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Marginados por el Sida

Rechazo. Los habitantes de C.A. todavía no toleran en sus comunidades a las personas infectadas con el mortal virus. Esta actitud lleva a los pacientes a una “muerte social”

Publicada 26 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

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Ivette Amaya
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El rechazo hacia los pacientes con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida) es tan fuerte, a pesar de que existe mayor información con respecto a la enfermedad.

En los países de la región la situación es similar: existe mucha discriminación.

Eso reveló el estudio Percepción sobre el sida en Centroamérica, realizado en 2003 por la empresa de estudio de opinión de la empresa Cid Gallup.

El análisis determinó que sólo un pequeño porcentaje de los habitantes de la región tolera o no discrimina a las personas con VIH/Sida.

En el país fueron entrevistados mil 223 habitantes. En las naciones de la región la situación es similar.

El sondeo fue patrocinado por el Programa Acción Sida para Centro América (PASCA) y la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID, siglas en inglés)

Las consecuencias
- Según Elizabeth
Rodríguez, del Fondo Global, el aislamiento social lleva a la persona infectada a una “auto discriminación”.
- El fenómeno causa sentimientos de culpa a tal grado que se aíslan
y no buscan apoyo o atención médica.
- La depresión llega a ser tan profunda que los pacientes se quedan a
la espera de la muerte
como única alternativa.
- En otros casos
buscan maneras más fáciles como el suicidio.

Acerca de los resultados, la doctora Elizabeth Rodríguez, coordinadora del Proyecto Fondo Global del PNUD, sostiene que aunque en muchos países pueden implementar buenos proyectos, el problema es la actitud de las personas hacia los enfermos.

Aislamiento

Como lo explica Rodríguez, la discriminación es sinónimo de una “muerte social”, lo que lleva a la persona a un estado de aislamiento y censura, hasta el punto de ser expulsado de la comunidad. En muchos casos, son agredidos.

“Hay un porcentaje todavía alto de familias que discriminan y a veces les abandonan en los hospitales, lo que no contribuye a su recuperación por la depresión en la que entran”, manifiesta.

Con respecto a las trabajadoras del sexo y los hombres que mantienen relaciones con hombres (ver gráfico), las respuestas son diversas, según el nivel social y el nivel de preparación de las personas.

“Ese punto es muy sensible porque toca la sexualidad y no conocen los factores sociales, como que (dedicarse a la prostitución) es la única fuente de económica de una familia”, indicó la funcionaria.

Muchos de los consultados consideraron que “Dios castigó” a las prostitutas que se infectaron con el VIH.

La religión también juega un papel importante en el cambio de actitud de las personas, por lo que Fondo Global desarrolla un proyecto con varios organismos cristianos sobre educación y prevención.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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