|
La opinión de José
Iglesias Etxezarreta
Zoos, costosas cárceles para los animales
Gerencia de reyes absolutos,
caprichosos y decadentes, pocos parques de fieras tienen hoy
justificación.
Publicada 26 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
|
|
El Diario de Hoy
joseiglesias@elsalvador.com
Este cuestionamiento se vuelve radical si nos preguntamos qué valor
didáctico o de investigación pueden tener los zoológicos
urbanos en naciones subdesarrolladas que a duras penas dan de comer a
su población humana, paradoja que adquiere todo su significado
cuando atendemos a un episodio recurrente en todas las guerras: la imagen,
que jalona los grandes asedios históricos, del zoo desolado en
medio de la matanza, los animales extraviados y aturdidos, o pasto de
la hambruna. El Salvador tiene muchas otras carencias y prioridades presupuestarias
Quien me conoce sabe que no soy un defensor de los animales per se.
Al contrario, cándidos ecologistas suelen acusarme de ser especieísta
porque, aunque no pienso que seamos la especie superior, me parece bien
comérmelos o jugar con ellos, me encanta el foie gras (que se produce
provocando una cirrosis en una oca) y respeto el arte taurino (no confundir
con los excesos sanguinolentos de muchas plazas españolas), pero
sí creo en que no hay porqué inflingirles sufrimientos innecesarios.
Si existe una necesidad de entretenimiento infantil o una
ocasional visita escolar, se pueden acotar espacios periurbanos en que
se introduzcan colonias (nunca ejempares aislados) de especímenes
de fauna local.
¿A qué viene gastarse miles de dólares de un ya maltrecho
erario público, existiendo niños que rastrean sus alimentos
en la basura, en unos animales exóticos desplazados, tristes y
desolados, cuál zarrapastrosos refugiados que acaban por enloquecer
de nostalgia y soledad?

|