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Comentario de la semana
En camino a 2005

CAFTA a la vista, ha llegado el momento de apostarle con fuerza a 2005, año que, según indican las proyecciones, crecerá a un mayor ritmo la economía latinoamericana.

Publicada 27 de noviembre 2004, El Diario de Hoy


Eduardo Torres
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Inestabilidad política; tardía aprobación del Presupuesto General de la Nación y alza en la inflación, directamente relacionada con el aumento de los precios del petróleo, son algunos de los principales elementos del análisis del crecimiento económico del presente año —a todas luces insuficiente—, dados a conocer durante la presente semana, de manera independiente, tanto por la Cámara de Comercio como por Fusades.

La pregunta del millón, recurrente a través del tiempo es, qué tenemos que hacer para redinamizar nuestra economía, hasta alcanzar tasas de crecimiento del 5, 6 o hasta 7 por ciento del PIB, de manera sostenida. Lo que se vuelve obvio es que fórmulas mágicas no hay —si las hubiera todos los países creceríamos a ese ritmo— por lo que parte importante depende tanto de la actitud individual de cada quien, como de la actitud colectiva —de nación—, que nos permita tomar ventaja de las oportunidades que puedan ofrecerse en el mundo de hoy.

“Lo que la globalización ofrece son oportunidades”, me comentó antenoche en Managua un exitoso empresario salvadoreño, citando lo que a nivel personal a él le manifestara Jaime Montalvo Correa durante su visita al país, para exponer el tema “diálogo social”, en el Quinto Encuentro Nacional de Empresarios (Enade V). Pues para ver que existen en El Salvador grupos empresariales de avanzada, que con clara visión se han lanzado a buscar las oportunidades, basta viajar en Taca para comprobarlo; ver el nivel en que se encuentran nuestros principales bancos a nivel latinoamericano; hospedarse en un Real Inter-Continental en cualquier país de la región o ponerle atención a la gradual expansión de Almacenes Simán.

En la inauguración en Managua de Simán Galerías de Santo Domingo, este pasado jueves por la noche, en conversaciones, entre otros, con mi amigo Arturo Cruz; con el actual ministro de la Presidencia, Ernesto Leal, y con su antecesor durante el gobierno de doña Violeta, Antonio Lacayo, quedó claro para mí que, a pesar de los pesares, El Salvador avanza. “Ustedes van rumbo a constituirse en una democracia liberal”, me dijo uno de ellos; “nosotros continuamos siendo una democracia electoral”, enfatizó.

“Debemos vernos como región”, me dijo otro. “Siempre he pensado que es la inversión salvadoreña la que nos puede sacar adelante (a Nicaragua)”, agregó. “Nuestros grupos inversionistas se debilitaron durante los ochenta; la clase media desapareció”. “Podemos complementarnos muy bien con ustedes”, finalizó.

Al mencionarle a uno de ellos el tema inestabilidad política, que son junto al tema seguridad los que según análisis internacionales, más inhiben la inversión en Latinoamérica, me dijo: “El problema (político) acá ha dejado de ser ideológico; es de caudillos (Ortega y Alemán), que no se quieren ir”. En El Salvador, pensé, donde existe una admirable sinergia gobierno-empresa privada, bastaría el “just do it” –solamente concreten lo que está plasmado en los documentos de la agenda empresarial— que mencionó Stephan Smidheiny, durante su exposición en el pasado Enade.

Agenda que, dicho sea de paso, ha tenido desde un inicio —hace cinco años— al actual Presidente de la República como uno de sus tres principales impulsores. El fortalecimiento de un mecanismo que de manera permanente posibilite la consecución de acuerdos básicos en los principales temas de país, debe ser tema prioritario dentro de la agenda nacional estratégica.

Sólo así habremos de ser más eficientes en el aprovechamiento de oportunidades, la del TLC con los Estados Unidos (CAFTA, por su siglas en inglés), por ejemplo; o llegaremos más rápido al establecimiento de un gran centro logístico de servicios, en caso de que ése fuera el objetivo. No debiendo El Salvador continuar en el debate de cuánto en realidad fue el crecimiento de la economía, alrededor del 2%, necesitamos unir fuerza la mayoría para hacer de una vez lo que haya que hacer para salir adelante, con creces en un mediano plazo.
Acciones apropiadas vienen dándose, aún cuando resultan todavía insuficientes. Visión, compromiso, eficiencia, actitud positiva y concreción, es lo que nos viene haciendo falta.

CAFTA a la vista, ha llegado el momento de apostarle con fuerza a 2005, año que, según indican las proyecciones, crecerá a un mayor ritmo la economía latinoamericana. ¡De Dios, de la economía mundial y de nosotros mismos, dependerá alzar el vuelo!

**Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.



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