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Desorden por perreo

San Miguel. Las expectativas no quedaron cortas, pues el estadio Chalaix estuvo a reventar

Publicada 29 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Relajos. La policía amenazó con suspender el concierto de reggaeton por el desorden. Fotos EDH / Giovanni Lemus/ Sonia Bernal/ Miguel Ventura

Miguel Ventura
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

En cuanto terminó el desfile de carrozas, los migueleños se tomaron el estadio Charlaix y en algún momento hasta pusieron en peligro la realización del espectáculo. Un grupo tumbó una malla metálica colocada por los organizadores para seguridad de los artistas.

Jóvenes en estado de ebriedad destrozaron el cerco y se aglomeraron cerca de la tarima para ver a los cantantes, haciendo caso omiso al llamado de los organizadores para que no destruyeran el cerco.

Ante esa situación, la Unidad de Mantenimiento del Orden de la policía llamó de urgencia a los organizadores y les dijo que si continuaban los desórdenes la presentación sería cancelada. Pasadas las 10:00 de la noche la calma volvió al escenario y los artistas pudieron salir a ofrecer su música.

Fue luego de que la UMO tendiera un cordón de seguridad alrededor del escenario que el espectáculo se desarrolló sin mayores contratiempos y unos 50,000 espectadores presenciaron el concierto.

Holgados. En los bailes privados hubo ambiente tranquilo .Fotos EDH / Giovanni Lemus/ Sonia Bernal/ Miguel Ventura

“Perreo, papi, perreo”, eran las frases que pronunciaban los jóvenes al escuchar la música de Tego Calderón, mientras el cantante se movía frenéticamente en la tarima. Así comenzó la diversión del Charlaix. Miles de jóvenes orientales se contagiaron con la música de los puertorriqueños Tego Calderón, Héctor y Tito.

Desde las nueve de la noche, los amantes de ese ritmo habían abarrotado el engramillado para ver la actuación de los jóvenes caribeños.

El estadio Félix Charlaix resultó pequeño para los “perreadores” que lo llenaron al tope de su capacidad en una noche de carnaval.

A eso de las 2:30 de la madrugada culminó la presentación de los grupos caribeños, pero el ambiente quedó impregnado de la música y la magia del carnaval. Los puestos de socorro de la Cruz Roja establecidos en este escenario no informaron de mayores incidentes.
En la Avenida Roosevelt y la 2a. y 4a. calles Poniente las orquestas nacionales ejecutaron su repertorio.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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