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Integracionismo
El gesto Saca-Berger

Este gesto histórico urge de análisis de parte de especialistas, periodistas, escritores interesados, politólogos, etc., para así derribar las dificultades que surgirán en el desarrollo económico centroamericano

Publicada 29 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Ernesto Alfredo Parada R. *
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

En respuesta al llamado histórico, bien arraigado en la conciencia istmeña, pero amenazado por el secular aldeanismo surgido después de la separación de la Madre Patria en 1821, los mandatarios salvadoreños Antonio Saca y guatemalteco Óscar Berger, decidieron el 15 de Noviembre derribar “Las fronteras malditas”, de que habló Napoleón Viera Altamirano, entre ambos países hermanos.

Así, se adelantaron al compromiso firmado el 20 de agosto, por los ministros de Economía del área, tendiente a libertad a partir del próximo diciembre, el tránsito de mercaderías en las aduanas de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Tenemos, pues, un real ejemplo de que la integración centroamericana no se detendrá, y de que los lógicos y naturales obstáculos, serán afrontados, por lo menos por Antonio Saca y Óscar Berger, lo cual es, desde hoy, un poderoso empuje que arrastrará cualquier duda o presión en contra que pudiesen aparecer en l as otras parcelas.

Este gesto histórico urge de análisis de parte de especialistas, periodistas, escritores interesados, politólogos, etc., para así derribar las dificultades, que surgirán en el desarrollo económico centroamericano.

El paso de nuestro Presidente y de su igual guatemalteco está dado. Y es que no se trata de algo propagandístico ni motivado por cuestiones ajenas a la integración. Será casi imposible que los otros gobernantes comprometidos no tomen el camino, tal como lo han anunciado Bolaños, de Nicaragua, y Maduro, de Honduras. El primero dijo que lo hará el 31 de diciembre entrante; y el segundo, el 15 de febrero de 2005.

Me adelanto un poco al futuro en lo atañero a la cuestión económico-integracionista. Por de pronto señalo lo que unos especialistas llaman desarrollo equilibrado, y otros, desarrollo balanceado. Basta citar, en minúscula porción, los reclamos de los pequeños comerciantes instalados en la frontera guatemalteco-salvadoreña, empujados por aquello “de qué vamos a vivir”, al desaparecer el mercadito fronterizo. Y en cuanto a la integración centroamericana, tal como acontece en todas partes, se forman zonas de desarrollo, en las cuales el crecimiento es visible y más acelerado.

Los estudiosos dicen que estas zonas de desarrollo son de suma influencia en los países de que se trata, pues atraen mano de obra, inversiones y empresarios visionarios con capacidad, cosa que produce superior beneficio en detrimento de otras zonas. Sin embargo, otros niegan esta tesis, argumentando que si fuese cierto que tal fuerza centrípeta supuesta es causante del “daño”, entonces sólo hubiera un único país desarrollado agrandando de manera permanente la distancia con las otras naciones.

Bueno, éstas son consideraciones que me vienen a la mente influidas por el inusual gesto histórico de los mandatarios Saca y Berger. Centroamérica cuenta con economistas y politólogos de prestigio que edificarán la integración económica centroamericana.

Me he referido al aldeanismo, tal como lo concibió Viera Altamirano con relación a los frenos de la unión de las parcelas del Istmo; así, aquel visionario pensador recordó que “el separatismo centroamericano ha tenido siempre que se le prive de sus manifestaciones de ferocidad y maldad, perversidad y mezquindad, una condición franca de aldeanismo, es, desde este punto de vista, un sentimiento que hay de diluir, como un veneno o un quiste, en una cantidad mayor de comprensión fraterna, de visión ampliada, de sentimiento de responsabilidad colectiva”.

El proceder de los mandatarios Saca y Berger ataca de manera frontal el aldeanismo, y es que “muchos grandes hombres de Centroamérica han sido por lo mismo, grandes aldeanos”, afirma Viera Altamirano.

“Han vivido conformes con manejar lo que está a su alcance, a la mano, y de ver en el presente. Para ellos, el sitio y la hora tienen una vastedad vital, significan una vastedad vital, significan una vastedad.

El aldeano vivirá pendiente del vecino, de la parroquia, del ejido, del corral, de la salida de la aldea, porque no habrá visto más allá de su aldea; ni querrá ocuparse del mañana, porque el presente colma todas sus exigencias mentales y emocionales”.

Cito este magistral ensayo de Viera Altamirano porque es un análisis profundo, exhaustivo en lo filosófico de la realidad istmeña nacida con la ruptura de las provincias Unidas decimonóninas, ensayo de una actualidad inquietante y rotunda.

*Abogado y notario.

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