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Opinón
Hacia una sociedad de propietarios
El Presidente Bush se comprometió a continuar nuestro progreso
económico, reformar un sistema impositivo anticuado
y fortalecer el Seguro Social para la próxima generación
Publicada 26 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
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James
A. Dorn*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Washington (AIPE)- La impresionante victoria
del Presidente Bush sobre el senador Kerry y haber obtenido un mayor número
de diputados y senadores republicanos en el Congreso le da la oportunidad
de limitar el tamaño y el alcance del gobierno federal. En su segundo
y último período, el reto del Presidente será normalizar
su política extranjera y enfocar su política interna encaminada
a la creación de una sociedad de propietarios.
Para lograrlo, deberá reconocer las limitaciones de toda política
internacional, recordando que la paz duradera requiere una economía
fuerte, a la vez que de responsabilidad y libertad individual.
El exagerado déficit actual refleja un gobierno gordiflón,
a la vez que insuficiente ahorro de la gente.
El gasto gubernamental (sin incluir los gastos de defensa) se disparó
en los últimos cuatro años. ¿Tendrá Bush la
firmeza necesaria para frenar los gastos?
Paralelamente, las deudas no respaldadas del Seguro Social y de Medicare
(servicio médico para los ancianos), que son aún más
grandes que la deuda federal, tendrán que encararse.
¿Cuentan el Presidente y el Congreso con la visión y la
valentía de avanzar hacia un sistema de pensiones donde los jóvenes
de hoy sean dueños de sus cuentas individuales de pensiones? ¿Serán
las cuentas individuales de salud la norma? ¿O seguiremos bajo
un sistema donde terceros pagan por los servicios de salud, lo cual dispara
su costo?
Sin una reforma de fondo del Seguro Social y Medicare, las retenciones
en las nóminas tendrán que aumentar dramáticamente
en los próximos 20 años por encima del 15,3% actual.
Continuar con el sistema tradicional de reparto de esos programas afectará
el ahorro y la inversión, disminuirá el crecimiento económico
y, peor aún, erosionará la libertad y la responsabilidad
al restringir los derechos de propiedad.
La exageradamente compleja naturaleza del sistema de impuesto sobre la
renta, el doble impuesto a los ahorros, las altas tasas impositivas y
el desperdicio de recursos causado por las distorsiones en el sistema
de precios del mercado exigen una reforma fundamental de los impuestos.
Por último, el gran déficit en cuenta corriente tendrá
que corregirse con una caída gradual del dólar y un aumento
del ahorro. La mejor manera de fomentar el ahorro es reduciendo las tasas
de impuestos, permitiendo que los trabajadores utilicen una parte de los
que se les retiene por nómina para hacer depósitos en cuentas
personales que vayan creciendo a lo largo de su vida laboral. El crecimiento
económico que eso genera favorecerá a la economía
de EE.UU. y de todo el mundo. Eliminar el proteccionismo tendrá
el mismo efecto positivo.
El Presidente Bush siempre utiliza una retórica de libre mercado,
pero sus acciones no siempre van de acuerdo con esos principios. Durante
su segundo período será imperativo apoyar el libre comercio
y no ceder ante presiones proteccionistas. Eso incluye permitir que China
determine cualquier reevaluación de su moneda sin amenazas de sanciones
por parte de EE.UU.
Avanzar hacia una sociedad de propietarios, donde los contribuyentes gocen
de un porcentaje mayor de sus ingresos y tengan así mayor
motivación al ahorro y la inversión beneficiará
a nuestro país y al mundo entero. En su discurso después
de ganar las elecciones, el Presidente Bush se comprometió a continuar
nuestro progreso económico, reformar un sistema impositivo
anticuado y fortalecer el Seguro Social para la próxima
generación.
También prometió ayudar a las democracias emergentes
de Iraq y Afganistán y dar la pelea al terrorismo con
toda la fuerza para que nuestros hijos puedan vivir en paz y libertad.
Son todos objetivos nobles. El problema es que hay que fijar prioridades.
En tiempos de guerra, los recursos deben ser canalizados principalmente
hacia la defensa nacional, pero eso requiere recortar otros gastos y frenar
el crecimiento del gobierno. Tanto Bush como el Congreso no hicieron eso
durante el primer período.
Retrasar las reformas sólo aumentará su costo. EE.UU. sigue
siendo el país más libre y no puede desperdiciar la oportunidad
de crear una sociedad de propietarios, limitando la función del
gobierno a lo establecido por nuestros próceres, padres de la patria:
la protección de la vida, la libertad y la propiedad. El reto que
confronta el presidente Bush es ganarle la guerra al terrorismo, mientras
defiende la libertad en casa.
* Vicepresidente académico del Cato Institute.

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