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| Opaco. Ronaldinho marca a Stilian
Petrov, del Celitc. A pesar de jugar en el Nou Camp, el equipo de
Rijkaard no desplegó el espectáculo de los últimos
partidos y es segundo en su grupo. Foto
EDH
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DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Lejos estuvo el Barcelona de ser brillante. Obtuvo un agridulce 1-1 ante
el Celtic, con el que obtuvo el pase matemático para la siguiente
ronda de la Liga de Campeones aunque se complicó sus opciones de
acabar primero del Grupo F.
El Celtic, sin opciones de pasar a la siguiente ronda, dio la sorpresa
ante un Barcelona que mereció más goles en la primera parte,
aunque en la segunda mitad se le notó muy cansado, tanto física
como anímicamente. Ahora, el equipo azulgrana se sitúa segundo,
a dos puntos del Milan, el líder.
El equipo de Rijkaard comenzó distraído, aunque siempre
pareció tener el control, dada la rudeza con la que se empleó
el Celtic.
Aun así, le dio para comenzar a acercarse a la portería
escocesa.
Pasado el cuarto de hora, el Barcelona anunció a los británicos
que se acercaba un huracán. A partir de entonces, y durante 20
minutos, el equipo azulgrana mostró la cara por la que es conocido
esta temporada: jugadores en todas las zonas del campo, combinaciones
rápidas, magia de Ronaldinho, movilidad de Samuel Etoo en
la punta...
Y el gol llegó al 22, tras una gran pared entre Etoo
y Deco que dejó al camerunés solo ante el portero Hedman,
al que superó con un disparo violento. Hasta el 40, el Barcelona
creó un torbellino de juego, mientras el Celtic apenas tenía
tiempo para mandar lejos el balón.
Pero el fútbol es imprevisible y el Celtic de Glasgow igualó
en la última jugada de la primera parte, cuando Hartson, en claro
fuera de juego, superó al portero Víctor Valdés al
cabecear una falta.
Esta acción enfrió los ánimos de la hinchada barcelonista,
que había disfrutado mucho. Esta frialdad se transmitió
a los jugadores azulgranas, que parecieron apocados en la segunda parte.

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