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Las flores son una excelente
opción si desea proyectar una
imagen sobria y delicada. Foto EDH
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Karina García
karinagarcia@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Ha llegado la hora de desempolvar el árbol, buscar los adornos
y sacar de las cajas todos los ornamentos de Navidad. Luces, bolas, listones,
nada debe quedarse guardado.
Según la diseñadora Carolina Calderón, para esta
temporada, los colores que predominan son el morado, el azul y el verde
claro.
Sin embargo, si usted está a gusto con los tonos que tradicionalmente
usa, la experta en decoración sostiene que no tiene por qué
cambiarlos. Más que dejarse llevar por una tendencia, lo ideal
es que marque su propio estilo y se sienta conforme con él.
Ahora bien, aconseja que al colocar el árbol se cuide de no sobrecargarlo.
En otras palabras, no lo sature. Lo indicado es la sobriedad. Si desea
que todos sus adornos se luzcan, esa condición es la correcta.
En este sentido, Calderón recomienda que, de preferencia, ponga
sólo un tipo de guías y que éstas no sean ni de colores
ni intermitentes, ya que distraen la atención del ojo.
De acuerdo a la profesional, las luces blancas y permanentes ofrecen dos
ventajas: proyectan un efecto más elegante y son más fáciles
de combinar.
El tamaño de las guías también debe ser uniforme.
Si quiere destacar los ornamentos, olvídese de las luces grandes,
pues cobran demasiado protagonismo.
Al colocarlas, inicie desde la punta y distribúyalas de manera
equitativa. Trate de cubrir también la parte interior. Según
Calderón, esto le permitirá crear el efecto de profundidad.
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La colocación del nacimiento en los hogares surgió
a partir de la iniciativa de San Francisco de Asís, quien
para promover el misterio de la Natividad, pensó en reproducir
el lugar donde había nacido el Redentor.
Hoy en día, existe una inclinación hacia lo mesurado.
Los nacimientos vienen en finos acabados, limitándose a los
personajes principales.
Foto EDH
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Probar las iluminación debe ser el primer paso en el proceso de
instalación del árbol. Antes de ponerlas es necesario asegurarse
de que todas las bombillas enciendan. Calderón aconseja el uso
de luces con dos puntas para que las conexiones se lleven a cabo con mayor
facilidad.
Además sugiere el empleo de regletas, en lugar de conectarlas directamente
en los tomas. Esta medida es recomendada, sobre todo, cuando se utilizan
varias guías en un árbol, para disminuir el riesgo de un
cortocircuito.
Complementos
Los adornos deben ser proporcionales. Si es pequeño, los ornamentos
no deben ser grandes y tampoco deben colocarse muchos. Para no doblar
las ramas, es preciso que se valore el peso de los adornos. Los más
pesados deben ir en la parte de abajo.
Si va a colocar artículos grandes, éstos deben colgarse
primero, para que la distribución del resto de adornos se facilite.
Calderón aconseja que juegue con las alturas. La decoración
debe llevar cierto ritmo, explica.
En la punta se puede destacar una flor, un listón, un ángel
o la tradicional estrella. En general, para la ornamentación se
recomienda utilizar un sólo color y degradarlo. Emplear diversos
tonos le ayudará a fomentar un ambiente más acogedor y delicado.
Si va a cambiar los colores de su árbol, procure que éstos
combinen con la decoración de las paredes y los muebles. Promueva
la armonía en sus espacios.

Adornos. Las
tradicionales
botas no pasan de moda.
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Peluches .
Buenas opciones
si se tienen pequeños.
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Frutas. Son
una alternativa
válida para decorar.
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La herencia del pueblo germano
Para los germanos cristianizados, el árbol de Navidad simbolizaba
el árbol del Edén, pero no aquel con el que pecó
Eva, sino el que conmemora el Fruto de la salvación, de allí
el carácter de sus adornos y decoraciones.
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Espacio. El árbol debe ubicarse en un área donde
se luzca, sin que interrumpa el paso. Foto
EDH
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Proveniente de la tradición germánica, se comenzó
a utilizar en el siglo XVII en la ciudad de Estrasburgo (Francia), difundiéndose
hacia el norte de Europa, sobre todo en países protestantes.
Al rechazar el uso de todo tipo de imágenes, decidieron adoptar
un símbolo que recordara el nacimiento de Jesús.
En 1841, el príncipe Alberto lo introdujo en Gran Bretaña
y luego se acogió en Estados Unidos con la llegada de los inmigrantes
protestantes.
Con el correr de los años, el árbol de Navidad es retomado
también por los católicos.
De ahí la costumbre de ponerlo junto al nacimiento cada diciembre.
Los estilos de árbol han variado con el paso del tiempo. Los plásticos
han quedado fuera del panorama. Mientras que los pinabetos moldeables
se imponen.
Antes de comprar uno, evalúe primero el espacio del que dispone.
Verifique la altura y el ancho del árbol.
Al elegir el lugar donde lo va a ubicar, revise que el sol no le dé
directamente, pues las ramas pueden decolorarse.
Los precios dependen del tamaño y del lugar donde los adquiera.

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