a El Delirio y el otro, en el desvío Zapatagua; sin embargo, al constatarlo, no se establecieron.

Bailadores a El Cuco


La playa es el destino de los bailadores que asisten al carnaval de San Miguel, de tal forma que la playa lucía abarrotada por gente que, luego de la fiesta, se trasladó a la costa para disfrutar de la brisa marina o degustar algún platillo para sacudir el desvelo.
No obstante, Herman Berríos Flores, de la Asociación de Desarrollo Comunal de El Cuco, dice que el domingo después del carnaval no tiene el mismo flujo de visitantes que en años anteriores, debido a la falta de una orquesta amenizando un “carnavalito”, por lo que son menos los turistas en la playa.

Ventas. No faltaron los bocadillos la noche del sábado. Fotos EDH / Giovanni Lemus/ Sonia Bernal/ Miguel Ventura

Por su parte, Miguel Zeledón, llegó con un grupo de amigos desde la ciudad de Sonsonate, luego de bailar. “La fiesta es muy buena y lo normal es venirse a la playa”, aseguró Zeledón. Como ellos, cientos de personas llegaron hasta el lugar.

Pero no falta uno que otro a quien se le suban las copas, por lo que a un grupo de muchachos que viajaban a bordo del pick-up placas particular 87-280, chocaron contra una vivienda ubicada en el kilómetro 36 de la Carretera del Litoral.

El percance no dejó víctimas, sólo daños materiales en la vivienda, el vehículo era conducido por una señorita identificada sólo como Irma Rosa, ya que no portaba documentos de identificación, según un agente de tránsito que llegó al lugar para la inspección.

Los ocupantes del vehículo conciliaron con la familia de la casa para reponer los daños materiales. El grupo regresaba de la playa y residen en San Marcos, San Salvador.

Presuntamente la joven que conducía el carro tenía evidencias de haber ingerido licor; no obstante no se pudo comprobar, debido a que no se le aplicó el test sobre el nivel de alcohol.

Muchos fueron, pero no bailaron

No quisieron perder la oportunidad de ganarse unos centavos vendiendo todo tipo de comida. Óscar Pereira, vendedor ambulante, lleva dos años consecutivos vendiendo en las afueras del estadio Charlaix. Este sábado logró vender más de 2,500 bolsas con agua y esto le generó una ganancia de $150. Para Pereira, el carnaval no es diversión, sino trabajo, ya que se desveló hasta las 4:00 a.m. porque, según dijo, “la mejor venta es en la madrugada”, que es cuando buscan agua helada para bajar el calor del baile.

Algarabía. El concepto carnavalesco fue bien interpretado en algunas carrozas. Fotos EDH / Giovanni Lemus/ Sonia Bernal/ Miguel Ventura

Daysi Erazo, una joven de 22 años, logró vender más de $150 en comida a la vista. Ella estableció su puesto en el estadio Charlaix. Ofreció elotes locos, tostadas, churros españoles y papas fritas.

Según Erazo, la clave está en atender bien al cliente y tener precios accesibles. Como ejemplo, citó que orden de papas costaba 1 dólar, el elote loco 0.50 y los churros y tostadas, 0.60.

“Por tradición vengo a vender al carnaval y saco buenas ganancias, aunque es bien cansado porque desde que llegamos no paramos a vender hasta que amanece”, aseguró.


El pelo en la sopa
- La policía realizó varias capturas, la mayoría de jóvenes.
- Las causas fueron desórdenes públicos, conducción temeraria y portación de armas de fuego.
- Muchos de estos detenidos se dedicaban a embestir personas en la Avenida Roosevelt al paso de las carrozas.
- El dispositivo de seguridad contó con apoyo de un helicóptero de la Policía Nacional Civil.
- Los organismos de socorro no registraron daños de consideración
- Sólo brindaron atención a personas desmayadas.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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