
Eduardo
Torres
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Inestabilidad política; tardía
aprobación del Presupuesto General de la Nación y alza en
la inflación, directamente relacionada con el aumento de los precios
del petróleo, son algunos de los principales elementos del análisis
del crecimiento económico del presente año a todas
luces insuficiente, dados a conocer durante la presente semana,
de manera independiente, tanto por la Cámara de Comercio como por
Fusades.
La pregunta del millón, recurrente a través del tiempo es,
qué tenemos que hacer para redinamizar nuestra economía,
hasta alcanzar tasas de crecimiento del 5, 6 o hasta 7 por ciento del
PIB, de manera sostenida. Lo que se vuelve obvio es que fórmulas
mágicas no hay si las hubiera todos los países creceríamos
a ese ritmo por lo que parte importante depende tanto de la actitud
individual de cada quien, como de la actitud colectiva de nación,
que nos permita tomar ventaja de las oportunidades que puedan ofrecerse
en el mundo de hoy.
Lo que la globalización ofrece son oportunidades, me
comentó antenoche en Managua un exitoso empresario salvadoreño,
citando lo que a nivel personal a él le manifestara Jaime Montalvo
Correa durante su visita al país, para exponer el tema diálogo
social, en el Quinto Encuentro Nacional de Empresarios (Enade V).
Pues para ver que existen en El Salvador grupos empresariales de avanzada,
que con clara visión se han lanzado a buscar las oportunidades,
basta viajar en Taca para comprobarlo; ver el nivel en que se encuentran
nuestros principales bancos a nivel latinoamericano; hospedarse en un
Real Inter-Continental en cualquier país de la región o
ponerle atención a la gradual expansión de Almacenes Simán.
En la inauguración en Managua de Simán Galerías de
Santo Domingo, este pasado jueves por la noche, en conversaciones, entre
otros, con mi amigo Arturo Cruz; con el actual ministro de la Presidencia,
Ernesto Leal, y con su antecesor durante el gobierno de doña Violeta,
Antonio Lacayo, quedó claro para mí que, a pesar de los
pesares, El Salvador avanza. Ustedes van rumbo a constituirse en
una democracia liberal, me dijo uno de ellos; nosotros continuamos
siendo una democracia electoral, enfatizó.
Debemos vernos como región, me dijo otro. Siempre
he pensado que es la inversión salvadoreña la que nos puede
sacar adelante (a Nicaragua), agregó. Nuestros grupos
inversionistas se debilitaron durante los ochenta; la clase media desapareció.
Podemos complementarnos muy bien con ustedes, finalizó.
Al mencionarle a uno de ellos el tema inestabilidad política, que
son junto al tema seguridad los que según análisis internacionales,
más inhiben la inversión en Latinoamérica, me dijo:
El problema (político) acá ha dejado de ser ideológico;
es de caudillos (Ortega y Alemán), que no se quieren ir.
En El Salvador, pensé, donde existe una admirable sinergia gobierno-empresa
privada, bastaría el just do it solamente concreten
lo que está plasmado en los documentos de la agenda empresarial
que mencionó Stephan Smidheiny, durante su exposición en
el pasado Enade.
Agenda que, dicho sea de paso, ha tenido desde un inicio hace cinco
años al actual Presidente de la República como uno
de sus tres principales impulsores. El fortalecimiento de un mecanismo
que de manera permanente posibilite la consecución de acuerdos
básicos en los principales temas de país, debe ser tema
prioritario dentro de la agenda nacional estratégica.
Sólo así habremos de ser más eficientes en el aprovechamiento
de oportunidades, la del TLC con los Estados Unidos (CAFTA, por su siglas
en inglés), por ejemplo; o llegaremos más rápido
al establecimiento de un gran centro logístico de servicios, en
caso de que ése fuera el objetivo. No debiendo El Salvador continuar
en el debate de cuánto en realidad fue el crecimiento de la economía,
alrededor del 2%, necesitamos unir fuerza la mayoría para hacer
de una vez lo que haya que hacer para salir adelante, con creces en un
mediano plazo.
Acciones apropiadas vienen dándose, aún cuando resultan
todavía insuficientes. Visión, compromiso, eficiencia, actitud
positiva y concreción, es lo que nos viene haciendo falta.
CAFTA a la vista, ha llegado el momento de apostarle con fuerza a 2005,
año que, según indican las proyecciones, crecerá
a un mayor ritmo la economía latinoamericana. ¡De Dios, de
la economía mundial y de nosotros mismos, dependerá alzar
el vuelo!
**Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista
de El Diario de Hoy.

|