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Sorpresa. La banda sorprendió esta semana con un concierto
bajo el puente de Brooklyn. Foto AP
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Nueva York/Agencias
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
En la edición de lujo de How To Dismantle an Atomic Bomb, el nuevo
disco de U2 que salió a la venta esta semana, Bono muestra su gusto
por la pintura y la ilustración al incluir algunas imágenes
que él creó.
El líder de la banda integró al CD las pinturas al óleo
e ilustraciones a lápiz y marcador que ha hecho en los dos últimos
años como obsequio para sus seguidores, pues son inéditas.
Estas pinturas las hizo Bono después de que trabajó junto
a sus hijas Jordan y Eve en varias ilustraciones que realizaron para el
libro y el disco del clásico Pedro y el lobo, de Sergei Prokofiev,
el cual fue lanzado el año pasado a beneficio de la Irish Hospice
Foundation, que recauda fondos para los hospicios de Irlanda.
El gusto del cantante por el dibujo y la pintura surgió en su adolescencia
y fue hasta el lanzamiento del sencillo Another Day, en 1980, cuando hizo
público su trabajo, ya que la ilustración de la portada
de éste fue hecha en tinta por él mismo.
A rescatar el pop
El nuevo álbum marca un regreso esperado y una vuelta a las raíces
de la banda irlandesa.
Lo que Bono y su grupo muestran con el disco How to dismantle an atomic
bomb es el retorno al origen rock del grupo en los años 80 y su
reconciliación a la vez con el sonido congelado y deformado de
los 90.
La voz de Bono vuelve a estar en primer plano, implica el regreso a la
fuerza de antaño y posiblemente el rescate del pop.
En los 80, U2 era la banda de la parte hippie de la juventud ecologista
y editó discos dolorosos, como Joshua Tree, mientras que en los
90, con Achtung baby, el cuarteto se adaptó al sonido de la época
sin perder su identidad, experimentó con el funk y la música
electrónica. Y cambió las coletas por las gafas negras.
Como consecuencia del cambio de imagen, el grupo bautizó su álbum
del 97 simplemente como Pop.
Lo que impresiona
De entrada el tema que impresiona es Vértigo, que recuerda un
poco al éxito de la película Tomb Raider, Elevation
(2001), con sonidos de guitarra deformados y un estribillo casi irresistible.
El resto de los temas igualmente goza de ese poder de antaño.

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