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| Temor. Los que frecuentan la frontera temen
internarse a territorio guatemalteco. Foto EDH
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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Transportistas y particulares relatan
cómo han sido blanco de las infamias de las bandas en la vía
al país vecino, sin que se haya castigado a nadie.
Ya era hora
Déjenme felicitarlos por estar tratando el asunto de los asaltos
en Guatemala, muchos salvadoreños y salvadoreñas sin importar
su edad, han sido víctimas de los más crueles actos de robo,
amenaza, violaciones sexuales, humillación, muerte, etc.
Además es indignante cómo nuestro país hermano ha
hecho poco o nada por solucionar un problema que está ahí
desde hace varios años, y que ha afectado sobre todo a gente que
lo único que desea es ir a pasar unas vacaciones al país
mencionado.
Ya era hora que nuestro país hermano, vecino y amigo hiciera algo,
sino en nombre de las justicia, pues en nombre de no dejar de percibir
el dinero que los salvadoreños dejan en ese país en concepto
de turismo. YA ERA HORA! Mauricio Cromeyer
Le robaron un camión
Con un poco de molestia e indignación fueron varios funcionarios
a la frontera para anunciar el libre paso. Yo escuché al ministro
de Gobernación de Guatemala. Dijo que los salvadoreños no
reportan a la policía cuando somos asaltados. Yo viajo una vez
a la semana y me robaron un camión con todo el producto.
El asalto fue en julio. Los ladrones nos amenazaron de muerte y nos quisieron
matar. Esto sucedió llegando a Villanueva en unas cuestas y vueltas
cerca de la población de Amatitlán. Esta gente nos dio seguimiento.
El robo sucedió por el desvío al lugar conocido como Las
Lizas, por donde hay un desvío rumbo a la población de Pasaco.
En la carretera se mantiene un pick rojo con el que le dan seguimiento
a la gente. Son zonas donde uno va bien despacio y es donde aprovecharon
para cruzarme un pick up rojo e hicieron disparos, creo que al aire. Nos
paramos rápido. Andaban con armas y granadas. Eran cuatro sujetos,
uno de ellos manejó el camión y nos llevó hasta Mipajalpas.
Ahí nos dejaron abandonados en un lugar conocido como la Cuesta
del Zope. La gente del lugar nos dijo en ese entonces que días
atrás habían desmembrado a un señor. Es la misma
banda que opera en el lugar y uno sospecha que son policías por
la impunidad en que operan. Nos despojaron de todo. Puse la denuncia en
la comisaría Mipajalpas, de la jurisdicción de Antigua Guatemala,
pero nunca más recibimos información. José
H.
No va pese a que es de allá
Hace seis años, como en marzo, me avisaron que mi papá había
muerto en Guatemala. Inmediatamente nos fuimos para allá. Cambiamos
unos dos mil quetzales en la frontera. Como a los 40 minutos, llegando
a una curva, le dispararon a mi esposo y le rozó la oreja. Nos
detuvimos. A mi esposo lo pasaron atrás. Otros encañonaron
a mi esposo y a mis hijos. Comencé a orar. El hombre me dijo que
me callara. Nos hicieron retroceder en la carretera. Nos metieron a un
lugar, amarraron a mis hijos. Nos dijeron dónde estaban los dos
mil quetzales. Agarraron el dinero y a mi hija y a mí nos llevaron
a otro lugar. Le dije que no la tocara. La soltó y le dejó
100 qq. y le dijo: Soltás a tus papás y se esperan
unas dos horas, porque si los encontramos en la carretera, los matamos.
Mi hija me soltó y luego a mis hijos y a mi esposo. Salimos a la
carretera y cada carro que veíamos nos tiramos al suelo. En eso
paró un furgón y nos llevó hasta la ciudad de Guatemala.
Al día siguiente fue mi esposo al lugar donde nos asaltaron. En
Jalpatagua pusimos la denuncia para traer los papeles para el seguro.
Nos llevamos el carro. La Policía nos dijo que por qué no
la pusimos por la noche. Para mí que son los de la policía
y los cambistas los que están de acuerdo. Sólo viajo por
casos de necesidad, ya casi no lo hago, aunque soy chapina. Georgina
N.
Parecían militares
En noviembre de 2003 en un bus con placas salvadoreñas viajábamos
unas 16 personas en vías de turismo en la carretera para Huehuetenango,
cuando a las 8:00 de la noche un pick up se nos atravesó y violentamente
nos abordaron 5 hombres armados. Uno de ellos manejó el bus por
unos 20 minutos y luego se salió de la carretera a un camino vecinal
muy solitario donde procedieron a vejarnos, golpearnos y a robar dinero,
cámaras y todo lo de valor. Nos amenazaron con matarnos y luego
nos abandonaron con instrucciones de no movernos por una hora. Fue muy
evidente que eran militares por la forma del jefe de dar las órdenes
y de sus subalternos de contestar. Todos tenían acento chapín,
excepto uno que parecía salvadoreño. Cuando finalmente llegamos
al hotel nos recomendaron no decir nada a las autoridades pues los asaltantes
seguramente eran policías.
No he vuelto a Guatemala desde entonces. Propongo que todos los que hemos
sido asaltados vayamos con nuestros vehículos a las frontera con
Guatemala y las bloqueemos al menos por un día en Navidad, Semana
Santa y agosto. Sólo así van a reaccionar las autoridades
guatemaltecas. Y tal vez entonces podremos viajar de nuevo a ese bello
país.
Anónimo

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