Ernesto
Alfredo Parada R. *
El Diario de Hoy
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En respuesta al llamado histórico,
bien arraigado en la conciencia istmeña, pero amenazado por el
secular aldeanismo surgido después de la separación de la
Madre Patria en 1821, los mandatarios salvadoreños Antonio Saca
y guatemalteco Óscar Berger, decidieron el 15 de Noviembre derribar
Las fronteras malditas, de que habló Napoleón
Viera Altamirano, entre ambos países hermanos.
Así, se adelantaron al compromiso firmado el 20 de agosto, por
los ministros de Economía del área, tendiente a libertad
a partir del próximo diciembre, el tránsito de mercaderías
en las aduanas de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Tenemos,
pues, un real ejemplo de que la integración centroamericana no
se detendrá, y de que los lógicos y naturales obstáculos,
serán afrontados, por lo menos por Antonio Saca y Óscar
Berger, lo cual es, desde hoy, un poderoso empuje que arrastrará
cualquier duda o presión en contra que pudiesen aparecer en l as
otras parcelas.
Este gesto histórico urge de análisis de parte de especialistas,
periodistas, escritores interesados, politólogos, etc., para así
derribar las dificultades, que surgirán en el desarrollo económico
centroamericano.
El paso de nuestro Presidente y de su igual guatemalteco está dado.
Y es que no se trata de algo propagandístico ni motivado por cuestiones
ajenas a la integración. Será casi imposible que los otros
gobernantes comprometidos no tomen el camino, tal como lo han anunciado
Bolaños, de Nicaragua, y Maduro, de Honduras. El primero dijo que
lo hará el 31 de diciembre entrante; y el segundo, el 15 de febrero
de 2005.
Me adelanto un poco al futuro en lo atañero a la cuestión
económico-integracionista. Por de pronto señalo lo que unos
especialistas llaman desarrollo equilibrado, y otros, desarrollo balanceado.
Basta citar, en minúscula porción, los reclamos de los pequeños
comerciantes instalados en la frontera guatemalteco-salvadoreña,
empujados por aquello de qué vamos a vivir, al desaparecer
el mercadito fronterizo. Y en cuanto a la integración centroamericana,
tal como acontece en todas partes, se forman zonas de desarrollo, en las
cuales el crecimiento es visible y más acelerado.
Los estudiosos dicen que estas zonas de desarrollo son de suma influencia
en los países de que se trata, pues atraen mano de obra, inversiones
y empresarios visionarios con capacidad, cosa que produce superior beneficio
en detrimento de otras zonas. Sin embargo, otros niegan esta tesis, argumentando
que si fuese cierto que tal fuerza centrípeta supuesta es causante
del daño, entonces sólo hubiera un único
país desarrollado agrandando de manera permanente la distancia
con las otras naciones.
Bueno, éstas son consideraciones que me vienen a la mente influidas
por el inusual gesto histórico de los mandatarios Saca y Berger.
Centroamérica cuenta con economistas y politólogos de prestigio
que edificarán la integración económica centroamericana.
Me he referido al aldeanismo, tal como lo concibió Viera Altamirano
con relación a los frenos de la unión de las parcelas del
Istmo; así, aquel visionario pensador recordó que el
separatismo centroamericano ha tenido siempre que se le prive de sus manifestaciones
de ferocidad y maldad, perversidad y mezquindad, una condición
franca de aldeanismo, es, desde este punto de vista, un sentimiento que
hay de diluir, como un veneno o un quiste, en una cantidad mayor de comprensión
fraterna, de visión ampliada, de sentimiento de responsabilidad
colectiva.
El proceder de los mandatarios Saca y Berger ataca de manera frontal el
aldeanismo, y es que muchos grandes hombres de Centroamérica
han sido por lo mismo, grandes aldeanos, afirma Viera Altamirano.
Han vivido conformes con manejar lo que está a su alcance,
a la mano, y de ver en el presente. Para ellos, el sitio y la hora tienen
una vastedad vital, significan una vastedad vital, significan una vastedad.
El aldeano vivirá pendiente del vecino, de la parroquia, del ejido,
del corral, de la salida de la aldea, porque no habrá visto más
allá de su aldea; ni querrá ocuparse del mañana,
porque el presente colma todas sus exigencias mentales y emocionales.
Cito este magistral ensayo de Viera Altamirano porque es un análisis
profundo, exhaustivo en lo filosófico de la realidad istmeña
nacida con la ruptura de las provincias Unidas decimonóninas, ensayo
de una actualidad inquietante y rotunda.
*Abogado y notario.

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