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El
Salvador en perspectiva
Transgénicos dominarán agricultura mundial
La teoría es que siendo resistentes a las plagas y los herbicidas,
podían reducir los precios de venta, aumentar las cosechas y mejorar
su capacidad nutricional.
Publicada 28 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
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Mario
Rosenthal*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
El comercio mundial de productos agrícolas
está cambiando debido a los cultivos transgénicos y es probable
que sea trastornado cuando China y Brasil lancen al mundo sus cosechas
a precios sin competencia, si levantan las restricciones sobre la importación
de semillas genéticas modificadas como han anunciado recientemente.
Arroz y soya son los insumos que serán afectados, pero todos los
exportadores e importadores de productos agrícolas serán
afectados.
El Salvador no ha sido afectado por los transgénicos, aunque se
ha anunciado que investigadores han descubierto una manera de alterar
el café para producir granos descafeinados que no pierden el sabor.
No obstante, los agropecuarios están prevenidos y la ONG Unidad
Ecológica Salvadoreña está preparando un proyecto
de ley de bioseguridad para hacer frente a las consecuencias de la comercialización
de los transgénicos.
Por el momento, no existe regulación para la importación
de ese tipo de semillas y las han usado con éxito en el país.
Un factor limitante es que éstas son híbridas y no se pueden
sembrar de nuevo, cada siembra requiere una semilla transgénica
nueva.
Estas semillas se comenzaron a cultivar comercialmente a principio de
la década de los años 90. La teoría es que siendo
resistentes a las plagas y los herbicidas podían reducir los precios
de venta, aumentar las cosechas y mejorar su capacidad nutricional. Si
en la práctica las transgénicas no aumentan la producción,
por otro lado, reducen el costo de producción a tal grado que impactaron
a favor de los consumidores y abrieron el mercado europeo.
Los alimentos genéticamente modificados encontraron una oposición
abrumadora de los adictos a alimentos orgánicos, quienes dicen
que son peligrosos para la salud y que dañan el medio ambiente.
Los temores son infundados pero como consecuencia de campañas encabezadas
por los green (verdes) alemanes, la Unión Europea prohibió
la importación en 1998.
La prohibición fue un duro golpe a la industria biotécnica,
que tiene gran auge en Estados Unidos, y en mayo de 2003 éstos
presentaron una queja a la Organización Internacional de Comercio
(WTO) argumentando que la veda no afecta sólo a las industrias
biotecnológicas, sino a agricultores en países en desarrollo
e impide que alivie a los países que sufren hambruna como Zambia.
En mayo de 2004, la Comisión Europea levantó la prohibición,
que permite a los consumidores escoger entre insumos modificados genéticamente
o los orgánicos si están debidamente identificados.
Un contragolpe ha sido asestado a los enemigos de los transgénicos
por China y Brasil.
Algodón de semillas transgénicas ya se siembran ampliamente
en China y se percibe la tendencia de autorizar la siembra de arroz transgénico.
Brasil que es el segundo mayor productor de soya del mundo, después
de Estados Unidos, siembra, en gran parte de sus cultivos, semillas transgénicas.
La China ha tenido éxito con siembras de pruebas de variedades
resistentes a plagas y herbicidas en varias zonas del país y los
técnicos dicen que no hay razón para no levantar la prohibición
ya que reducirá el costo de producción y protegerá
la salud de los agricultores que ahora sufren los efectos del riego de
herbicidas por aire, los cuales no son controlados.
Los más beneficiados serán los consumidores por la inevitable
reducción de precio, ya que el consumo de la producción
es casi todo interno.
La biotecnología tiene su futuro mundial asegurado, quiéranlo
o no los verdes.
* Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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