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Magia. El Pescado con bombín sostiene a la Negrita Cucurumbé,
entre las olas. Foto EDH
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Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy
rmixco@elsalvador.com
La luz de un cañón iluminó la puerta de la entrada
derecha de la gran sala del Teatro Presidente.
Entre las butacas, una menuda figura agitaba sus brazos y saltaba con
gracia.
Lucía elegante, con medias de un intenso verde y chaqueta roja.
La distinción del atuendo la acentuaba el corbatín negro,
que hacía juego con su sombrero de copa.
Era Mirna Paseli Molina, la alumna de la Escuela Nacional de Danza Morena
Celarié, que con sus habilidades se agenció la personificación
de Cri-Cri, el grillito cantor.
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Magia. El Pescado con bombín sostiene a la Negrita Cucurumbé,
entre las olas. Foto EDH
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La noche del pasado viernes, maestros y estudiantes de dicho centro artístico
estrenaron su séptima propuesta navideña de la mano de ese
personaje infantil creado por el compositor mexicano Francisco Gabilondo
Soler.
Si bien es el mismo repertorio de año anteriores, los protagonistas
sazonaron el producto con ingredientes novedosos. El público no
puede perderse la versión de El zapatero y los Tres cochinitos.
La noche de gala del grillito cantor y su mundo mágico fue presenciada
por alrededor de 500 personas, público, que tras soportar un retraso
de 30 minutos y una serie de inconvenientes, se mostró satisfecho
con el espectáculo.
Un grupo de padres de familia protagonizó un altercado con los
organizadores del evento, ante la tardanza del ingreso al recinto.
Desde muy temprano, adultos con sus hijos hicieron cola para ser de los
primeros en entrar, pero nunca imaginaron que los últimos ensayos
y la distribución de la escenografía les jugarían
una mala pasada.
La administración retrasó el ingreso hasta pasadas las 7:00
de la noche, para dar tiempo al elenco de hacer los últimos ajustes.
Al final, valió la pena tanta espera.

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