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Resultados. A Willian Romero, de ocho años,
al fondo, la travesura le salió muy cara.
Foto EDH |
Margarita Sánchez/Arturo Silva
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Aún no ha terminado noviembre y el número de niños
quemados sigue en ascenso a nivel nacional.
Ayer por la tarde fue atendido un paciente más, por lo que el número
de lesionados con pólvora subió a cinco.
El último atendido en la Sala de Urgencias del Bloom es Willian
Heriberto Romero, de ocho años. Reside en la colonia Las Brisas,
al sur de San Salvador.
Él sufrió graves quemaduras, grado dos, en el rostro, el
sábado por la tarde, luego de que intentara encender la pólvora
que sacó de un mortero que no explotó.
La madre del menor explicó que los morteros los compró para
reventar luego del partido entre los equipos españoles de fútbol
Real Madrid y Barcelona.
El fuego alcanzó a quemar el cabello de su hermano menor, pero
no causó menores daños.
Willian sufrió quemaduras en las cejas y pestañas, y en
un parte de la frente.
El infante fue curado inmediatamente, con remedios caseros, pero no acudió
a un centro asistencial.
Fue hasta ayer que le llevaron al Hospital Benjamín Bloom. Debido
a las lesiones, los cirujanos le removieron el tejido muerto de las áreas
afectadas, para evitar infecciones.
Ayer mismo, los especialistas evaluarían si el menor era ingresado
o si recibía atención ambulatoria.
Altas
Otros dos niños, ingresados el fin de semana, fueron dados de alta
ayer. Francisco Javier Clará, de 11 años, de Santo Tomás,
se quemó el cuarto y quinto dedo de la mano izquierda con un artefacto
explosivo.
De la misma forma, Diego Orantes R., de siete años, de Soyapango,
regresó a casa, luego de la evaluación del oftalmólogo
y la curación de las lesiones en el ojo izquierdo.

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