elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Asesina es condenada a 20 años

Cabañas. Debe pagar $2,000 a familia de la víctima. Le enterró en su propia vivienda

Publicada 24 de noviembre 2004, El Diario de Hoy


El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

María Milagro Cruz Cerritos fue sentenciada a cumplir 20 años de prisión por el homicidio de su compañero de vida, Salomé Isidro Sosa, de 50 años, originario de Zacatecoluca.
De acuerdo con el informe presentado por el Ministerio Público de la subrregional de Sensuntepeque, el tribunal donde se llevó el proceso indica que la mujer asesinó a su víctima sin ayuda.

El hecho ocurrió el 13 de agosto de 2003, en la casa que la pareja alquilaba en la 3a. Calle Poniente del Barrio San Antonio.

Entre los delitos por los que fue juzgada la imputada, están: homicidio agravado y coacción en contra dos testigos, informó la fiscalía.

Según indicaron, luego de cometer el crimen, la homicida de 43 años obligó, bajo amenazas de muerte, a uno de sus inquilinos y a otro joven que se encontraba en el lugar a que le ayudaran a enterrar el cuerpo en el patio.

Ella les amenazó de muerte y además les dijo que, si no le ayudaban, sus familias también sufrirían las consecuencias.

Luego del hecho, la mujer le hizo creer a la familia de la víctima que éste había desaparecido y que ella no tenía ninguna información sobre su paradero.

Lázaro Barahona, hermano del fallecido, explicó que él se extrañó de que su hermano no regresara a Zacatecoluca después de estar en Sensuntepeque por tanto tiempo, ya que él era muy cercano a la familia.

La imputada y ahora sentenciada guarda prisión en Cárcel de Mujeres desde el mes de febrero pasado, cuando se efectuó la audiencia inicial en su contra.
En un principio, los dos hombres que le ayudaron afrontaron un proceso penal en calidad de cómplices por el asesinato.

Sin embargo, por su cooperación, recibieron criterio de oportunidad, expresaron funcionarios de la fiscalía.

Los móviles del hecho aún no han sido aclarados por la sentenciada.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW