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Tranquila vía a Esquipulas

Recorrido. Las autoridades de este pueblo aseguran que tienen controlada la delincuencia en este trayecto. Según Migración, es un lugar muy frecuentado durante el fin de semana

Publicada 26 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Menos peligrosa. Los excursionistas afirman, al igual que la policía, que este cruce no es asediado por los criminales. Foto EDH

Katlen Urquilla
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Será porque a los bandidos les interesan más los turistas que los peregrinos, pero lo cierto es que salvadoreños que visitan Esquipulas, en Guatemala, describen el viaje por la carretera como “tranquilo”.

La salida hacia este pueblo se hace por la frontera de Aguiatú, situada en Metapán, Santa Ana.

En un recorrido de El Diario de Hoy, se constató que en los 35 kilómetros que hay desde este paso hasta la “capital centroamericana de la fe”, Esquipulas, no se encuentra un solo retén policial, excepto una patrulla que hace un recorrido de vigilancia durante el día.

El tránsito por el paso de anguiatú
- En la oficina de Migración en la frontera situada en Metapán, Santa Ana, afirmaron que son alrededor de 1,200 a 1,300 los salvadoreños que cruzan el fin de semana hacia Esquipulas.
- Añadió que en días de semana el tránsito es menor, porque sólo pasan unas 700.
- Por otro lado, dijo desconocer de los atracos a los compatriotas en territorio guatemalteco. Asegura que esa zona es
“tranquila”, no así
en Las Chinamas.
- Sostuvo que no sabe si habrá patrullajes mixtos con Guatemala.

La explicación que se dan los que organizan los paseos es que hay poca vigilancia, porque no existe problema de delincuencia que amenace a los visitantes.

Esto, a razón de que los creyentes que llegan al templo de Esquipulas para venerar al Cristo Negro, generalmente son personas que no llevan mucho dinero, porque son viajes de un solo día.

Atribuyen que por eso no les interesan a los hampones en ese sector.

Teresa Aminta Cruz, quien viajó desde San Salvador, aseveró que “no hay vigilancia en el camino, pero no hemos tenido ningún problema gracias a Dios. Yo creo que lo mejor es encomendarse a él antes de salir y no tener algún percance”.

Otra peregrina que procedía de Cuscatancingo consideró que “todo está tranquilo. No tuvimos problemas de delincuencia en el camino, aunque no vimos retenes policiales. Antes de llegar a la frontera del lado de El Salvador, si había muchos agentes” , aseguró María Inés Henríquez.

Àrea custodiada

En la estación de policía del pueblo aseguraron que tienen controlado desde la frontera de Anguiatú hasta Esquipulas y se extendienden hasta Agua Caliente, límitrofe con Honduras. Sólo cuentan con 18 agentes y dos vehículos para patrullar.

“Cuando vienen turistas de El Salvador, Honduras o de otro país, avisan de Migración de Guatemala por escrito, radio o teléfono, cuántos buses y pasajeros vienen”, afirmó el subinspector, Rogelio Cerna.

De este forma, dijo, custodian a los feligreses que entran a su territorio.

Pablo Moreno, propietario de una agencia de viajes, sostuvo que del lado de Anguiatú no ha tenido problemas. Sin embargo, recordó que una vez le asaltaron al pasar por Las Chinamas. Relató que fue un atraco rápido. Se les atravesó un vehículo en la calzada y los hampones les desvalijaron.

El conductor de Esquipulas Tour, quien rehusó identificarse, recalcó que en los ocho años que tiene de viajar a Esquipulas, nunca ha sido asaltado. Resumió que la falta de vigilancia a lo largo de carretera es porque allí “no pasa nada”.

Añadió que en su empresa realizan un promedio de 110 viajes al año, desde San Salvador hacia Esquipulas, y transportan alrededor de unas 50 personas por cada viaje durante el fin de semana y en días festivos.



Millares llegan el domingo

El Hermano Luis Sagastume, de la Iglesia de Esquipulas, explicó que los domingos es un día de algarabía en el pueblo. Eso se constató el fin de semana.

Miles de fieles viajan con el propósito de venerar al Cristo Negro, en especial cuando hay una promesa de por medio.

El religioso sostuvo que, principalmente el domingo, llegan alrededor de dos mil personas al santuario, pero en días de feria (15 de enero y 9 de marzo) los visitantes aumentan hasta unas 15 mil.

Aseguró que entre los feligreses que más visitan el pueblo están los salvadoreños, les siguen en la lista los hondureños, mexicanos y estadounidenses.

Respecto al problema de la delincuencia, opinó que “los asaltos son generalizados, no sólo ocurren en la vía a Guatemala, sino en otros sitios”.

Aunque mencionó que han dado ayuda a los que han tenido percances en el trayecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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