Gesell
tobías
El Diario de Hoy
gtobias@elsalvador.com
La pereza ha invadido a muchos cinéfilos que no quieren leer los
subtítulos en una película, y buscan aquellas dobladas para
escuchar relajados el filme en estreno.
Hipótesis que en el caso de los salvadoreños no tiene lugar.
Después de todo, parece que el inglés sin barreras
que compramos cuando íbamos al colegio sirvió de mucho.
En nuestro país preferimos ver una película en su formato
original. Aunque eso implique estar leyendo los subtítulos, que
en ocasiones duran unos poco segundos, o que interpretemos algunas frases
del diálogo que se presenta.
Para otros ver constantemente películas subtituladas, es incluso
una forma de repasar lo que vimos en clase. Claudia Rodríguez,
una estudiante universitaria, asegura que detesta ver películas
traducidas al español.
Primero te omiten un montón de cosas, luego se inventan otras
que nada que ver, y en el peor de los casos la voz no va al mismo tiempo
que el movimiento de los labios, comentó.
Sin embargo, para Francisco Sermeño, otro de los estudiantes consultados,
el cine es un arte y el vehículo de comunicación que más
involucra emocionalmente al espectador.
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| La Twentieth Century Fox de EE. UU. comenzó
a producir películas dobladas al castellano para el público
hispano. Foto EDH |
Pero si tenés que dividir tu atención entre estar
leyendo y viendo las imágenes, se pierden muchos detalles importantes.
Al final quizás la película no te gustó, no porque
sea mala, sino porque por estar leyendo no la entendiste, dice Sermeño.
El pequeño Cristian Vilanova, locutor de radio Mil 80, está
de acuerdo con la opinión anterior.
Es mil veces mejor en español. Vez las imágenes, te
fijás en detalles que no podés ver por estar leyendo,
asegura.
Pero la mayoría prefiere leer. Ana Chacón, ejecutiva de
Casa Distribuidora de Películas, explica que hasta ahorita
nadie ha llamado para pedir películas totalmente en español
y asegura que si ocurre lo contrario cuando traemos una cinta que
está doblada a nuestro idioma, entonces sí llaman para reclamarnos
por qué no la trajimos subtitulada, comentó.
Chacón detalla que la cantidad de películas dobladas no
ha incrementado en comparación con años anteriores.
Pero aclara que cuando se trata de producciones infantiles o animadas,
entonces sí la mayoría viene doblada al español,
porque para los niños es mucho mejor sólo escuchar
que ir leyendo cada diálogo, puntualizó.
También
en DVD
Gracias a la tecnología del DVD, ahora muchas películas
ofrecen la opción de seleccionar entre varios idiomas, inclusive
el español
Pero eso no es un factor determinante a la hora de rentarlas. Aunque no
cuenten con esa traducción siempre se las llevan, dijo
Isela Melgar, una de las dependientes de Blockbuster Video, Bulevar de
los Héroes.
De acuerdo con Isela, en un turno de ocho horas se alquilan un promedio
de 175 películas, y en ninguno de los casos, los interesados
preguntan si viene con el formato para cambiar a idioma español,
manifestó.
Parece que cada vez somos más bilingües y el interés
por el cine en inglés podría compartir el deseo de aprender
otras lenguas.
Se prefiere el doblaje en las animadas
En el caso de las cintas animadas la historia cambia un poco.
Los niños no tienen la posibilidad de leer tan rápido mientras
prestan atención a todas las imágenes que se les presentan.
En este caso se utilizan dos tipos de doblajes principalmente: el predoblaje
y el posdoblaje.
En el predoblaje, al actor se le da un guión. Lo lee, lo escenifica,
improvisa e incluso cambia diálogos. Se graba el sonido, y con
base en ello, se realiza la animación.
Los
diálogos están grabados antes que se empiece a animar la
producción. Por lo tanto, ya se sabe cuándo los personajes
abrirán la boca y qué apertura hay que darle a la boca.
La sincronización es perfecta, con que el actor sea bueno, es suficiente,
no tiene que preocuparse por sincronizarse con el dibujo ya que es el
dibujo el que se acoplará a él, es más, se le pide
y casi se le exige que improvise y aporte su naturalidad al personaje.
Por otro lado, tenemos los posdoblajes. La animación está
ya hecha, y es tarea del doblador meter los diálogos en la boca
de los personajes. En este proceso, la tarea del doblador es más
compleja, no sólo tiene que actuar, y actuar bien, sino que además
preocuparse por encajar su interpretación al movimiento del personaje,
debe buscar la sincronización labial.
Hoy en día, con los sistemas existentes, es posible modificar y
readecuar una grabación que se haya hecho fuera de sitio, mover
una frase y encajarla mediante la edición.

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